Así recordamos el legado de uno de los más grandes escritores de horror y ciencia ficción que hayan caminado por este desangelado mundo.

H. P. Lovecraft fue un personaje intrigante en todos los sentidos. Joven frágil y enfermizo que sintió con profundo dolor el abandonar sus juegos infantiles para someterse al infierno de la vida adulta; adolescente sumido en problemas nerviosos y depresiones; autodidacta fascinado por la astronomía, la lingüística, la antropología y la consistencia mítica de sus propias creaciones; aristócrata caído en desgracia, sumido en el miedo masoquista del otro, del extranjero y del maleante, de todo lo que rodeaba el departamento miserable que ocupó en Brooklyn antes de regresar a Providence, su querido lugar de la infancia, para morir, con agudos dolores intestinales, a los 46 años.

Pero de Lovecraft quedó mucho más que una tumba; mucho más que esa lápida que anuncia su regreso con la misteriosa inscripción: I am Providence. Porque Lovecraft fue un fundador de mitos. Sus creaciones se extienden en parajes lejanos fuera de sus páginas: en la ciudad sin nombre del desierto, en la mítica destrucción de Sarnath, en R’lyeh, la de los muros verdosos, en los pasillos intrigantes de la universidad Miskatonic, en la oscuridad de Yuggoth y las colinas indómitas de Arkham, en los tiempos inmemoriales, en los dominios de creaturas celestiales y los antros de extraña eternidad en donde la muerte puede morir… Leer a Lovecraft es romper un velo por el que se asoman lejanías increíbles: siempre hay algo más atrás de lo cotidiano, algo que se esconde en otras dimensiones, otros tiempos, otros espacios, algo que se nos escapa y que acecha.

Frente al infierno de nuestra vida banal, dijo Houellebecq, preferimos los infiernos indecibles de las escrituras lovecraftianas; preferimos soñar otros mitos terribles y otras criaturas ancestrales antes de regresar a nuestro deprimente realismo. Y es por eso que Lovecraft ha resurgido con tanta fuerza en nuestra época, es por eso que se lee tanto, que se menciona tanto, que se convierte en pilar de bromas de Internet, que se asoma por South Park y True Detective, que nacen fundaciones históricas en su nombre, que se reeditan sus cuentos, se dibujan cómics y se adaptan a la pantalla grande sus historias visualmente inconcebibles. Desde su muerte en 1937, hubo un enorme auge contemporáneo de películas que retomaban directamente su obra o que la citaban con umbrales ominosos. Y así, con el profundo respeto que le tenemos como fieles seguidores, hicimos una lista de nuestras referencias favoritas en cine al gran H. P. Lovecraft. Esperemos que las disfruten y celebren con nosotros al fundador mítico de esa otra historia humana. Eternas bendiciones a la cabra negra: ¡Iä! ¡Shub-Niggurath! ¡La Cabra Negra de los bosques con las mil crías!

 10. Die, monster, Die! (1965)

Ésta es una película extraña, típica de una época, de adaptación algo fallida, con motivos góticos en donde no necesariamente los había y explicaciones puramente racionales ahí en donde la ciencia ficción se ponía de gala. Pero no podíamos dejar de agregarla en esta lista por tratarse de una adaptación de The Color from Outer Space, que fue un cuento por el que Lovecraft siempre tuvo una particular inclinación: él mismo dijo que, dentro de su vasta escritura, éste siempre fue uno de sus escritos favoritos. Además, a pesar de la adaptación que quita mucho de la tragedia original del cuento, ésta es una historia en la que se mezcla perfectamente lo macabro con la ciencia ficción de alienígenas incomprensibles. Más que una buena película de temática lovecraftiana, Die, monster, Die! nos recuerda lo difícil que son las adaptaciones a la locura de este gran autor y lo difícil que era para una época imaginarlas fuera de la interminable temática del castillo encantado. Y bueno, como punto extra, siempre es bueno ver a Boris Karloff pasar de anciano enclenque a Frankestein radioactivo.

 9. The Banshee Chapter (2013)

Con una forma extraña que no acaba de cuajar entre el falso documental y la típica ficción de terror, The Banshee Chapter es un encuentro inesperado entre Hunter S. Thompson y H. P. Lovecraft. Así de demente está la cosa. La idea toma mucho de las adaptaciones de Stuart Gordon y, en particular, de From Beyond (1986) para contar la historia de una investigación militar sobre drogas que abren conductos mentales a otras dimensiones. Como buena historia inspirada en Lovecraft, lo que acecha del otro lado no es particularmente amigable. A pesar de sus evidentes errores en guión y actuación, la película logra ser, por momentos, verdaderamente ominosa. Una propuesta original que se sale de la trama habitual del terror en Found Footage para explorar todos esos temas que tanto le encantaban al maestro que celebramos: curiosidad humana, ciencia de nuestra perdición, dimensiones que nos acechan y las capacidades latentes de nuestro cerebro para percibirlas en sueños… o en estados alterados.

