Las 20 mejores películas geek del 2020

Este 2020 tuvo un poco de todos los géneros para nuestros corazones ñoños.
Ilustración: Alejandro Elizondo / Código Espagueti

Llegó la época del año más polémica y, con ella, nuestra lista con las 20 mejores películas geek del 2020. Es tiempo de discusión sobre la constitución culinaria de los romeritos, los terrenos de la abuela y cuál fue, para muchos, lo mejor en un año que pareció tener pura cosa terrible. Como siempre, esta selección que quisimos abarcadora, está abierta para que vengan a discutirla con nosotros.

En nuestra lista con las mejores películas del 2020 se juntaron títulos de animación, documentales, películas de ciencia ficción, mucho horror y algunos híbridos extraños.

Tenemos películas de 10 países distintos y de cuatro continentes y, cosa que nos sorprendió gratamente, una buena cantidad de óperas primas.

En todo caso, es interesante que la veta del horror político se siga explorando, que la mezcla de géneros y la comedia romántica no hayan muerto, que todavía se haga ciencia ficción de body horror y que sigamos rompiéndonos el ánimo con delirios psicológicos metafísicos. También, nos alegra mucho encontrar por aquí el regreso de enormes directores míticos y un western que nos cautivó por su tierna crítica a los mecanismos más gastados del género.

Aquí, pues, van a encontrar un poco de todo para todos los corazones ñoños.

Possessor de Brandon Cronenberg (Neon)

Algunas de estas películas son del 2019, pero por una u otra razón sólo las pudimos ver este año. Muchas están disponibles en servicios de streaming y muchas ya pueden ser adquiridas en formatos físicos. Esperamos que esta selección, como todos los años, les sirva para encontrar películas sorpresivas que no han visto y que adornen con otros matices el recuerdo de un año que, a pesar de todo, nos trajo algunas alegrías.

¡Los esperamos en los comentarios para seguir armando la discusión!

Menciones honoríficas:

Shirley, Josephine Decker, EUA

Después de la fabulosa Madeline’s Madeline, Josephine Decker consolida un estilo único dándole vida a los escritos tormentosos de una de las más grandes escritoras de terror de la historia: Shirley Jackson. Elizabeth Moss por las nubes.

Da 5 Bloods, Spike Lee, EUA

Tierna, visceral, trágica y muy humana reflexión sobre la vivencia negra en uno de los conflictos más estúpidos y sanguinarios de la historia (sin querer decir con esto que hay conflictos que no son estúpidos o sanguinarios). Spike Lee tocó un pico alto en una carrera plagada de obras maestras. Y Delroy Lindo por las nubes.

Daniel Isn’t Real, Adam Egypt Mortimer, EUA

Otra locura de Spectrevision que juega con la estética neón de rosas y púrpuras para darnos un thriller psicológico que se descarrila a lo sobrenatural con el perfecto balance entre el horror, la sensualidad, el coming of age y unos toques de comedia negra. Deliciosa locura.

Console Wars, Jonah Tulis y Blake J. Harris, EUA

Un documental que adapta uno de los mejores libros jamás escritos sobre la renaciente industria de los videojuegos después del colapso de Atari. Esta historia de pelea corporativa entre Sega y Nintendo es tan apasionante como elegante e inmersiva. Hazle un favor a tu nostalgia y adéntrate en este túnel del tiempo.

Aquí puedes leer nuestra reseña y una entrevista con los directores.

Tenet, Christopher Nolan, Reino Unido

El juego plástico de Nolan con el celuloide, el uso de personajes como meros tipos que recuerdan a los delirios formales de la Nueva Novela francesa, una trama tan intrincada que descuartiza, violentamente, las posibilidades narrativas del tiempo: todo se acumula para una película que sobresale en la habitual comodidad de Christopher Nolan. Menos explicación, más juego formal, más experimentación plástica y una de las más interesantes propuestas de ciencia ficción del año.

Aquí puedes leer nuestra reseña.

Sputnik, Egor Abramenko, Rusia

Interesante película de ciencia ficción y horror que se sumerge en la locura de la guerra fría para presentarnos una atormentada posibilidad de invasión alienígena. Chulada de ópera prima claustrofóbica de Egor Abramenko.

