Hacer esta lista fue de lo más problemático. Primero, porque hay mucha tela de dónde cortar; y luego, porque la mayoría de esa tela es más barata que el nylon.

Todo esto a su consideración y con el mayor gusto, les propongo aquí un recuento de mis favoritas, hasta el momento, del llamado found footage en sus acercamientos al horror de ciencia ficción. Espero que lo disfruten para la Noche de brujas –que el Día de muertos es una fiesta sin espantos– y que se animen a compartir sus propias recomendaciones. Del ronco pecho, acá les van los sustos:

10. Unaware (2010) / As Above, So Below (2014)

Yo sé: poner dos películas en una categoría es hacer trampa desde el principio. Pero, entre tanta cosa periférica, no sabía bien qué poner en este sitio. Quedan, pues, un par de propuestas.

Unaware puede llegar a ser interesante: tiene un par de detalles misteriosos que quedan abiertos al final –¿hasta dónde anda metido el abuelo con los alienígenas?–; hay un par de sustos buenos a pesar del ritmo lento del principio; las actuaciones, aunque no so geniales, sostienen una película más o menos eficaz con un presupuesto mínimo. Ahora que, si me preguntan, el resultado me parece más gris que festejable. Y por eso quiero meter otra película en este puesto colero.

Parecería que As Above, So Below no es, en lo absoluto, una película de ciencia ficción. Sin embargo, creo que tiene mucho más ciencia en el misticismo hermético que asunto sobrenatural. Me explico: todo el problema histórico de la alquimia es haber sido, justamente, el último lugar en donde se juntaron ciencia y magia. La modernidad fue separando la ciencia de toda relación con la religión y de toda necesidad de adentrarse a los misterios místicos: antes, todo lo inexplicable era superstición.

Esta película sería entonces el descubrimiento de una dimensión de puro caos que se resuelve con claves místicas, desafiando a la ciencia, un poco como el infierno interestelar de Event Horizon (1997). Con todo y que la película no deja de tener muchas incoherencias –eso de traducir del arameo al inglés en forma perfectamente versificada como si fueran palomitas–, pasan buenos sustos y hay un delirio interesante que roza la ciencia ficción con lo sobrenatural religioso. Además de que siempre se agradece cuando no te explican todo con crayolas. En fin, algo de misterio ligero pero interesante en el relleno.

9. The Fourth Kind (2009)

En  el noveno puesto empiezan las polémicas. Claro, ésta no es enteramente una película de found footage, pero valora bien los principios de verosimilitud y sostiene gran parte de su trama –extrañamente fabricada por crestomatías– con videos encontrados en la investigación de los supuestos hechos. Fuera de eso, la polémica está, en realidad, en que The Fourth Kind te puede o gustar bastante o de plano nada nada. Mucha gente optó por la segunda opción. Algunos de ellos bastante injustamente: ¿se le puede culpar a la película el explotar como ficción hechos reales de desapariciones sucedidas en Alaska? ¿Cuántas películas no han abusado del “basado en hechos reales”? ¿No es finalmente ficción y buenos sustos lo que buscamos aquí?

En todo caso, la película tiene sus momentos interesantes y logra capturar la imaginación con las descripciones puramente orales de las torturas alienígenas. Tal vez su mayor pecado fue el de querer ser demasiado ambiciosa: remontarse a una conversación con Dios –nuestro sumerio creador alienígena– y, en medio de todo, suplicar demasiado para que le creamos. De todas formas, suspendida un momento la incredulidad, uno puede pasar un buen rato entre espanto y lechuzas.

8. Banshee Chapter (2013)

Ésta es una de las rarezas de nuestra lista. No sé cuántos de ustedes la habrán visto, ni si haya pasado con mucho efecto por nuestro país. En todo caso y en mi muy humilde opinión, si logran sobreponerse a las terribles referencias sobre Hunter S. Thomson y pasar lo bizarro inicial de la película con sus cambios no muy claros de formato –nadie sabe en realidad si está viendo un mockumentary, una película de found footage intermitente o simplemente un producto medio serie B de horror– pueden llegar a un resultado bastante divertido con su respectivo y eficaz malviaje (y la palabra viene con punto).

