¡Les presentamos nuestra tradicional lista con las 10 mejores películas geek del año!

La lista de las mejores películas del 2018

El 2018 fue un año lleno de polémicas, sorpresas y decepciones. Ya nos estamos acostumbrando a tener una cantidad inhumana de películas de superhéroes, de adaptaciones de cómics y de locura nostálgica ñoña todos los años. La consecuencia de esa costumbre está también en el desgaste: este año no tenemos más que una película de superhéroes en nuestro conteo y dejamos fuera la mediocre cinta de Star Wars que se estrenó hace unos meses. En la ñoñez, al parecer, el género sobrevive mientras se mueren las pequeñas modas.

Tenemos, sin embargo, una nutrida lista que pasa, con el perdón a Black Panther y Thanos, por las cintas más interesantes del año. Aquí encontrarán animación, documental y ficciones de todo tipo: películas de zombies, westerns, dramas, locuras de acción, ciencia ficción y mucho horror. También creamos cuatro categorías de Mención Honorífica para darle un lugar especial a algunas cintas que no cupieron en nuestro conteo.

Esperamos que les guste nuestra ñoña selección y que, si no les pasa, armen la gustosa discusión.

10. Spiderman: Into the Spiderverse

Empezamos nuestro conteo con la única cinta de superhéroes que nos pareció digna de ocupar un lugar en este conteo. Y sí, lo sabemos, Black Panther fue genial, estuvo bueno ver desaparecer a la mitad del universo con el chasquido de Thanos y los Teen Titans se superaron con una de las mejores cintas de DC en mucho tiempo. Pero Into the Spiderverse es una de las mejores encarnaciones que jamás se han hecho del tan querido vecino amigable de Queens. Además de ser una fina e increíble pieza de animación, logra contar una historia sólida con elementos que, en un live action, nunca podrían funcionar. Ésta es una verdadera carta de amor a los cómics del personaje, al medio en sí y a los fans. Into the Spidervers es algo inesperado dentro de las esperadas fórmulas de Marvel: una cinta arriesgada y de preciosa manufactura que pega hondo en el corazón de viejos y nuevos lectores.

9. La nuit a dévoré le monde

Esta cinta independiente entra, en nuestra selección, como la mejor película de zombies del año. Con un presupuesto mínimo y una enorme cantidad de ideas, La Nuit a Devoré le Monde es la contraparte de las grandes cintas del género: un solo actor, una sola locación y el juego de la claustrofobia en vez de los grandes espacios abiertos, los recorridos eternos y la multiplicación de personajes que popularizó hasta el soponcio The Walking Dead. En ese sentido, la película de Dominique Rocher despierta el viejo espíritu de Night of the Living Dead de George A. Romero sin dejar de lado un excelso humor propio, un toque existencial y una buena dosis de depresión francesa. Un nuevo clásico del género.

8. The Ballad of Buster Scruggs

El regreso de los Coen a través de la plataforma reina del streaming, Netflix, es una rareza única. No es una serie pero no es, tampoco, una cinta de antología. Se trata de una serie de retratos que exploran una enorme panoplia de Westerns, desde los Westerns de acción y tiroteo feliz de John Wayne, Gregory Peck y John Ford hasta las exploraciones filosóficas de la soledad en el viejo oeste de Jim Jarmusch, las locuras de fiebre del oro de John Hudson y, claro, los maravillosos espagueti westerns de Leone. En este recorrido, los Coen se reencuentran con viejas amistades (como el genial Tim Blake Nelson y el ya tan viejito Tom Waits), encuentran nuevos rostros (con los personajes de James Franco y Liam Neeson) y exploran los hermosos confines de un género que siempre los ha fascinado. Con un final glorioso y un cortometraje devastador en el centro (Meal Ticket), esta joya inesperada se corona, sin duda, como el mejor western ñoño del año.