Impetigore (Perempuan Tanah Jahanam), Joko Anwar, Indonesia

Impetigore oscila entre el folk horror y lo sobrenatural para denunciar la brutalidad de las supersticiones y los peligros de pueblos aislados regidos por caciques incontrolables. Interesante experimento de horror ambiental y alegoría de marionetas.

Family Romance LLC / Fireball: Visitors From Darker Worlds, Werner Herzog, EUA

Werner Herzog parece no querer acabar con sus aventuras. Este año, a los 78 nada más, sacó dos documentales radicalmente distintos. Uno de ellos explora las complejas relaciones interpersonales en Japón y el otro los mensajes develados por visitantes de otros mundos. Family Romance LLC es un documental atípico de Herzog, sin voz en off, con juegos de ficción, con un protagonista único. Por otra parte, Fireball: Visitors From Darker Worlds es una exploración más herzogiana de un tema apasionante: la investigación de los meteoritos que han caído a la tierra desde hace millones de años. Dos chuladas de debraye íntimo y de delirio cósmico.

The Dark and the Wicked, Bryan Bertino, EUA

Una de las películas más malviajantes del año. The Dark and the Wicked no quiere hacer grandes reflexiones, no quiere crear parábolas y no quiere, sobre todo, explicar la maldad que retrata. Una cinta de puro miedo ambiental, gore y jumpscares espantosos. Para ver solo y de noche.

Dick Johnson is Dead, Kirsten Johnson, EUA

Después de documentar, en Cameraperson (2016), la degeneración de la enfermedad neurológica de su madre, Kirsten Johnson se enfrenta ahora a la inminente enfermedad de su padre. De nuevo, la mítica cinematógrafa y documentalista retrata la lenta pérdida de un ser querido frente al Alzheimer. Y lo hace de la forma más juguetona, increíblemente lúcida y conmovedora posible. Enorme juego de posibilidades en el cine, del luto, de la ficción y de la representación trunca de la realidad.

El Hoyo, Galder Gaztelu-Urrutia, España

El Hoyo no es una película sutil. La alegoría puede dormirse, incluso, en sus laureles. Es por eso que la cinta provocó reacciones tan inversamente opuestas de amor y odio. Aún así, en la forma inovadora de retomar nuestras pesadillas de ciencia ficción para mezclar Cube (1993) y Fortress (1992) con algo de Greenaway y Bong Joon-Ho, la opera prima de Gaztelu-Urrutia merece esta mención como una de las más ambiciosas y polémicas propuestas de ciencia ficción del año.

Koko-Di Koko-Da, Johannes Nyholm, Suecia

Otra película profundamente inquietante que muestra la complejidad circular de atormentarse por la culpa durante el duelo. La escenificación tortuosa, repetitiva y brutal de una pareja que perdió a su hija lleva a esta locura surreal, enormemente creativa y profundamente desconcertante. Luego, sáquense la canción macabra de la cabeza.

Swallow, Carlo Mirabella-Davis, EUA / Dogs Dont Wear Pants, Jukka-Pekka Valkeapää, Finlandia

Dos películas para explorar caminos de perversiones y la dificultad que tiene una sociedad para aceptarlas. Por un lado, Carlo Mirabella-Davis filma la compulsión de una ama de casa perfecta que engulle, defeca y expone objetos con una sencillez elegante y simétrica que fascina y desconcierta. Por el otro, Jukka-Pekka Valkeapää hace una torcida y divertidísima exploración del nacimiento de una relación sadomasoquista. Dos disfrutes desviados para maravillarse de nuestras retorcidas pulsiones.

Sun Dog, Dorian Jespers, Rusia

Una de las películas más impresionantes que vi este año. Este corto de 21 minutos sirvió para que Dorian Jespers se titulara de la universidad. Pero no parece, en lo absoluto, un corto universitario. Una exploración de este mundo como otro mundo, una revelación de lo extraño en lo cercano, una maravilla que termina en toda rareza astral. Imperdible.

