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Las mejores 50 series de la década

¡Les traemos las más importantes series de televisión de esta década que concluye!

Para acabar nuestras listas de fin de año, les traemos nuestra polémica lista de las mejores series de la década. Para no volvernos completamente locos, escogimos solamente 50 lugares con las mejores y más significativas series de los últimos años. Es verdad que la primacía de Netflix, Amazon Prime y HBO es absoluta y que tenemos muy pocas series en otros idiomas. Pero, en nuestra defensa, estas tres plataformas dominaron absolutamente la industria cultural televisiva de los últimos diez años. Esperemos que, en la siguiente década, podamos ver muchas más series internacionales con la calidad de las locuras de HBO y la excentricidad valiente de cineastas como David Lynch.

Aquí les dejamos, pues, nuestra selección y esperamos que puedan compartir esta selección que hicimos y que, si tienen otras favoritas, nos propongan sus series favoritas para que armemos una tremenda lista de recomendaciones. ¡Feliz año y feliz procrastinación!

50) Game of Thrones (HBO) / Stranger Things (Netflix)

A pesar de sus horribles últimas temporadas y de que se convirtió en una serie para complacer a fans (en este nuevo trend de darle la razón a los más tóxicos), Game Of Thrones fue un hito cultural inestimable para esta década. Así, por respeto a la grandeza de sus primeras temporadas, le guardamos un lugar decepcionado en esta lista. De la misma forma, tenemos que dejar un espacio para Stranger Things; una serie que, me parece, explota de la forma más barata la nostalgia ochentera mal emplazada de una generación para hacer un paquete hermoso sin mucho sustento. A pesar de todo, nadie puede olvidar la emoción de la primera temporada y cómo, después de tres iteraciones, seguimos amando -y llorando- a sus personajes. Supongo que eso de algo cuenta.

49) Black Mirror (Netflix)

Al igual que Game of Thrones, Black Mirror decayó terriblemente con el tiempo. Las glorias de las primeras dos temporadas, sin embargo, no pueden olvidarse. Black Mirror le dio un nuevo sentido a las posibilidades de la ciencia ficción inmediata y, para bien o para mal, logró introducir una rama inteligente y variada de ciencia ficción a Netflix. Es una lástima que haya tenido que pasar la antorcha.

48) The Expanse (SyFy)

Una de las mejores series de ciencia ficción de la década. Basada en la serie de novelas de James S. A. Corey, The Expanse es el Battlestar Galactica de esta generación. Y claro, las comparaciones no son muy desatinadas: aquí tenemos un universo complejo y lleno de aristas en el que se juegan las pequeñas vidas de algunos personajes clave en los grandes problemas políticos de una galaxia en conflicto. La historia se desarrolla 200 años en el futuro, en el siglo XXIII en el que el hombre ha colonizado todo el Sistema Solar y se libra una batalla silenciosa para abastecer a toda la humanidad de derechos fundamentales… como el aire y el agua. Y bueno, el valor de producción de la serie está muy por encima de lo que nos tiene acostumbrados SyFy: los ambientes claustrofóbicos, la normalidad de las reacciones y los detalles lingüísticos nos dan un sentido bastante intrigante de la realidad cotidiana de esta galaxia futura. Claro que, si todo esto no les convence, pueden preguntarse cómo se ve una decapitación en gravedad cero.

47) Justified (FX)

Justified pasó de ser una serie en el formato “monster of the week” a convertirse en un verdadero drama de parte entera. Los personajes adquieren, con el filo de las temporadas, una textura única y Timothy Olyphant nunca deja de ser genial. Con todo esto, Justified es un western contemporáneo que muestra cómo el pasado no siempre se supera y las leyes siguen siendo interpretables.

46) Homecoming (Amazon Prime)

Después de Mr. Robot, la segunda obra de Sam Esmail es una miniserie con una enorme coherencia estilística. Homecoming tiene un formato extraño, compacto, maravillosamente disfrutable en sus breves episodios. La serie gira en torno a un centro llamado Homecoming que sirve para integrar a los veteranos con estrés postraumático a la vida de civil. Ahí, entre los ires y venires de una serie que oscila en pasado y presente, encontramos a un investigador de poca monta (interpretado genialmente por Shea Whigham) que empieza a sospechar que hay algo extraño con las declaraciones de una consejera del centro (Julia Roberts) y su estrecha relación con un interno (Stephan James). Con cada episodio vamos descubriendo más de este macabro lugar hasta que todo explota en una locura ciencia ficcionosa sobre los abusos del capitalismo americano.

Bobby Cannavale como Colin Belfast, el ambicioso ejecutivo detrás del centro Homecoming, es brutal. Y Julia Roberts da también una de las mejores actuaciones de su carrera en un formato que nunca había experimentado. Pero, encima de todo, ésta es una de las series más hermosamente filmadas de nuestra lista. Porque parece imposible que un director obsesionado con el estilo como Sam Esmail se vaya de un lugar sin dejar prueba de su elaborado lenguaje fílmico. Una delicia.