7. Hao jile (Have a Nice day)

Después de Peircing I, Liu Jian sigue haciendo hermosos retratos íntimos en animación sobre la situación actual de China. Son pequeñas percepciones de enorme corazón que muestran la lucha diaria de personajes desgarrados por la miseria y la pequeñez. Have a Nice Day es, sin duda, la mejor película de animación que vimos en el año porque, con una originalidad devastadora, diálogos ricos y una historia genialmente tejida, nos deja entrever un mundo siempre lejano. Aquí todos pueden matar por una cirugía plástica… o para poder revertirla; todos sueñan con millones mientras pierden el tiempo en un trabajo inocuo; todos se relacionan en complejos chats sin poder vencer la timidez de los encuentros. Esta película es un retrato despiadado, violento y crudo… pero también es una aproximación tierna a personajes absolutamente despreciables. Una maldita joya de la animación contemporánea y una expresión despiadada de nuestros tiempos.

6. First Man

Este año, Damien Chazelle hizo su mejor película. First Man tiene todos los traumas del director (la necesidad de superación, el valor del esfuerzo, la imposibilidad de las relaciones amorosas, etc) pero también tiene una forma única y brillante de tratarlos. Sin aspavientos patrióticos, sin necesidad de grandes despliegues ideológicos, esta cinta mezcla lo íntimo con lo universal jugando entre el granulado de 16mm y la hermosura amplia del IMAX. Con dos actuaciones geniales de Ryan Gosling y, sobre todo, de Claire Foy, Chazelle tejió un relato único sobre la fragilidad humana y la enormidad de sus aspiraciones. Así, First Man es una de las mejores películas que jamás se hayan hecho sobre la exploración espacial: una mirada coherente, brutalmente cruda y admirativa sin emociones superfluas. Imperdible añadido a las cintas que se deben disfrutar en enormes formatos de pantalla para seguir soñando con las estrellas.

5. Upgrade

Upgrade apareció de la nada como una patada de talón en la nuca. Esta cinta parecía un regreso a la ciencia ficción de acción noventera que abanderaron John Wick y Atomic Blonde, pero se convirtió en una joya única de ciencia ficción. Hasta ahora, Leigh Whannell nada más escribía proyectos para su compadre James Wan, lo que lo llevó a hacer basuras como la serie de Insidious y Saw III. Pero, en cuanto agarró  independencia para escribir y dirigir, nos regaló la mejor cinta de acción ñoña del año. Upgrade es una inventiva, trepidante y original mezcla de neonoir futurista, body horror y acción ultra violenta que no te deja respirar ni medio segundo. Si no han visto esta joya corran a toparla porque con Upgrade es evidente, amigos míos, que el cyberpunk no ha muerto.

4. Annihilation

Después de que las novelas de Jeff Vandermeer causaran furor editorial en todo el mundo, era evidente que saldría alguna adaptación en pantalla grande. Cuando finalmente llegó la noticia, fue increíble saber que la dirigiría Alex Garland: tras Ex Machina, el guionista transformado en director podía hacer lo que le diera la gana. Y, a pesar de toda la emoción, el resultado de este experimento superó todas las expectativas. Annihilation supera, incluso, a los libros que le dieron origen: esta cinta no necesita conocer la historia completa de The Southern Reach (que no es nada genial, la verdad) para crear una obra completa, compleja, barroca y encantadora. Sin duda, la mejor cinta de ciencia ficción del año.

¿Qué significa el alucinante final de Annihilation?

3. Filmworker

En un año lleno de documentales maravillosos, teníamos que darle el honor de mejor documental ñoño del 2018 a la joya sentimental de Tony Zierra. Porque es una experiencia devastadora. Esta cinta indaga en la vida de Leon Vitali, el actor de Barry Lyndon que se convirtió en la mano derecha de Stanley Kubrick durante más de tres décadas. Sin este hombre nadie de mi generación hubiera podido ver las cintas de Kubrick como él lo deseó. Sin este hombre, una tercera parte de la filmografía de Kubrick no existiría. Y, sin embargo, nadie reconoce su nombre. Vitali se sacrificó para que un gran artista llegara a su máximo potencial y, en este documental, por fin se le da crédito. Una película sensible sobre lo que significa hacer cine y el sacrificio necesario del set; una cinta conmovedora y desgarradora que, sin ampliar en la forma, despliega una clase  magistral de curación de contenido.