 8. The Mist (2007)

Esta increíble película que pasó desapercibida para muchos es de evidente inspiración Lovecraftiana. No nada más tenemos por ahí los tentáculos malignos que acechan debajo de la puerta, los monstruos inimaginables de otras dimensiones y, de nuevo, la curiosidad científica que acarrea un desastre humano inimaginable, sino que el encierro claustrofóbico, la locura religiosa y la tragedia final del protagonista son motivos típicos de Lovecraft. Y claro, otro maestro del terror como Stephen King no podía dejar de dar este sentido homenaje al padre de todos los escritores modernos de lo ominoso. Con actuaciones sólidas, la presencia en pantalla grande de la mitad del elenco de The Walking Dead y una impecable realización, The Mist es un clásico moderno que hace buena reverencia a los clásico de Lovecraft.

 7. From Beyond (1986)

Aquí llega, con toda la fuerza del terror trastornado y encantadoramente caricaturesco de los ochenta, la primera entrada del gran Stuart Gordon en nuestra lista. Este prolífico director de terror americano adaptó varias obras de Lovecraft en su larga carrera. Y claro, se le recuerda más por Re-Animator y menos por Dagon, sin dejar de ser uno de los alumnos favoritos de Lovecraft en pantalla grande. En sus creaciones de los años ochenta, destaca la ambiciosa manera en que le dio vida a este increíble cuento brevísimo de Lovecraft que también se llama From Beyond. Esta cinta nos trae de nuevo al increíblemente raro Jeffrey Combs junto con la bellísima reina del grito Barbara Crampton en una adaptación que entendió muy bien ciertos aspectos latentes en toda la obra de Lovecraft: en particular, el terror a la sexualidad y el masoquismo impotente. Con momentos absolutamente ridículos y efectos ochenteros fascinantes, esta película es, sin duda, una imperdible referencia en el cine lovecraftiano.

6. In the Mouth of Madness (1995)

La última película de la trilogía del apocalipsis de Carpenter es, tal vez, la cinta inspirada en Lovecraft más extrañamente literaria. En esta cinta protagonizada por el tremendo Sam Neil, un escritor de libros de terror desencadena el apocalipsis abriendo, con su última novela, un portal hacia otra dimensión monstruosa. La idea es que la creencia irracional en los mitos ominosos del consagrado escritor alimenta el portal y permite el ingreso de estas terribles criaturas transdimensionales. Son los lectores los que permiten que la ficción se convierta en realidad y esto suena como una increíble advertencia paranoica sobre el peligro de alimentar la creencia en los mitos lovecraftianos: digo, cuántas veces no le preguntaron a Lovecraft, algunos lectores apasionados, por su copia del Necronomicon. La cinta es una locura claustrofóbica con rarísimos efectos especiales y una concepción totalmente retorcida de los límites de la ficción: la boca de la locura es la transmisión oral de la montaña de la locura, referencia evidente a la lectura de Lovecraft y su poder evocador de mitos fundamentales que se despiertan en sueños, que se levantan en ficción y que, tal vez, deberíamos dejar durmiendo.

 5. The Thing (1982)

Siguiendo con las increíbles creaciones de Carpenter en su trilogía del apocalipsis, no podía faltar, en medio de esta lista, el enorme clásico de terror ochentero que fue The Thing. Aquí comienzan a desarrollarse las ideas lovecraftianas que culminarán en la locura de In The Mouth of Madness: los límites peligrosos entre lo real y lo aparente, la desconfianza hacia cualquier otro ser humano, los esfuerzos por mitigar lo inconmensurable y la pelea del hombre frente a la destrucción invasiva de lo que consideró como un mundo estable y eterno. Como con From Beyond, Re-Animator y Evil Dead, los increíbles efectos especiales ochenteros son uno de los grandes pilares de esta película de culto y ninguna recreación moderna podrá darles el mismo encanto. Porque hay algo en esos efectos aparatosos que es increíblemente cercano a Lovecraft y que fundará el body horror americano (claro, junto al paralelo canadiense de otro genio en el asunto, David Cronenberg). The Thing forma parte de esa veta tan particular de Lovecraft que trata de invasiones alienígenas como otro punto de terror frente a lo radicalmente distinto. Así, inspirada en los escritos cienciaficcionosos del Lovecraft, este clásico maravilloso inaugura nuestras cinco cintas favoritas para festejar al maestro de lo oculto.