45) The Boys (Amazon Prime)

The Boys no se acerca, en lo absoluto, a la genialidad de Legion; no tiene la oscuridad ni el atractivo de las primera temporada de Daredevil o de Jessica Jones; y no logra ser la brillante parodia meta que fue la nueva encarnación de Deadpool. Sin embargo, con sus propias limitaciones creativas, la serie logra ser un reflejo interesante de los abusos de un género completamente gastado. Aquí vemos una burla del ridículo marketing de Marvel, de los horrendos acabados brillantes de algunos shows de DC (que, fuera de eso, no son tan malos) y, en reflejo, del estado de estupor de tantos espectadores atolondrados por el entretenimiento masivo. Una intrigante adaptación de Ennis.

44) The Terror (Season 1) (AMC)

The Terror es una miniserie de paranoia y horror a cargo de David Kajganich, el escritor de la nueva versión de Suspiria… y es una maldita locura. Basada en la novela histórica de Dan Simmons (Summer of Night) y producida por Ridley Scott, esta serie sigue la expedición fallida de 1845 comandada por John Franklin. Esta misión partió de Inglaterra con dos barcos, el HMS Terror y el HMS Erebus, para encontrar un paso seguro para mercancías en la Antártida. Pero ni Franklin ni los 128 miembros de su tripulación regresaron… y nunca se supo la verdadera razón de su muerte.

Ahora, con esta serie, Kajganich explora las teorías más paranoicas sobre lo que pudo pasarle a esos hombres durante dos años de locura, malnutrición, enfermedades y envenenamientos. Además, por ahí se cuela un elemento sobrenatural que permite algo del gore maravilloso que es ver sangre sobre la nieve. Tremendamente actuada por un reparto robado a Game of Thrones, con Jared Harris, Tobias Menzies, el gran Ciarán Hinds y un tiernísimo Paul Ready, The Terror se sostiene en la locura de la gente y la horrenda sensación de desesperanza y miedo entre hombres perdidos.

43) Dirk Gently’s Holistic Detective Agency (BBC America / Netflix)

Mi amor por esta serie nace de viejas obsesiones: no creo que haya nada en el universo que salga de la mente de Douglas Adams que me sea posible odiar. La forma única de pensar de este enorme escritor de ciencia ficción satírica no tiene igual en la historia de la literatura. Ahora, Netflix lo volvió a hacer y, en colaboración con BBC America, lanzó una nueva adaptación de las aventuras del detective holístico Dirk Gently. ¿Qué hace un detective holístico, preguntarán? Pues es ese loco único que se dedica a resolver crímenes que no se pueden resolver, el que persigue las coincidencias de la existencia y flota como una hoja en el transcurso imparable del destino. No hay nada que resolver y todo queda por resolverse. Es el detective más atípico y más en sintonía con el devenir caótico y ordenado de las cosas. Una idea así de desparpajada, absurda y genial, sólo podía venir de la mente de Adams. Y, si bien la adaptación de Max Landis retoma solamente algunos elementos de las novelas del escritor inglés, su espíritu pertenece definitivamente al universo de Adams. Algo raro, genial, absurdo y maravilloso; un universo en el que uno se pierde gustosamente, unas actuaciones estrafalarias que funcionan a la perfección y un resultado tan atípico, tan raro, en la televisión, que termina fascinando a cualquier espectador que haya leído a Adams. A pesar de que la segunda temporada no es tan interesante como la primera y que la serie fue cancelada demasiado pronto, la dosis de locura reflexiva que inyectó a la televisión de esta década se agradece.

42) Russian Doll (Netflix)

Una joyita inesperada que surgió de la nada para conquistarnos completamente. Esta serie de comedia y ciencia ficción retuerce la premisa de Groundhog’s Day hasta exprimirle toda la cursilería y llenarla con creatividad hilarante. Escrita por las telentosísimas Natasha Lyonne, Leslye Headland y Amy Poehler, Russian Doll es pura diversión sin compromisos. Un placer absurdo para todos los malditos jueves.

41) Maniac (Netflix)

La nueva serie de Cary Joji Fukunaga es una belleza poco comprendida. Basada libremente a partir de la serie danesa del mismo nombre, Maniac mezcla diferentes influencias: las formas muy literarias de la escritura de Fukunaga, el retrofuturismo de Brazil de Terry Gilliam, el imaginario de Inception de Nolan, todo Michel Gondry y algo de la locura inestable en Dream Incorporated. Guiada por el humor depresivo de Jonah Hill (Superbad) y una excelente Emma Stone (Birdman), la serie logra, sin embargo, crear su propia lectura sobre una realidad paranoica. Las actuaciones secundarias de Justin Theroux (The Leftovers), Sonoya Mizuno (Ex Machina), Sally Field (The Amazing Spider-Man) y el gran Gabriel Byrne (Hereditary) acaban de redondear una producción que seguirá dando de qué hablar en los siguientes años. Mucho menos paranoica, más demente y más romántica que la serie danesa que le dio su nombre, Maniac muestra un enorme catálogo de recursos visuales y narrativos, además de un carisma indudable. El formato, finalmente, es perfecto para el genio de Fukunaga (que dirige todos los episodios): esta locura prueba que las miniseries son la tendencia definitiva del mañana.