The Invisible Man de Leigh Whannell (Universal)

Ahora sí, vamos con la lista principal:

20. La Llorona, Jayro Bustamante, Guatemala / The Invisible Man, Leigh Whannel, EUA

Arrancamos nuestra lista con dos películas que utilizan fórmulas de horror para dar voz a víctimas silenciadas. Por un lado, tenemos la reimaginación de los últimos momentos del dictador guatemalteco Efraín Ríos Montt perseguido por el espíritu inquieto de los miles de indígenas asesinados durante su régimen.

Ríos Montt, gracias a la corrupción en el sistema judicial de Guatemala, terminó sus días sin nunca ser juzgado por el genocidio que perpetró. Y fuera de la ficción, los miles de asesinados, las mujeres violadas, los niños desaparecidos, seguirán pidiendo justicia. Esta película quiere canalizar su desesperación encarnada en el grito mítico de La Llorona; un grito colectivo que, a través del horror, logra darle poder a aquellos que no lo tienen.

Por otro lado, tenemos la inquietante reinvención de Leigh Whannel (Upgrade) del viejo mito de la Universal del Hombre Invisible. Aquí, el humor misantrópico del personaje interpretado por un maravilloso Claude Rains en la película de 1933, se convierte en una horrorizante encarnación del miedo oculto de las víctimas de abuso. Con una enorme interpretación de Elizabeth Moss (superada este año, solamente, por su brillante papel en Shirley), Whannel vuelve a poner un giro interesante en la ciencia ficción, da un nuevo sentido a la violencia del gaslighting y logra reivindicar a un personaje femenino victimizado con el derecho, muy ajeno al cine, de ser físicamente invisible.

19. Extra Ordinary, Mike Ahern y Enda Loughma, Irlanda / Palm Springs, Max Barbakow, EUA / Horse Girl, Jeff Baena, EUA

En el segundo lugar de nuestra lista, tenemos tres comedias maravillosas. Extra Ordinary da un giro íntimo y nonchalant a las comedias de horror creando una hermosísima y sensible comedia romántica. Excéntrica, confiada, asquerosamente divertida y maravillosamente interpretada por la comediante irlandesa Maeve Higgins, Extra Ordinary es todo menos ordinaria.

Por otra parte, siguiendo el revival de la comedia romántica a través del uso de tropos de otros géneros, Palm Springs es una reinterpretación cursi e irreverente de Groundhog Day (1993). Al aprovechar la indudable química entre Andy Samberg y Cristin Milioti (además de una violenta y genial aparición de J.K. Simmons), Max Barbakow logra darle nueva vida a una vieja fórmula sin complicarse, edulcorándolo todo y dándose un festín con los temas más incómodos de abuso de drogas, sexo y violencia en pantalla.

Horse Girl, finalmente, es una pequeña maravilla poco observada. La película, estrenada en Netflix justo antes del masivo encerrón pandémico, quedó sepultada entre una cascada de contenido original con más eco entre los espectadores ansiosos del mundo. Sin embargo, la comedia psicológica de Jeff Baena, coescrita y protagonizada con un encanto único por Allison Brie, pendulea en un juego constante entre la representación de la enfermedad mental (en particular la esquizofrenia paranoide) y la posibilidad de que nuestros sueños más alocados de ciencia ficción de conviertan en realidad. Viajes en el tiempo, abducciones alienígenas y clonación de humanos, todo en un hermoso paquete de locura inventiva y surreal.

18. The Wolf of Snow Hollow, Jim Cummings, EUA

Jim Cummings trabajaba como escritor de comedia para Collegehumor y escribía, en el camino a la oficina, algunas líneas para un guión que soñaba producir. Finalmente, logró terminarlo, vendió sus anillos de matrimonio para financiarlo y estrenó una hermosa película de comedia dramática llamada Thunder Road (2018). Cinco años después, el impresionante comediante regresa para producir, escribir, dirigir y actuar en una nueva reelaboración genérica que mezcla el viejo horror conocido de la licantropía con su extrañísima forma de irreverencia incómoda.

Aquí, en vez de fijarse, como en las más importantes reinvenciones del mito del hombre lobo, en la transformación misma, en la criatura y los dilemas entre humanidad y bestialidad, The Wolf of Snow Hollow se centra en la ineptitud de quienes deben enfrentarse a un fenómeno que los rebasa. De nuevo, Cummings interpreta a un policía, pero esta vez, su personaje es un tipo que debe hacer frente al alcoholismo, traumas familiares y el desprecio generalizado de todo mundo mientras combate a un gigantesco licántropo que anda desgarrando a los pueblerinos que juró proteger. Triste, hilarante, divertida y francamente original comedia de horror que retoma a Fargo (1996) para darle el tamiz de Landis.