El asunto es una adaptación moderna de algunos elementos de Lovecraft–en particular de From Beyond (1934)– a las revelaciones reales del gobierno americano sobre la experimentación con drogas trepanadoras de cerebro en la población civil por allá de los años setenta. El resultado es una cosa bastante angustiante sobre el uso de nuestro cerebro como antena receptiva para habitantes escalofriantes de dimensiones paralelas: criaturas de pesadilla, horror más allá de lo imaginado, cuerpos tomados por apariciones espantosas. Algo sí les aseguro, en todo lo intrigante que puede ser esta película, si se dejan llevar por la locura, se van a pegar un buen par de sustos macizos.

7. The Bay (2012)

A medio camino entre el mockumentary ecológico y la edición de found footage, The Bay es una historia llena de momentos asquerosos y sustos ambientales. En realidad metí esta cinta en la lista por la atmósfera apocalíptica y culposa de nuestras acciones en el medio ambiente: directo al callejón de la ciencia ficción epidemiológica, de fin de mundo y, cosa más inesperada, de posibles monstruos microscópicos que se convierten en gigantes –un poco siguiendo la paranoia de los peces con tres ojos y la evolución acelerada por la intervención humana en el medio ambiente.

Como buen horror ciencia ficcionoso, pasa por reportes de expertos, entre biólogos y médicos, para narrar la historia de una pandemia poco usual de criaturas mutantes hijas de la contaminación. Lo interesante aquí es la posesión del cuerpo humano para abrigar una especie destructora que nosotros mismos creamos por descuido y ambición. (Como en la película que encabezará nuestro conteo, aquí no está la mano del diablo, sino la del hombre). Por sus cambios narrativos y el uso fluido de distintas fuentes para el metraje encontrado, The Bay es, como la calificaron algunos, una buena película de horror maduro. Si te molesta la ocasional cucaracha, pásele aquí a lo verdaderamente asqueroso.

6. Alien Abduction: Incident in Lake County (1998)

Ésta es una pequeña joya que encontré recientemente por valiosa recomendación. Cuando se estrenó la película directo en televisión, causó ese pánico que todos buscan en el found footage y que, en realidad, sólo logró Orson Welles usando el radio. Varias personas creyeron en serio que el asunto de las abducciones se estaba poniendo feo y se desató una vaga paranoia en Estados Unidos. Todo esto alimentado por los productores que se negaban a confirmar los nombres de los actores –cortando incluso los créditos en una emisión para Nueva Zelanda– y programando la cinta entre tabloides sensacionalistas. Si se fijan en los comentarios de YouTube, hasta ahora sigue siendo tema de debate la autenticidad de la cinta.

Aunque es evidente que se trata de una fabricación, hay que ponerse en los zapatos de todos: esta película es anterior a The Blair Witch Project (1999) y nadie estaba tan acostumbrado como ahora al tan desgastado género de cintas encontradas. Y claro, la forma misma de la película es bastante efectiva: se insiste sobre el carácter verídico de los eventos y se pide discreción al público por las imágenes violentas que se observan; los actores son sorprendentemente buenos –cosa que no pasa en la versión más amateur  del mismo director UFO Abduction (1989); y la cinta puede ser bastante perturbadora, sobre todo en los momentos en que la gente empieza a perder la cabeza y hacer completas rarezas con inquietante naturalidad.

Al final, la forma un poco explícita de retratar la abducción le puede quitar algo de peso a todo el asunto volviéndolo más caricaturesco. Pero, en cualquier caso, esta película es un gusto raro dentro del género y un buen ejemplo de las cosas que se hicieron entre Cannibal Holocaust (1980) y el boom que generó la Bruja de Blair . Buenos sustos con marcianos, madres alcohólicas y tranquilo racismo pueblerino americano: ingredientes perfectos para el folclore de Halloween.

5. Chronicle (2012)

Estoy de acuerdo, esta película no es exactamente una cinta de horror. Lo que sí es que, en medio del drama de ciencia ficción que se establece, hay muy buenos momentos de tensión que coquetean con el género. Y, de todas maneras, es una muy buena opción en cuanto al uso fluido e inventivo del found footage. También me parece que Chronicle marca el inicio de una tendencia que se ha ido, poco a poco, generalizando y que ahora ocasiona la casi completa ausencia de justificación sobre el origen del material encontrado. Por decirlo de otra manera, el asunto técnico de los personajes filmándose dentro de la acción se acepta como simple recurso narrativo y ya no como una manera de intrigar a los espectadores sobre la realidad de lo visto. (De todas formas, nadie creería en la realidad poco mencionada de un agarrón de zafarrancho apocalíptico entre dos adolescentes dotados de superpoderes en el cielo de Seattle.)