40) Undone (Amazon Prime)

Esta intrigante y emocionante serie fue la más grande sorpresa del fin de década. Una hermosa animación con rotoscopia que mezcla preocupaciones muy reales de salud mental con paranoia conspiracionista y viajes en el tiempo. Esta serie es un artefacto finamente aceitado que, con las magnéticas actuaciones de Rosa Salazar y Bob Odenkirk, llega a una complejidad dramática única. Imperdible.

39) American Gods (Amazon Prime)

Basada en la grandiosa novela de Neil Gaiman, esta serie no dejó de tomar riesgos. Se fue, incluso, a buscar las historias de Anansi que rebasan los límites de la novela. Así, esta gran adaptación jugó, de la manera más extraña posible, con las locuras de Gaiman. Y el mundo que nos entregó fue tan sombrío y sórdido como colorido y hermosamente creativo. Un verdadero lujo visual, desde la introducción hasta la creación de todo hombre… y de todo Dios.

38) Hannibal (NBC)

Hannibal fue cancelada demasiado pronto. Y es una lástima porque la relación entre Will Graham y Hannibal Lecter en esta recreación de las novelas de Thomas Harris es lo que siempre quisimos ver. Claro, eternamente tendremos a Manhunter y las recreaciones de Anthony Hopkins, pero, si dejamos de lado las nostalgias, es evidente que Mads Mikkelsen es el Dr. Lecter más elegante, refinado y brutal que jamás haya desfilado frente a una cámara. Una serie hermosamente diseñada y con una dirección impecable que logró diseñar un universo retorcido y elegante. Una verdadera lástima que, en estos años, vimos nacer y que perdimos demasiado pronto.

37) Killing Eve (BBC America)

Muchos están empezando a conocer el trabajo enorme de Phoebe Waller-Bridge. Esta actriz y escritora cómica británica llegó a las más grandes ligas televisivas con Fleabag, una de las mejores series de esta década. Pero, además, entre su colección de Emmys, Waller-Bridge se tomó el tiempo de adaptar con visión irreverente la tetralogía de novelas Codename Villanelle de Luke Jennings. En estas novelas, una despiadada asesina rusa se enfrenta a una agente del MI5 que la persigue… íntimamente. La adaptación de Waller-Bridge no nada más retoma el espíritu del thriller sino que lo hace con un humor asombroso y una violencia deliciosamente sexy. Las actuaciones principales de Sandra Oh (infamemente famosa por Grey’s Anatomy) y la sorprendente Jodie Comer (como Villanelle en una de las revelaciones de la década) terminan por redondear una comedia tremendamente divertida, palomera y que mantiene una hermosa tensión de sensualidad y violencia hasta el último episodio.

36) The Handmaid’s Tale (Hulu)

La adaptación de la increíble novela de Margaret Atwood fue mucho más lejos de lo que nadie esperaba. El final de la primera temporada cubrió todo lo que venía en el famoso e inquietante libro de feminismo distópico. Pero la serie no terminó ahí y la mega producción de Hulu amplió, hasta caminos insospechados, este terrible mundo patriarcal y ultraconservador. Con las enormes actuaciones de Ann Dowd (The Leftovers, True Detective) y Elizabeth Moss (que también aparece en esta lista con Top of the Lake), The Handmaid’s Tale logra ampliar el universo opresivo de Atwood hasta las más dementes consecuencias. Una creación visualmente asombrosa y sencillamente escalofriante.

35) The Night Of (HBO)

Uno de los mejores thrillers que se hicieron en esta década se centra en un pobre conductor de taxis (Riz Ahmed) que termina inculpado, entre pastillas de éxtasis y cantidades pantagruélicas de alcohol, de cometer un asesinato terrible. El único abogado que accede a tomar su caso es un hombre repulsivo lleno de ronchas, callos y dolores interpretado por el genial John Turturro. Una adaptación tortuosa de la serie británica Criminal Justice que, por su elegancia y tremendas actuaciones, se ganó un lugar especial en nuestras procrastinaciones.

34) Big Mouth (Netflix)

Big Mouth fue una revelación: es una serie sencilla, de animación discreta que se adentra en los traumas sexuales de niños pubertos. Pero la temática común y la animación humilde no le quita nada a la creatividad de la serie. En la primera temporada ya teníamos monstruos de hormonas, vaginas y penes danzantes, suficiente humillación escolar para empalidecer a Cásper y un pitbull autoconsciente con la voz de Jordan Peele que no puede dejar de ver su reflejo. Para la tercera, añadan números musicales sobre Florida, un espectro de la vergüenza protagonizado por David Thewlis (que también hace un papel maravilloso en Fargo) y la historia de Duke Ellington narrada por su fantasma. Si eso no los hace correr a ver esta joyita de Netflix es que todavía no saben apreciar la enorme tragedia risible que es recordar la adolescencia.