Recuerden el nombre de Cummings: este tipo va para cosas grandes.

17. El Secreto del Dr. Grinberg, Ida Cuéllar, España-México

Un documental alucinante sobre la misteriosa figura de Jacobo Grinberg, un doctor mexicano en neuropsicología que exploraba los aspectos más limítrofes de la ciencia. El Dr. Grinberg quería comprobar la existencia de poderes que se consideran sobrenaturales: la capacidad del cerebro humano para comunicarse sin palabras, para ver sin los ojos, para sentir experiencias más allá de la consciencia.

Ida Cuéllar elabora, a partir de esta intrigante figura, una serie de preguntas paranoicas sobre su destino: el Dr. Grinberg desapareció misteriosamente, en 1994, para nunca volver a ser visto. ¿Habrá sido raptado por el FBI o la CIA por la importancia de sus investigaciones en los remanentes de la Guerra Fría? ¿Habrá sido asesinado por su última pareja que también desapareció para nunca más ser vista? ¿Fue otra víctima de Salinas y el Chupacabras? ¿Habrá logrado trascender este plano astral para observarnos desde otros mundos?

16. The Trouble with Being Born, Sandra Wollner, Austria

La polémica película de Sandra Wollner, proyectada este año en el Mórbido Fest, utiliza la ciencia ficción para escenificar los horrores que infligimos a nuestros hijos. Si pudiéramos recrear, con la ayuda de inteligencia artificial y robótica, copias fieles de personas que perdimos, ¿lo haríamos? ¿Y qué límites podríamos cruzar con estas copias? ¿Con qué resentimientos y deseos frustrados las torturaríamos? ¿Dónde empieza y acaba nuestra humanidad? ¿La humanidad de los robots?

Una película sumamente inquietante que, continuando la obra de Wollner, se adentra en las más dolorosas dinámicas familiares. Violencia, memorias del horror, culpa, estupro, incesto, todo en una historia que recuerda cómo las partes más oscuras de nuestro subconsciente se siguen imprimiendo en la tecnología de punta. The Trouble with Being Born utiliza el futurismo para decirnos que nunca cambiaremos; que lo primitivo no es una cuestión del pasado.

15. Feels Good Man, Arthur Jones, EUA

Este maravilloso documental cuenta la historia de un meme y del hombre que tuvo la mala fortuna de crearlo. Arthur Jones recorre, a través de materiales de archivo, entrevistas y el muy honesto testimonio de Matt Furie, la transformación de Pepe the Frog en un meme que adoptaron, primero, los más radicales de la cultura 4Chan para convertirse, poco a poco, en una figura de la venganza incel y del horror del supremacismo blanco en Estados Unidos.

¿Qué debe suceder para que un inocente cómic sobre el desempleo y la fiaca de un grupo de amigos, se convierta en un símbolo de odio pro Trump? ¿Cómo es posible resignificar un símbolo? ¿Cómo puede nuestra cultura, con un poder de dispersión tan grande, crear y destruir productos culturales de manera tan inmediata, violenta e injustificada?

14. Host, Rob Savage, Reino Unido

Una de las mejores películas de horror del año. Host entendió perfectamente las ansiedades de la cuarentena para revivir el gastado género del found footage. Claro, esta película no inventa la rueda. Pero la capacidad para jugar con las tomas y los encuadres limitados por el formato y la forma de explotar el jumpscare inmediato es magistral. Y Host, además, es mucho más que eso.

La inteligencia de esta película reside en una reflexión sobre sus propios medios que sobrepasa por mucho las chapuzas habituales del horror sobrenatural norteamericano. Al hacernos testigos silenciosos de esta tortura psicológica y de esta violencia sin control, Rob Savage no nos aleja del monstruo, sino que nos equipara a él. Nosotros abrimos, en realidad, esta sesión. Nosotros fuimos los que prendimos una computadora para poder observar asesinatos y torturas. Nosotros, como los dioses crueles de Cabin in the Woods (2011), somos los que exigimos sacrificios.