A parte de ser una buena película de ciencia ficción con guiños cariñosos a Akira, la discusión sobre la responsabilidad de los superhéroes y la creación de supervillanos es, tal vez, una de las más inventivas desde que Shyamalan hizo su última cinta decente: Unbreakable (2000). Como forma creativa también rompe géneros en la forma de retratar el problema muy gringo, muy serio y muy anclado, de las masacres en preparatorias tipo Columbine. Ya saben la historia: chico golpeado, humillado, maltratado, de familia problemática, excluido del mundo, que encuentra poder detrás de un rifle semiautomático de asalto. Aquí, simplemente, el azar arbitrario de las armas es remplazado por fuerza telequinética. Si va a ser su elección para una noche de espantos van a salir decepcionados; guárdenla mejor para la cruda y, fuera del dramilla adolescente, no se van a arrepentir.

4. Cloverfield (2008)

Bueno, claro, ya llegamos a los clásicos. Y de nuevo nos encontramos con la dicotomía polémica: los que odian esta película la odian con ganas; los que no, la han levantado a un podio de culto. En lo particular me formo entre los segundos: Cloverfield me parece una tremendamente efectiva película de desastre, monstruos gigantes, justo en la mira, horror y ciencia ficción en found footage eficaz. Fuera de todo el despliegue comercial y publicitario que la rodeó –y que, si pensamos en los tipos que entregaban folletos de cineastas desaparecidos en Cannes para promocionar el Blair Witch Project, es una marca clásica del género–, esta cinta me parece muy lograda en el misterio que deja flotando. Y no es la historia de caballero andante que la enmarca, las tomas espectaculares que sólo dejan adivinar una anatomía monstruosa de lo más extraña –y que no digan que Gareth Edwards no la notó en Godzilla (2014)-, ni el final atómico. No, lo mejor aquí es, en medio de todo, la trama de una infección, los pequeños monstruos a ras de piso–o debajo de él–, el caos, la locura incomprensible.

Fue con esta película que muchos empezaron ya a hartarse del género, gritando su desgaste o quejándose de las jaquecas producidas por la cámara en movimiento –y South Park estuvo ahí en el homenaje satírico. Sin embargo, sigue siendo una  cinta ambiciosa de ciencia ficción que cautivó al público del momento y que se sigue recordando con cariño. No pierdan la oportunidad de volverla a ver: a mí me sigue pareciendo indispensable para buenos sustos y suspenso de lo inexplicable.

3. Troll Hunter (2010)

Otra película por la que nadie daba un peso. Todos pensaron en algún momento que esto iba a ser una cosa espantosa de serie B rayando lo cómico. Pero, para sorpresa de muchos –incluyéndome claro–, esta cinta noruega reveló ser mucho más inteligente e intrigante de lo esperado. Y claro que están los elementos de ciencia ficción en medio de todo el desplante mitológico en las teorías de conspiración, los monstruos gigantes y los medios gubernamentales de protección y secreto.

Con todo, aparte de una forma fluida y justificada de utilizar el género, Troll Hunter crea buenos momentos de suspenso y espanto, logra cautivar en su muy bizarra historia y se arriesga con personajes que llegan a ser bastante cautivadores. Todo esto sin nunca perder el sentido del humor que indica bien que sus realizadores estaban conscientes de la locura que se proponían hacer. Si todas las ideas descabelladas entre horror sobrenatural y ciencia ficción fueran tratadas con tanta inteligencia descarada tendríamos una mucho mayor oferta de espectáculo sabroso. Y si, por los mismos prejuicios que me ponían reticente, no te has dado chance de ver esta joyita, no te la pierdas por nada: excelente opción en el género… y diversión garantizada.

2. Europa Report (2013)

Un buen cinéfilo del género dijo alguna vez: más Europa Report y menos Gravity. No estoy completamente de acuerdo en todas sus opiniones enojadas contra la película de Cuarón –que, fuera de todas las críticas subsecuentes, a mí me pareció de lo más interesante–, pero, es cierto, Sandra Bullock flotando opacó por completo esta muy buena película de horror-ciencia ficción.