33) Horace and Pete (Pig Newton)

La serie de amor de Louie C.K. y Steve Buscemi es una joyita muy poco observada. Nada más necesitan ver el episodio tres de la serie en el que Laurie Metcalf se avienta un monólogo de una hora sobre su redescubrimiento sexual para quedar enamorados. Con enormes actuaciones de Rebecca Hall, Eddie Falco, Alan Alda y Jessica Lange, esta pequeña tragedia de vida cotidiana es la mejor obra de teatro que he visto en formato televisivo. Punzante, brutal y desgarradora joya inesperada.

32) And Then There Were None (BBC)

Fabricada como una celebración a los 125 años del nacimiento de Agatha Christie, esta belleza de tres episodios recrea una de las obras más oscuras y enigmáticas de la insigne autora de novelas detectivescas. Como bien dijo Sarah Phelps, la escritora y productora de la serie, aquí no está la salida del detective, no está un hombre al final del caos para llevarnos hacia la luz de la comprensión. No, aquí todo es aislamiento, violencia, soledad y la falta absoluta de resolución; aquí sólo tenemos un final sangriento y absolutamente gris que no deja nada de esperanza. Y mientras, la construcción de este mundo pasa por flashbacks filmados con una belleza poco común en la televisión. Lleno de las luminosas actuaciones de Charles Dance (Game of Thrones), Sam Neill (Jurassic Park), Miranda Richardson (Spider) y un elenco secundario de tremenda altura, las tres partes de esta miniserie son un concentrado genial de todo el misterio más oscuro del rincón más tenebroso en la carrera escalofriante de nuestra amada Agatha Christie. Una pequeña joya imperdible en un mar desigual de series que se repiten.

31) Silicon Valley (HBO)

La primera temporada de Silicon Valley fue exactamente lo que necesitábamos cuando lo necesitábamos. Esta parodia del mundo tan idolatrado de las empresas tecnológicas salió justo cuando las redes sociales estaban entrando en una normalización perversa. Ahora, es evidente la importancia de Silicon Valley como parodia de un mundo controlado por megalómanos egocéntricos. Tal vez las últimas temporadas no llegaron a la misma altura que las primeras, pero, de cualquier forma, siempre nos quedará una maravillosa explicación de cómo comprimir archivos masturbando a todo un cuarto lleno de ñoños. Imperdible. Aviaaato.

30) Bob’s Burgers (20th Television)

Tierna, familiar, hilarante y dolorosa, esta serie sobre una familia que vive a la sombra de las hamburguesas que vende su padre en un pequeño restaurante, es una verdadera joya de animación. Idiosincrática hasta el tuétano, la serie de Loren Hal Bouchard no fue bien recibida en sus primeras temporadas. Sin embargo, cualquiera que la haya seguido viendo después de 9 años, sabe que es imposible abandonar las rarezas tiernas de esta familia. ¿Es derivativa? Sin duda ¿Es un humor extraño y único que no le complace a todos? Absolutamente ¿Es por eso una serie incomprendida y muchas veces olvidada? Por desgracia. Bob’s Burgers es una de las más originales animaciones de nuestros tiempos y un verdadero placer familiar. Ojalá viva muchos años más sin arruinarse.

29) Dark (Netflix)

¿Ciencia ficción alemana que juega con las posibilidades teóricas de los viajes en el tiempo mientras se da un paseo por la nostalgia ochentera y evoca las más extremas locuras genéticas de la filosofía alquímica? Si me lo hubieran dicho hace unos años, no habría creído que una serie así pudiera existir. Pero existe y es un artefacto narrativo finamente aceitado. Un extraordinario despliegue de simetría visual y neurosis narrativa: ésta es, sin duda, la mejor serie de ciencia ficción en Netflix.

28) Over the Garden Wall (Cartoon Network)

No nada más es importante notar que ésta es la primera mini-serie de Cartoon Network sino que toca, además, temas bastante oscuros que no son habituales en esta cadena. Ésta es una aventura fantástica llena de humor caprichoso y aleatorio, una historia de oscuridad y fraternidad, de vida y de muerte que no puede dejarlos impasibles. Les aseguro que, al ver esta maravillosa serie, se van a enternecer más de una vez, recordarán viejos roles fraternales de infancia y, tal vez, tendrán una canción pegada por días. Una animación original, valiente, sentida e inteligente que puede gustar a todo mundo, pero que está hecha para el disfrute de pocos. Una verdadera joya.

27) Mindhunter (Netflix)

Una serie compleja y hermosa que nos mostró los torcidos caminos detrás de la fundación de la ciencia de perfiles en el FBI. En un momento en el que se multiplicaron las series sobre crimen verdadero, nadie ha logrado condensar tan bien el espíritu de una época frente a los fetiches sexuales y los viejos traumas psicológicos como lo hizo Mindhunter con el final de la década de los setenta. Basada en el libro de John E. Douglas y Mark Olshaker, esta serie tiene un intenso flair de Fincher y unas enormes y matizadas actuaciones principales. Dos temporadas impecables nos dicen que tendremos Mindhunter para rato.