13. The Vast of Night, Andrew Patterson, EUA

La opera prima de Andrew Patterson fue rechazada por 18 festivales antes de estrenarse en Sundance y llevarse todas las palmas. Desde entonces, se convirtió en un fenómeno de culto entre la audiencia que pudo verla en Amazon Prime.

The Vast of Night es una obra, por decirlo menos, atípica. La idea de Patterson era crear una cierta claustrofobia de pueblo chico en un momento específico de la tecnología y la paranoia (los años cincuenta) y volver a contar una historia de abducciones. Para el uso de un presupuesto muy limitado (que no llega al millón de dólares) Patterson se apoyó fuertemente en el suspenso del guión, la capacidad de sus muy jóvenes actores, un diseño de audio impecable y la increíble habilidad de un equipo de VFX y camarógrafos que lograron algunos de los plano secuencias más sorprendentes del año.

Una película que logra convencerte, visualmente, de la importancia narrativa de la voz en la radio y que logra crear el suspenso tenebroso de la normalidad americana frente a un fenómeno que, en el momento de la ficción, se creía como una verdadera posibilidad (no olvidemos que la CIA financió, a partir de los años cincuenta, proyectos para buscar vida alienígena en la tierra). Aterradora, emocionante, compleja y arrogante, The Vast of Night es el principio de una carrera prometedora y uno de los hitos de ciencia ficción para esta década que empieza.

12. Color Out of Space, Richard Stanley, EUA

¡Richard Stanley regresó! Más de 20 años después del fiasco de The Island of Dr. Moreau (1996) y las secuelas traumáticas que dejó en su creador, Stanley se aventura en una ambiciosa, respetuosa e impresionante adaptación del famoso cuento de H.P. Lovecraft, The Colour Out of Space. El resultado, con el habitual atasque neón de Spectrevision y un Nicolas Cage completamente pirado, es una verdadera maravilla ñoña.

Stanley toma mucho de las visiones pesadillescas de Stuart Gordon e imprime su propio sello de horror de efectos prácticos para convertir el cuento original en una imaginativa obra de ciencia ficción contemporánea que logra mostrarnos los recovecos imaginativos de los silencios lovecraftianos. Un viaje en el tiempo a los efectos de Rick Baker y Tom Savini; una exploración de las posibilidades de seguir haciendo un horror visceral, carnal y divertido. Impresionante de principio a completamente demente batshit crazy final.

11. Divino Amor, Gabriel Mascaro, Brasil

La nueva película de Gabriel Mascaro intenta acercarse a la proliferación de las iglesias evangelistas en Brasil a través de la ciencia ficción. Así, plantea un futuro cercano en el que el mandato de Bolsonaro logró expandir el poder de las iglesias evangelistas al punto de dominar completamente la vida pública del país.

En este mundo, las puertas verifican quién está embarazada, quién está casado y quién vive en la soltería; los funcionarios del gobierno usan su poder burocrático para promover la formación de familias nucleares; el carnaval ha sido reemplazado por un rave evangélico de amor; hay autoservicio de confesión en todas las calles; el mundo gira en torno a la procreación; la intimidad se transforma…

En esta visión pesadillesca, sin embargo, Mascaro no se deja llevar por el desprecio que tiene hacia la cultura conservadora de los evangélicos. En vez de eso, plantea un dilema sobre la religión en su relación imposible entre lo terrenal y lo divino. Y lo hace a través de una empatía única por su personaje principal y la elaboración de un nuevo mito crístico. Compleja, hermosamente filmada y tremendamente consecuente, la nueva cinta de Gabriel Mascaro es una distopía compasiva y mesiánica que está llena de apremiantes advertencias.

10. Wolfwalkers, Tomm Moore y Ross Stewart, Irlanda

Tomm Moore fue nominado, con sus dos primeras películas, al premio Oscar por animación. En los dos casos, Moore construyó relatos míticos de Irlanda para una audiencia mucho más amplia. Ahora, con Wolfwalkers, junto al animador Ross Stewart, Moore utiliza el folk irlandés para hacer una denuncia del colonialismo inglés y de su obstinada necesidad de matar toda herencia ancestral en los pueblos que sometió.