Todo pasa en un viaje accidentado a la lejana luna Europa que orbita sobre el planeta Júpiter. Los indicios de agua en este cuerpo espacial llevan a científicos a buscar vida; y, claro, encuentran más cosas de las que pidieron. Siguiendo un poco la premisa de Apollo 18 sin ser, como ésta, un completo bodrio, Europa Report es elegante, eficaz e inteligente. El uso del found footage se justifica además como el centro indispensable de la trama: ¿de qué sirve descubrir vida extraterrestre si no queda nadie para contar el hallazgo? La información de la exploración espacial vale aquí más que la vida de cualquier humano implicado en la misión. Y este recurso trágico –que muy probablemente veremos repetido en Interstelar (2014) de Christopher Nolan– sirve bastante bien para mantener la tensión de la lejanía, el abandono y la desesperación.

Éste es el meollo del logro en Europa Report: la terrible inquietud de lo desconocido, del espacio, de los millones de kilómetros entre la familiaridad de tu patio y un ambiente completamente hostil de hielo y radiación. Tal vez el final de la película pueda parecer a algunos algo caricaturesco; tal vez lo disfruten con buen cariño para Cameron y satisfacción para Maussan. No digo más, pero si, como muchos, no tuvieron la oportunidad de encontrarse con esta película minuciosamente fabricada, ahora es cuando. Péguense una buena angustia que, por ahí alguien dijo, en el espacio nadie escucha gritos.

1. REC (2007)

Al César lo que es del César. Si vamos a hablar de una cosa tan particular en la que se juntan la cámara balconeada del metraje encontrado, el horror en todo su esplendor y la ciencia ficción, no podemos dejar de coronar la tremenda película de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Es más, creo que son contadas las películas de zombis hechas en los últimos 10 años que le lleguen al nivel. No nada más lograron aquí un ambiente de lo más claustrofóbico y una justificación genial para el recurso genérico de la cámara integrada, sino que lo hicieron todo con sus propios medios y un presupuesto limitado.

Esta ambición entre directores españoles de géneros de terror ya no sorprende y Hollywood no se cansa ahora de importar cerebros españoles para el gore y los espantos –Fresnadillo, Álex de la Iglesia, Amenábar, Collet-Serra y Eugenio Mira, por dar algunos nombres. En su momento, estos dos osados directores sorprendieron a propios y extraños. En poco más de una hora de cinta reconoces en los personajes tipos y crítica: los abuelos españoles que no tienen idea de nada, el peluquero de homosexualidad latente y racismo aparente, el ama de casa que se comen por desesperada, los coreanos con su tienda de textiles, el bombero valiente y el médico consciente, el policía inexperto con su pareja neurótica, el camarógrafo leal y la reportera idiota…

Y todos estos personajes funcionan para crear identificación en medio de una locura acelerada de zombis maniacos, completamente estilizados en gore y manejados con pinzas por una dirección precisa. Cosa genial de Rec es también la capacidad novedosa con la que trata todo el asunto del virus. Antes de que arruinaran la premisa volviendo todo un choro sobrenatural en la secuela, se pueden leer, en las últimas escenas, dos recortes de periódico que abren el misterio con completa inteligencia: “detrás del caso Medeiros no está la mano del diablo, sino del hombre”, y otro que reza “química e iglesia”. Las suposiciones pueden ser muchas y todos pueden interpretar como mejor les venga, pero, para mí, esto puede ser una divertida teoría de conspiración en la que curas católicos comienzan a desarrollar químicos para inducir supuestas posesiones: con la química los milagros se vuelven reales.

En cualquier caso, utilizando todos los recursos imaginables en su género –niña zombi, persona amarrada que se comen viva, sacrificio, pérdidas de sonido, visión nocturna de la cámara, monstruos más allá de los esperados, correteos, muertes estrepitosas, etc.– Rec se planta con pies firmes como un verdadero clásico que, fuera de la ciencia ficción, se merece un buen lugar, entre Cannibal Holocaust y The Blair Witch Project, como una de las mejores películas de metraje encontrado.

“Pablo grábalo todo, por tu puta madre” y la plegaria de la reportera se cumple –a su pesar– con ese final inolvidable. Dudo que para alguno haya olvidado este enorme clásico; pero, la hayan o no visto, yo que la acabo de volver a disfrutar, les recomiendo ampliamente considerarla entre sus opciones de espanto recreacional. ¿Olvidé mencionar, cosa que merece su respeto, que en ningún momento de la película se pronuncia la palabra “zombi”?

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Así queda este conteo que podría tener muchas, muchas cosas más. ¿Tienen por ahí alguna otra película favorita que pueda entrar en el género? No dejen de comentar acuerdos, desacuerdos, anexos; y que disfrute cada quién sus espantos consentidos.

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