26) Archer (FX)

Archer es un absoluto desmadre. Las primeras temporadas tenían sentido, a pesar de todo su absurdo, pero, después, la serie de Adam Reed se piró completamente en sueños tropicales y de futurismo extraño. Con cada nuevo coma de Archer, la cosa se retorcía más y muchos se hartaron de lo que parecía ser una búsqueda repetitiva y banal por mantener vivo un programa que, tras diez años, ya debería darse por muerto. Sin embargo, para los verdaderos fans de la serie, nunca puede haber demasiado Archer. Y, a pesar de la escritura deficiente y gastada de la última temporada en el espacio, Archer sigue siendo una de las caricaturas más irreverentes de nuestra década. Amamos a este maldito alcohólico mujeriego y ególatra que representa todo lo que nos repugna de los boomers. Y amamos que, durante tanto tiempo, nos haya mantenido tan entretenidos con sus chistes circulares y sus pequeños dramas psicosexuales.

25) The End of the F****ing World (Season 1) (Netflix)

La segunda temporada de The End of the F****ing World no es mala, pero es una provocación gratuita. Si la serie hubiera acabado en la primera temporada, sería una verdadera joya de culto y postergarla por el bien de las buenas críticas me parece pretencioso. Por eso, aquí nos quedamos con una adaptación casi perfecta en la primera parte de la serie. Una novela de crecimiento podrido; una traducción hermosa de un cómic fanzinero; un road trip infernal; un encuentro romántico adolescente que se come a Bonnie and Clyde, Wild at Heart, True Romance y Badlands en un paquete pegajoso y las escupe como gargajo al aire; una hermosa creación hipster sin nostalgia; una belleza visual única; una joya irrepetible: pueden llamar como quieran a The End of the F****ing World, el resultado es el mismo; ésta es, sin duda, la mejor adaptación de cómics en la década.

Netflix logró trasladar esta hermosura narrativa de líneas mínimas en sutil blanco y negro al color de una serie reubicada en Reino Unido. Y la adaptación, a cargo de Jonathan Entwistle (que se había dedicado, hasta ahora, a filmar comerciales), Lucy Tcherniak (que había solamente filmado algunos cortos) y Charlie Covell (que fue actriz en el brillante Peep Show), es algo fuera de serie. Y esta adaptación es tan buena porque logra traducir el formato mínimo del cómic al formato de la serie: lo hace manteniendo la esencia del material original y el tono brutal, hermoso, compasivo y dolorosamente honesto que lo caracterizó. Un logro tierno que debería parar ahí en dónde para. Con ese final perfecto, The End of the F****ing World logró, para nosotros, regresarnos la esperanza de un mundo que todavía se puede interesar en cómics independientes y lograr trasladarlos a un público mucho más amplio.

24) Sharp Objects (HBO)

Muchos conocimos a Gillian Flynn a través de la lente de David Fincher cuando sacó esa genialidad perturbadora de Gone Girl en 2014. En esa cinta, Flynn misma adapta su propia novela en un guión impresionante. Y, ahora, bajo la tutela de la gran escritora de Buffy, The Vampire Slayer, Marti Noxon, regresa para trasladar otra de sus novelas al formato de miniserie.El encargado de dirigir todos los episodios con una cohesión estética maravillosa fue Jean-Marc Vallée, el director canadiense detrás de dramones exitosos como Dallas Buyers Club, Wild y, en televisión, Big Little Lies. Esta vez, la historia gira en torno a Camille Preaker, una reportera alcohólica y atormentada, que decide regresar a su tierra natal para escribir sobre una serie de desapariciones de adolescentes. La cosa empieza a enredarse cuando vemos más de la terrible historia familiar de Preaker… hasta un clímax absolutamente espeluznante.

Sharp Objects es, sin duda, uno de los thrillers más inteligentes de la década. Tremendamente bien actuado por Amy Adams y con un reparto increíble que incluye a Patricia Clarkson (de miedo), Miguel Sandoval (hermoso) y Eliza Scanlen (una revelación), esta serie entiende mejor que ninguna otra la enorme calidad que se necesita para producir televisión en esta nueva era dorada de la pantalla chica. Una joya de miniserie que, sin duda, cambiará todos los parámetros del formato y una excelente compañía para otra gran serie traumática sobre el regreso a casa: Top of the Lake de Jane Campion.

23) Boardwalk Empire (HBO)

En cinco temporadas, Terence Winter logró hacer un retrato genial de la época de la prohibición en Estados Unidos a través de una ficcionalización de la vida de Enoch L. Johnson basada en el libro Boardwalk Empire: The Birth, High Times, and Corruption of Atlantic City. Desde el primer piloto, dirigido hace 10 años por Martin Scorsese, hasta la temporada final que salió en 2014, esta serie se ha alzado como una de las más importantes series sobre crimen real jamás realizadas. Llena de estilo y encabezada por un enorme elenco recurrente que incluye a Steve Buscemi (The Dead Don’t Die) en el papel principal, a Joseph Graham (The Irishman) como Al Capone, a Michael Kenneth Williams (el genial actor de The Wire), a Michael Shannon (Nocturnal Animals), Jeffrey Wright (que también es genial en Westworld) y Patricia Arquette (Toy Story 4), Boardwalk Empire es una joya que demuestra la elegancia de HBO para hacer series trascendentes.