Esta película hermosamente animada juega con la importancia de los símbolos para la magia y libera así, con formas redondas y espirales, los sueños de una cultura que todavía quiere escapar de las líneas rectas del más conservador puritanismo inglés. Hermosa forma de revivir los relatos míticos de un pueblo oponiéndolos a la mirada normalizadora de los imperios que todavía, desgraciadamente, rigen nuestra imaginación.

09. His House, Remi Weekes, Reino Unido

Con otra forma innovativa de tratar el tema del colonialismo inglés, His House, presenta el horror al que se enfrentan los migrantes que han recorrido miles de kilómetros para dejar atrás la miseria, la guerra y el hambre. Estos horrores, por supuesto, también están plagados de culpa.

His House se une a la fecunda veta reciente del horror con trasfondo social (desde Don’t Breathe (2014) hasta Get Out (2017), pasando por The Nightingale (2018) para narrar una historia de exilio, de culpa, de transgresiones y maldiciones que persiguen a una pareja hasta el corazón de los desangelados ghettos para migrantes en Inglaterra.

Otra opera prima que se cuela, con todas las de la ley en nuestro top 10 del año para enseñarlos, con una forma colorida, inventiva y profundamente original, cómo el pasado se aferra a nosotros y cómo la adaptación al exilio pasa necesariamente por la revalorización de las raíces, la melancolía y la maldición de los que se quedaron atrás.

08. Relic, Natalie Erika James, Australia

En su opera prima, Natalie Erika James utiliza, de manera magistral, el recurso del horror para explorar los mecanismos de la herencia, de la culpa familiar y la memoria. Mientras His House tiene un acercamiento mucho más ambicioso y global a estos temas, Relic es una película profundamente íntima que se inspira de las vivencias de su directora y de las visitas a su abuela enferma de Alzheimer.

En Relic, el horror de cuidar a una persona que está desapareciendo en las garras de la demencia se transforma en una alegoría sobrenatural de inquietantes conclusiones. La casa familiar es un espacio ominoso cuando los recuerdos se confunden con la pérdida, el luto y el inevitable bagaje hereditario. Un caluroso hogar puede, muy fácilmente, verse como un laberinto asfixiante. La degeneración de los recuerdos se hereda, las paredes que recuerdan se heredan, los dolores de cuidar a quienes nos cuidaban se heredan.

La mejor película de horror sobrenatural del año y el inicio de otra carrera enormemente prometedora.

07. Red Post on Escher Street, Sion Sono, Japón

Sion Sono ha dirigido casi cincuenta películas desde los años ochenta. Últimamente, incluso, llegó a dirigir dos, tres y hasta cuatro películas al año. Sin embargo, ninguna de sus recientes locuras me ha fascinado tanto como lo hizo Red Post on Escher Street. Una cinta que retoma la experiencia meta de Why Don’t You Play in Hell? (2013) y la actualiza y la vuelve más personal, inmediata y visceral. Una cinta sobre los horrores creativos, la experiencia de vivir el duelo cada vez que se escribe y cada vez que se filma; una cinta que, finalmente, explora con insolencia las ideas trastocadas de la fama, del éxito y de la importancia del protagonismo.

Red Post on Escher Street juega en la mente torcida de Siono para hacer explotar el histrionismo de sus actores hasta un nivel insospechado. Y todo culmina con una maravillosa secuencia en Shibuya que perfora la pantalla y trasciende al cine mismo. Una espectacular obra sobre el tormento glorioso de crear algo.

06. World Of Tomorrow Episode Three: The Absent Destinations of David Prime, Don Hertzfeld, EUA

El tercer episodio de la serie World of Tomorrow de Don Hertzfeld es, tal vez, el más emotivo y el más cómico. Hertzfeld retoma su estilo mínimo de animación para darnos a conocer los mundos terribles y solitarios del futuro. Esta vez mezclando también su conocida técnica con algunos elementos de 3D y capas más complejas de animación. Todo para abandonar, por un momento, la narración de la vida trascendente de Emily y enfocarse en el amor trágico de una de sus encarnaciones: David Prime.