 4. The Evil Dead (1981)

Este otro gran clásico de culto ochentero empieza con un increíble recorrido de vuelo bajo sobre el misterioso lago pantanoso y los bosques de Tennessee en donde transcurre la película. Esta introducción nos pone en un punto de vista completamente extraño: nos hace adoptar la visión de un espectro innombrable, de lo que acecha escondido e invisible. La idea es que, compartiendo su punto de vista, jamás podremos verlo: es algo que siempre está detrás de nuestros ojos y jamás frente a ellos, algo por esencia oculto e incomprensible. Es por eso que se azota obsesivamente el columpio contra la cabaña: el mal se manifiesta en las cosas, como viento o como niebla, como ramas en la noche o susurros en la oscuridad, siempre indirecto, siempre manifestándose en otra cosa.

Y claro ese primordial terror oculto de Lovecraft se señala de manera más directa con la aparición del Necronomicon, el libro de las leyes de los muertos. Encontrado por un investigador universitario en unas ruinas sumerias, el libro habla de viejas fuerzas que duermen y que pueden despertarse en encantaciones. Y bueno, si eso no es un principio absolutamente lovecraftiano, no sé qué más pueda serlo. La posesión de los hombres y la posesión de la naturaleza con sus ramas penetrantes, el terror del desmembramiento y el sinsentido de la vida y de la muerte son, con esta cinta, uno de los ejemplos más logrados de reescritura de Lovecraft en el cine. Por más cliché que esto pueda sonar, es verdaderamente apabullante volver a esta película después de releer al maestro de lo ominoso: no se lo pierdan.

 3. The Call of Cthulhu (2005)

Esta pequeña joyita creada por la Sociedad Histórica de H. P. Lovecraft (HPLHS por sus siglas en inglés) es, tal vez, la adaptación más fidedigna que se haya hecho de un cuento del maestro de lo oculto. La película es completamente silente, en blanco y negro y parte de la imitación a una estética de principio de siglo que corresponde perfectamente a los tiempos de Lovecraft. Y bueno, esta búsqueda de adaptar una obra tan conocida en cine silente no es nada más un capricho formal: la película está verdaderamente bien lograda, con actuaciones completamente sólidas, ambientaciones tomadas del expresionismo alemán que funcionan increíblemente bien para presentar la morada de Cthulhu y un intrigante ambiente que encuadra con singular fuerza la idea de lo impronunciable en música ominosa y diálogos escritos. Hecha con un presupuesto sumamente restringido durante dos arduos años de filmación, esta joya es de una rareza ambiciosa pocas veces igualada. Y el final de la cinta es perfecto: la pelea de lo blanco y lo negro, de la sombra y la luz termina con la oscuridad devorando al protagonista mientras rondan en nuestras mentes las intrigantes palabras del maestro: Lo que surge puede hundirse y lo que se hundió puede resurgir. Oímos su llamado y esperamos nuestra perdición inevitable. ¡Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn!

 2. Re-Animator (1985)

La obra maestra de Stuart Gordon es una adaptación bastante libre del increíble cuento Herbert West-Reanimator de Lovecraft. En esta cinta, el cuento se moderniza y se expande en una espiral de locura sexual que llega hasta su punto más alto con la inolvidable escena de una cabeza cercenada dando sexo oral a la pobre Barbara Crampton mientras la observa su padre convertido en muerto viviente. Como con From Beyond, Gordon le imprime a las obras de Lovecraft una clara veta sexual que les va particularmente bien: el horror del otro, de lo radicalmente distinto e inexplicable, se junta con la obsesión sexual y la impotencia masoquista. Además, Gordon entiende lo inconmensurable de estas adaptaciones y siempre está dispuesto a mezclar el horror más puro con la grotesca comedia de su gore de bajo presupuesto. Re-Animator es, tal vez, la referencia más citada y comentada del cine lovecraftiano… y con razón: esta obra sigue siendo espeluznantemente divertida, completamente irreverente y se merece, con creces, su lugar en el podio de las más grandes películas de culto del siglo pasado. Imperdible.