22) The Knick (HBO)

Otra serie hermosamente filmada que muestra el ambiente emocionante y decadente de las experimentaciones médicas en el hospital Knickerbocker de Nueva York a principios del siglo XX. Con una avasalladora interpretación de Clive Owen (Children of Men) como un cirujano brillante, pero perdido por su enorme ego y una adicción incontrolable al opio y a la cocaína inyectada; con un hermoso diseño de producción y de vestuario; y con la dirección de Stephen Soderbergh en el primer episodio, esta miniserie es un despiadado retrato de los genios que hacen avanzar al mundo y de los horrores cotidianos a los que siempre se enfrentan.

21) Mr. Robot (USA)

Mr. Robot no fue ninguna sorpresa: desde el piloto sabíamos que la irreverente serie creada por Sam Esmail sería algo completamente distinto a lo que habíamos visto en viejas temáticas de terrorismo cibernético. Porque aquí no tuvimos esas horribles animaciones en tercera dimensión de Hackers o Swordfish, ni viejos clichés sobre cómo habla, se viste o actúa un hacker. No, aquí Esmail sacó inspiración de otros lados, desde la estética de David Fincher en Fight Club, hasta la temática del vigilante y los viejos tropos que relacionaban enfermedad mental, vigilancia y paranoia.

Y sí, a pesar de que la serie declinó en calidad en algunos episodios y que nos dejó con demasiadas preguntas sin respuesta, no se puede pedir mucho más de un programa que, en un excelente década para la televisión, superó todas las expectativas. Inteligente, estéticamente cuidada, con excelentes actuaciones, gran música y una irreverencia muy propia, Mr. Robot marcó profundamente los últimos diez años. Tal vez ahora sea más evidente que nunca que, por fin, estamos integrando el código desnudo al entretenimiento masivo y tal vez este programa marque el principio de otra compresión popular de la era cibernética. Tal vez. En todo caso, esta serie es una vieja historia que sólo se podría contar en nuestro peculiar presente: Mr. Robot es otra épica de nuestros días.

20) Legion (FX)

Legion fue una absoluta sorpresa desde el principio. Porque el gran Noah Hawley, creador de Fargo, estaba adaptando la historia de uno de los mutantes más poderosos del universo Marvel: el mismísimo hijo de Charles Xavier, David Charles Haller. Pero la genial serie de FX hace mucho más que explorar, otra vez, el universo de X-Men: ésta es una propuesta visual y narrativa única que explora la vida psíquica de este mutante como un thriller detectivesco en el que se mezclan el horror, la comedia y alguno que otro número musical. Uno de los mejores programas de televisión de superhéroes que jamás se haya hecho.

19) Chernobyl (HBO)

Otra miniserie que nos mantuvo al filo del asiento por varias semanas. La genial creación de Craig Mazin y Johan Renck es una adaptación libre de las narraciones recopiladas por Svetlana Alexievich en Voces de Chernobyl y los eventos que, de hecho, ocurrieron dentro de la planta de energía nuclear ese fatídico día de 1986. Una serie extremadamente bien actuada y producida que logra transmitir, como nadie lo había hecho, el terrible peligro invisible de la radioactividad. A pesar de sus derrapes ideológicos, Chernobyl es una de las mejores series históricas que se han visto en mucho tiempo.

18) The Vietnam War (PBS)

El imponente documental en serie de Ken Burns y Lynn Novick es una explicación consecuente y documentada sobre los enormes malentendidos políticos que llevaron a una de las guerras más sanguinarias de los últimos cincuenta años. Más de un millón de soldados norvietnamitas murieron junto a más de dos millones de civiles y 58 mil soldados estadounidenses para que no se lograra nada en un conflicto de más de 30 años que atravesó el despacho de cinco presidentes americanos. Con un impresionante material de archivo, Burns y Novick recrean los antecedentes de la guerra, desde antes de la colonización de Indochina y los entremezclan con narraciones del horror real que se vivió en esas junglas. Sin nunca obviar el lugar de enunciación, además, los documentalistas dan voz a los soldados del Vietcong y a los supervivientes de ambos lados del conflicto. Con todo, ésta es una mirada histórica con profundidad pasmosa y un enorme logro en el documentalismo televisivo. Simplemente apasionante.

17) Barry (HBO)

Barry es una absoluta revelación. Bill Hader siempre había sido ese actor de reparto sensacional en toda la nueva veta de comedia encabezada por Evan Goldberg y Seth Rogen: apareció desde Knocked Up hasta su increíble doblaje como J.P. Spamley en Ralph Breaks the Internet, pasando, por supuesto, por Pineapple Express y joyas como Superbad, Tropical Thunder e Inside/Out. Ahora fue su turno de salir como protagonista, y de qué manera lo hizo. Con la ayuda de Alec Berg (que escribió buenos cachos de Seinfeld), Hader creó una comedia oscura tan tierna como emotiva y violenta, irreverente, incoherente y genial.