Como los anteriores episodios de World of Tomorrow, The Absent Destinations of David Prime requiere de múltiples revisiones: ésta es ciencia ficción compleja y retorcida que te enfrenta a la lógica de un mundo que se arma y se desarma en orígenes y saltos temporales. También, puede aceptarse como es, sin desenterrar nada, en el puro disfrute de su terrible tragedia, narrada con la misma impasible tranquilidad de una voz del pasado, o del futuro, una guía remota, en un viaje entre universos que termina siempre con nuestro corazón roto.

05. I’m Thinking of Ending Things, Charlie Kaufman, EUA

I’m Thinking of Ending Things es un interesante ensayo sobre viejos traumas de aprobación, amor y muerte. Todo aquí gira en torno a una concepción fatal de las relaciones caricaturizadas al extremo; una concepción heredada que muestra, por un lado, las construcciones idealizadas e impositivas del ego masculino y, por el otro, la prisión de una mujer atrapada en una relación a la que accedió por inercia. Un retrato pesadillesco de las relaciones tóxicas, de la culpa que carga romperlas, y de la repetición de los mismos patrones heredados de nuestros padres; un retrato del deseo idealizado del otro y de la necesidad de validación a través de una pareja que se convierte en un espejo funcional.

Con estas ideas, Charlie Kaufman crea una compleja pesadilla que, a través de imágenes opresivas y clichés visuales, cuestiona cómo miramos el devenir romántico en el cine. Así, I’m Thinking of Ending Things es una comedia romántica contra las comedias románticas; una burla de las comedias románticas; una muestra desesperada de cómo utilizamos las comedias románticas y las justificaciones intelectuales para darnos una identidad endeble. Una película, finalmente, sobre el miedo constante de encontrarnos, desnudos, como somos, uno frente al otro.

04. Zombi Child, Bertran Borello, Francia

La figura del zombie ha tenido una compleja evolución cultural. Antes de ser esos monstruos acelerados y hambrientos que persiguen a Brad Pitt en una adaptación horrenda o los idiotas enajenados convertidos por extraterrestres en la más condescendiente película de Jarmusch, los zombies eran parte del folklore rural de Haití. Un zombie, como vimos, en interpretaciones laxas, en I Walked With a Zombie (1943) de Tourneur o en el White Zombie de 1932, es una persona que cayó bajo el hechizo de un bokor (un brujo de magia negra en la tradición de Voodoo) y que debe seguir, como esclavo, todas sus órdenes.

Borello, con su habitual juego entre géneros, retoma esta tradición haitiana para contar una historia política. Zombi Child, se divide, con un montaje brutal, entre 1962 en Haití para contarnos la historia de un hombre convertido en zombie para ser usado como esclavo en una plantación de azúcar y el presente en el que la nieta de este hombre entra, por azares heredados, a una prestigiosa escuela en la que sólo pueden estudiar los hijos y nietos de hombres ilustres condecorados por el gobierno francés. Entre estas dos historias hay paralelismos fecundos, historias de amor imposibles o incomprendidas, la fuerza de los que deben trabajar como esclavos y la complacencia de los que nunca tendrán que trabajar en sus vidas.

La historia de un shock cultural que utiliza el terror para denunciar el colonialismo; una película de imágenes impactantes y viejos remanentes de violencia histórica que juega, con fascinante fluidez, entre lo masculino y lo femenino, lo sagrado y lo profano, lo propio y lo ajeno.

03. Possessor, Brandon Cronenberg, Canadá

La mejor película de ciencia ficción del año viene de la mano del hijo de un grande del género: Brandon Cronenberg. Con una fuerte inspiración del cine de su padre, David Cronenberg, Possessor es una reflexión sobre la violencia (en el aspecto nada coreográfico y muy gráfico de A History of Violence (2005) y Eastern Promises (2007) y, por supuesto, del más retorcido horror corporal. Sin embargo, la voz de Brandon Cronenberg es absolutamente única y su segundo largometraje, después de la maravillosa Antiviral (2012), demuestra que puede pavimentar un camino propio en el horror y la ciencia ficción.

A diferencia de su padre, las cintas de Brandon Cronenberg parecen ser más distantes, más limpias. Aquí no están presentes las rebabas fascinantes del primer cine de Cronenberg, ni los torcidos desarrollos lúdicos y asquerosos que tuvo en los ochenta y los noventa. Lo de Brandon es ciencia ficción aséptica, meticulosa, pesadillesca, fría y calculada.