 1. The Whisperer in Darkness (2011)

Teníamos que poner en primer lugar de nuestras cintas lovecraftianas favoritas alguna de las maravillosas producciones de la Sociedad Histórica de H. P. Lovecraft. Y claro que The Call of Cthulhu, como adaptación impecable, hubiera sido la elección natural. Pero después de bastante deliberación, decidimos que esta genial cinta que retoma uno de los más ominosos cuentos de invasión alienígena ancestral era más adecuada para nuestro cariño cienciaficcionoso al gran maestro del horror. Porque The Whisperer in Darkness es un relato entrecortado por cartas y narraciones lejanas que nos describe, con inusual belleza poética, los misterios que encierran las montañas cavernosas de los bosques de Vermont y une, con singular soltura, las ideas míticas de Lovecraft con toda una dimensión cósmica que abarca lejanas culturas alienígenas, medios de preservación de la mente para viajar más rápido que la luz y el ominoso descubrimiento del noveno planeta en nuestro sistema solar, el siempre oscuro Yoggoth o, como nos gusta llamarlo ahora, Plutón.

La adaptación de la HPLHS es, de nuevo, una película en blanco y negro pero que, a diferencia de su entrega anterior, es hablada. Situada entonces a principios de los treintas, esta increíble adaptación retoma el cuento de Lovecraft con ambiciosa permisividad, cambiando el final para entregarnos una visión mucho más completa del misterio que dejó pendiente el gran autor que este mes celebramos. Y ninguno de estos cambios al cuento original resta algo al ambiente ominoso de la trama: incluso el desenlace de acción elaborada es tan oscuro como el final abierto del cuento. Digo, en algo mantuvieron esa completa frialdad con la que Lovecraft llegaba a despachar a sus protagonistas: aquí tenemos una niña que muere estrepitosamente y un personaje central que acaba con el cerebro embazado en una lata de metal haciendo propaganda para las fuerzas alienígenas.

A pesar de sus momentos caricaturescos, son esos efectos especiales acartonados los que permiten una rendición intrigante de los mitos de Lovecraft: señalar la forma insuficiente en que el cine hace honor al maestro es decir que siempre se queda algo atrapado entre sus páginas, que el verdadero terror de su imaginación es que no puede ser representado más que en evocadora poesía. Así que, desde los pozos de la noche a los abismos del espacio, desde los abismos del espacio hasta los pozos de la noche, alabemos siempre al Gran Cthulhu, de Tsathoggua, y a El Que No Debe Ser Nombrado.

Mención honorífica: Event Horizon (1998)

Entre las muchas referencias que tuvimos que dejar fuera de esta lista hay varias cosas interesantes. Desde Japón tenemos las rarezas obsesivas de Uzumaki (2000) (Spirals) o Marebito (2004) (Unique One); tenemos la parte intermedia de la trilogía del apocalipsis de Carpenter  Prince of Darkness (1987) o la adaptación clásica de Corman de The Case of Charles Dexter Ward, The Haunted Palace (1963); de Stuart Gordon y su siempre amigo Brian Yuzna no incluimos Dagon (2001) ni tampoco mucho del Body Horror inicial de Cronenberg o la locura gore italiana de The Beyond (1981); no mencionamos las adaptaciones setenteras de serie-B, ni la maravillosa Cabin in the Woods y su mofa del terror a partir de los cultos a los antiguos dioses…

Pero, entre todas estas cosas, queríamos dejar una mención honorífica a la extrañísima y ya clásica cinta de horror-ciencia ficción Event Horizon. ¿Por qué escogimos esta película encima de tantas otras? Simplemente porque se adapta mejor a nuestros gustos ciencia ficcionosos y mezcla, con peculiar ambición, algunas de las obsesiones recurrentes de Lovecraft: el genio científico que termina perforando la realidad, las puertas a otras dimensiones de puro caos que personifican al infierno mismo, las relaciones a antiguos mitos en crípticos mensajes bíblicos en latín, la amenaza de nuestros terrores profundos realizados en sueños que amenazan la construcción misma de la realidad. En Event Horizon no hay ni una sola mención directa a la mitología de Lovecraft y, aun así, nos pareció importante mostrar cómo este enormemente vasto y complejo sistema de referencias se incrustó profundamente en la ciencia ficción contemporánea. Porque no hay nada más ominoso que el frío del espacio y los lejanos viajes interestelares mezclados con la infinita posibilidad de otras dimensiones que ya nos rodean, y que nos esperan, ansiosas y terribles, detrás de nuestra frágil realidad.

¡Feliz cumpleaños maestro! ¡Seguiremos reviviendo vuestros mitos hasta que se levanten los antiguos y regresen en sueños las civilizaciones tragadas por el mar!

temas