La historia de esta serie gira en torno al ex-marine Barry Berkman que, al regresar de la guerra, sin saber hacer otra cosa más que matar, se convierte en asesino a sueldo. Lo regentea un personaje terrible pero encantador (encarnado por el genial Stephen Root que vimos últimamente en Get Out) hasta que Barry encuentra a una chica que le fascina en una clase de improvisación. Enamorado y embrutecido por tanto tiempo sin contacto real humano, Barry decide abandonar sus actividades delictivas para dedicarse a la actuación. Pero apesta… y la chica lo detesta… y la mafia ucraniana lo persigue… y Barry tiene que replantear, seriamente, todas sus decisiones de vida.

Fuera de esta premisa demente y maravillosa, las actuaciones exorbitantes de Henry Winkler (Arrested Development) como el maestro de actuación y de los tiernísimos mafiosos ucranianos Goran (Glenn Fleshler), Stovka (Larry Hankin) y, encima de todos, el maravilloso Noho Hank (Anthony Carrigan), logran un ensamble único de comedia desparpajada y negra como el alma de un asesino. Una verdadera joya de la risa oscura contemporánea y la demostración viva de que HBO sigue dándose un tiro permanente con Netflix en la batalla por la primacía de las series americanas.

16) Halt and Catch Fire (AMC)

Es impresionante cómo la gente no le prestó más atención a Halt and Catch Fire. Esta serie es un replanteamiento de ficción histórica sobre el nacimiento de una industria de hardware en la Silicon Prairie de Texas. También, es una reconstrucción de la alianza mítica entre un ingeniero brillante (Scoot McNairy) y una programadora brillante (MacKenzie Davis) con el vendedor de completo analfabetismo computacional que logra llevar sus trabajos a un público inexistente (Lee Pace). Así, el viejo mito de Woz y Jobs se repite hasta llegar al nacimiento del World Wide Web en los años noventa. Una serie esencial para repensar nuestro mundo tecnológico, un gran drama excepcionalmente dirigido, una joya autoconsciente y olvidada.

15) Wild Wild Country (Netflix)

¿Qué podemos decir de Wild Wild Country que no se haya dicho antes? Es una serie monumental, un documento increíble sobre una historia verdaderamente alucinante. Producida por el gran Mark Duplass (que, entre varios créditos tremendos, hace un papelón en Safety Not Guaranteed) y dirigida por los hermanos Chapman y Maclain Way, esta serie es un verdadero hito para el formato del documentalismo en televisión.

La historia sigue la constitución de la comunidad de Rajneeshpuram en pleno Oregon, en medio de la nada en Estados Unidos. Se trataba de una comunidad de seguidores del gran gurú indio Bhagwan Shree Rajneesh, mejor conocido como Osho. El asunto aquí es que esa comunidad fue pensada para albergar a decenas de miles de seguidores y todo se salió de control cuando empezaron a tener roces con las comunidades locales y las instituciones federales. Centrada en entrevistas llenas de matices (que incluyen una maravillosa serie de entrevistas con Ma Anand Sheela), este documental nunca condena por la vía fácil.

Complejo, con un uso prodigioso de material de archivo y un respeto peculiar hacia las enseñanzas de Osho como pilar del pensamiento New Wave, éste es un gran documental para preguntarse sobre moralidad, religión y política. Wild Wild Country es imperdible también para entender por qué ciertas enseñanzas guiaron un cambio en el pensamiento de Estados Unidos; un cambio que, al mezclarse con el individualismo, ha derivado en las dementes olas de las llamadas “fake news”.

14) Better Call Saul (Netflix)

Saul Goodman era un personaje francamente maravilloso en Breaking Bad. Con una enorme capacidad para decir lo necesario de la forma más inadecuada, con sus trajes de colores chillones y ese guardaespaldas tierno de doscientos kilos. Entre toda la locura de la serie, el abogado chueco de poca monta y mal gusto se mantuvo siempre como un pilar entrañable en su universo. Por eso no fue una sorpresa escuchar que se haría un spin-off protagonizado por el genial Bob Odenkirk.

Lo que no sabíamos es que la serie iba a mantenerse en sus propios pies, sin necesidad de integrar insistentemente a los personajes de Breaking Bad (a pesar de que muchos recurrentes de las primeras temporadas aparecen desde el primer episodio), con un tono fiel pero único y una trama tan intrigante como original. Porque no todo aquí se fue en dirección de Tuco y, después de un espectacular inicio, la serie se encamina hacia las problemáticas familiares propias del pobre James McGill, un corredor de estafas de origen Irlandés que creció en la parte equivocada de Chicago. Con una gran potencia emocional y una estética cuidada y fiel, con grandes actuaciones y una cuidadosa construcción de personaje, Better Caul Saul es uno de los mejores spin-offs jamás creados.