Possessor se centra en una agencia privada que puede infiltrarse en el cerebro de un blanco y, a través del control externo de un invasor, poseer a la víctima para que haga cosas impensables. Por lo general, se utiliza a una víctima para cometer asesinatos que acaban en suicidio, que se resuelven solos y por los que nadie pregunta. A medio camino, la película da un giro que crea una disputa interna, complejamente abstracta, entre la personalidad del invasor (interpretado maravillosamente por Andrea Riseborough (Mandy) y la personalidad de la víctima (interpretada por un genial Christopher Abbott).

Una película que no se estanca en rodeos innecesarios y que no se permite las fáciles líneas explicativas de la ciencia ficción más burda. Una película ambiciosa e increíblemente bien lograda que impone su complejo mundo para mostrarnos, de la forma más fría y calculada, la creación de un sociópata irredento que se libera de la culpa y las ataduras afectivas para vivir el éxito seguro de la masacre corporativizada.

02. First Cow, Kelly Reichardt, EUA

Una de las mejores películas del año vino en la forma de un comentario hacia la cultura del western. Mientras este género casi enterrado contaba con un fuerte componente masculino, construido en arcaicas ideas de competencia, valor y violencia, la reinterpretación de la enorme Kelly Reichardt pasa por una ternura que reinterpreta la cultura del macho de Fonda y Ford, de Eastwood y Huston, a través del compañerismo y los pequeños placeres domésticos.

La amistad de dos hombres se fragua, aquí, en el viejo oeste de Oregón -siempre Oregón-, a través de un saber compartido. Un panadero y un forastero se unen para robar la leche de la primera vaca en la región. La idea es hacer pasteles, juntar suficiente dinero y escapar para comenzar una nueva vida juntos. Por supuesto, no todo sale como lo planearon.

First Cow narra una historia hermosa de supervivencia, armonía doméstica, amistad y sensible relación de dos hombres con los elementos que los rodean. Una historia tierna y lúcida que se enfrenta a los estereotipos machos y violentos del western para mostrarnos cómo, en toda época, se pueden forjar relaciones diferentes.

01. She Dies Tomorrow, Amy Seimetz, EUA

Cuando acabé de ver She Dies Tomorrow, inmediatamente escribí un breve testamento por si me encontraban muerto en la mañana. Claro, para no sonar completamente melodramático, debo decir que la vi mientras me acababa una botella de whisky. Aún así, hay algo tremendamente poderoso en la propuesta de esta cinta; algo que, sin importar el estado en el que te encuentres, cala hondo.

La película acaba, pero el miedo que transmite se mantiene.

Todos debemos morir en algún momento, ¿por qué no mañana? Pensar en esta idea es profundamente inquietante: para funcionar, los seres humanos necesitamos aplazar hacia un futuro distante, casi irreal e inalcanzable, la idea de la muerte. Y, sin embargo, por más que lo neguemos, nuestra mortalidad nos acecha.

Podríamos morir mañana.

Después de la prometedora y desesperada Sun Don’t Shine (2012), Amy Seimetz regresa para atormentarnos con la idea de una certeza contagiosa: los personajes en esta película se transmiten, uno a uno, la convicción de que morirán al día siguiente. Esto crea reacciones distintas en cada uno; reacciones que van de la desesperación y los ataques de sinceridad, hasta el más completo desenfreno.

No hay manera apropiada de mirar a la muerte de frente. Como dice la protagonista, brillantemente interpretada por Kate Lyn Sheil, no estamos listos.

Una película de premisa sencilla que juega con la tensión psicológica dependiendo, enteramente, de la potencia del ambiente creado por la directora y la absoluta confianza que tiene en sus actores. Una reflexión muy presente, muy cruda y muy inmediata sobre la muerte que hace todas las preguntas correctas para no entregar ninguna respuesta. Una obra mayor de horror penetrante que nos hace sentir frágiles, como siempre lo fuimos; conscientes, como siempre lo fuimos; realmente asustados, como nunca admitimos.

She Dies Tomorrow de Amy Seimetz (Neon)