2. Hereditary

El primer largometraje de Ari Aster fue un parteaguas en el año. Desde los maestros en la producción independiente, A24, sacaron el trailer, todos sospechábamos que Hereditary sería la cinta de horror del año. Y las sospechas se confirmaron: después de crear una decena de cortos aterradores, este joven cineasta plasmó todos sus traumas familiares en una cinta tan sutil e inteligente como angustiante. Hereditary está en el exacto opuesto de la gama de sustos baratos que se ha apoderado de Hollywood (comandados por James Wan) para privilegiar la construcción paciente de suspenso. El resultado es una tragedia clásica en cuatro actos que se desdobla, con un golpe de capote de autor, en una reivindicación genial del horror sobrenatural. Por todo esto, Hereditary es una ópera prima que se convirtió en un clásico instantáneo.

1. Mandy

No sé cuánto ácido ha consumido Cosmatos pero, después de Mandy, espero que redoble su dosis. Después de la locura malviaje que fue Beyond the Black Rainbow, Panos Cosmatos regresó a las pantallas con más derroche lisérgico. La estética cuidada del director se convierte aquí en un festival de perspectivas originales, colores intensos y actuaciones estrafalarias. Una cinta que no se parece a nada más que a ella misma, que crea su propio género y que maravilla con cada encuadre, cada toma y cada enferma canción.El gran productor español Enrique Lavigne lo dijo mejor que nadie: esta cinta es “un bálsamo para el cine aburrido y convencional; una película en la que es imposible adivinar que encierra el fotograma que viene”. Ésta es, sin duda, la más intrigante película geek del año y, tal vez, sea una de las grandes cintas de género de nuestro siglo.

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Mención honorífica de locura zombie: One Cut of the Dead

La cinta de intensidad metanarrativa de Shinichiro Ueda es una joya que enloqueció a Japón. Se trata de una película absolutamente original que renueva el género de zombies haciendo una oda al azar de las filmaciones y las dificultades secretas de los sets. En ningún momento del año me reí tanto y tan francamente en el cine como con esta película. One Cut of the Dead es una genialidad que no puedo comentar más por riesgo de spoilers. Véanla, sorpréndanse y déjense llevar por una cinta que se pone, junto a Shawn of the Dead y Zombieland, en el partenón de la comedia zombie.

Mención honorífica de locura cómica: Sorry to Bother You

El genial debut cinematográfico del líder de The Coup es exactamente lo que podíamos esperar: una locura revolucionaria, irreverente, buscapleitos, que confronta los estereotipos raciales americanos con una mirada refrescante. Protagonizada por el genial Lakeith Stanfield (Atlanta, Get Out), Sorry to Bother You es una patada en la cara al establecimiento americano, a los caballos, a la cocaína y, de paso, a Michel Gondry. Si no han visto esta joya, la tienen que conseguir porque no hubo sátira racial más valiosa y brutal en todo el año (aunque eche gritos Spike Lee). Verdadera joya punk que no podíamos dejar de mencionar.

Mención honorífica de locura en stop-motion: Isle of Dogs

Esta año surgió un nuevo árbitro para la ancestral batalla entre perros y gatos: el inesperado texano Wes Anderson. Después de adaptar la maravillosa novela juvenil Fantastic Mr Fox de Roald Dahl, Anderson se alejó del stop-motion durante casi una década. Este año regresó a esta complejísima técnica de animación con una joya preciosista que eleva el arte del diseño de producción a niveles imposibles de imitar. Con un elenco y un humor desbordados, como acostumbra Anderson, Isle of Dogs es también la cinta más política del director más hipster de Hollywood. En ese sentido, esta fábula es algo más que una novela de crecimiento y algo más que una cuidada estética. Por donde se le vea, entonces, una cinta esencial en este ajetreado año.

Mención honorífica de adaptación de cómics: The Death of Stalin

Armando Iannucci siempre ha estado cerca de la sátira política. Hizo maravillas con James Gandolfini en In the Loop y con Julia Louis-Dreyfus en Veep. Sin embargo, nunca había hecho una cinta tan divertida, incisiva y ridícula como la adaptación de la novela gráfica La Mort de Staline de Thierry Robin y Fabien Nury. Con un impresionante elenco cómico que reúne a Jeffrey Tambor (Transparent), Steve Buscemi (The Big Lebowsky) y al mítico Michael Palin de Monty Python, The Death of Stalin le hace honor al material original y amplía el histrionismo patético del cómic. Una de las grandes comedias del año y, sin duda, una de las mejores adaptaciones de cómics de la década.

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