13) True Detective (HBO)

La primera temporada de True Detective fue algo para lo que no estábamos preparados. La serie creada por Cary Joji Fukunaga nos pegó como un batazo metafísico en la cara. No nada más es la narración demente de Mathew McConaughey en el mejor juego de su carrera; o la química que hizo con Woody Harelson; ni el trasfondo sobrenatural de toda la serie y el horror real de su gore; no, True Detective nos mostró que se pueden hacer grandes momentos cinematográficos en televisión. Recuerden nada más el plano secuencia en una balacera en el episodio 6 de la serie. Digo, esa es una cosa que jamás había visto en televisión antes. Y, a pesar de lo deficiente que resultó la segunda temporada, el regreso a personajes entrañables con la actuación de Mahershala Ali en la tercera temporada fue un verdadero acierto. Una serie que seguirá dando de qué hablar y que ha logrado, en muy poco tiempo, adueñarse de nuestras discusiones.

12) Watchmen (HBO)

Damon Lindelof sabe cómo adaptar una obra literaria más allá de sus propios límites. Lo hizo de manera casi perfecta con las tres temporadas de The Leftovers y lo volvió a hacer con una apasionante continuación a la insigne novela gráfica de Dave Gibbons y Alan Moore. Una serie perfectamente bien armada que entiende la intrincada vida interior de los personajes del cómic y que atiende a los pequeños detalles de esta historia alternativa. Además, Lindelof logró hacer un retrato desgarrador de Estados Unidos en la pervivencia de su racismo y en la obtusa ambición de sus peligrosos políticos. Una verdadera joya que, por si fuera poco, nos dio el enorme placer de ver a Jeremy Irons como un Ozymandias decadente. Con todo esto, Watchmen es la mejor serie de superhéroes que se haya jamás creado. No queda mucho más que añadir.

11) Wormwood (Netflix) / The Jinx (HBO)

Wormwood es una joya impresionante. Digo, no tenemos que presentar la importancia de Errol Morris para el mundo del documental. Lo que sí es que podemos comentar cómo, con esta serie, logró darle un giro al formato tan gastado de las docuseries televisivas. Morris, faroléandose como sólo él puede, utiliza recreaciones, inserciones personales en la narrativa, talking heads y una cantidad de recursos gastados que se verían baratos en cualquier otro lugar. Estos son los mismos recursos que utiliza History Channel para hablar de aliens que controlan el gobierno, pues. Pero Morris logra sortear todas estas evidencias y logra, de una manera absolutamente magistral, volverlos elegantes. El problema no es el formato, parece decir Morris, sino qué hacemos con él. Una serie absolutamente retorcida sobre los experimentos de MK Ultra y los intentos de la CIA por controlar a poblaciones a través de la repartición, inadvertida, de LSD a grandes escalas. Apasionante y terrorífico y, sin duda, la mejor serie documental de la década.

Por su parte, compartiendo este puesto doble está The Jinx, una serie documental es, también una de las producciones más polémicas y perturbadoras de la década. Adentrándose en la tenebrosa historia de uno de los herederos de la inmensa fortuna Durst, esta mini serie documental cuenta la vida y las muertes de Robert Durst. Este peculiar personaje parece dejar detrás de él una larga lista de cadáveres que nadie pudo imputarle… hasta que se filmó este documental. Volviendo a desenterrar evidencias y confrontando al implicado, el día en que se transmitió el increíble episodio final de esta mini serie, Bob Durst fue arrestado y acusado de homicidio en primer grado. Para saber cómo se llegó a eso tienen que ver este maravilloso trabajo documental que los dejará con la boca abierta y las esperanzas por la humanidad maltrechas. Un evento imperdible que muestra el poder de la televisión frente a la realidad.

10) Veep (HBO)

La última creación de Julia Louis Dreyfuss es, sin duda, la mejor comedia de la década. Una serie profundamente inteligente sobre la infantilización de la política americana que pasó de mofarse de Sarah Palin a preveer el triunfo de Donald Trump. En plena última temporada, Dreyfuss fue diagnosticada con cáncer de mama y, aún así, acabó la serie y cultivó una cantidad monstruosa de premios. Un verdadero logro que, en el futuro cercano de su final, predijo muchos de los horrores que estamos pasando y termina en un tono trágico, cómico y hermoso. Dreyfuss es la mejor actriz de comedia de su generación y Veep llegó para cimentar la reputación intachable de esta mujer de acero.

09) Westworld (HBO)

Westworld retomó la icónica película de Michael Crichton con Yul Brynner y la formateó con nuevos ángulos para darnos algo sin precedentes para nuestra exigente época. Esta serie mezcla la complejidad única de las reflexiones en inteligencia artificial, el funcionamiento del cerebro humano y lo que nos hace los simios conscientes que somos y lo mezcla con teoría de juegos, espionaje corporativo, reflexiones sobre la ficción y la verdad, el western épico y la locura de los desplazamientos temporales. Con todo este atasque genérico y temático, después de ver el primer episodio nos quedaron más dudas que certezas. Después de ver los seis primeros ya no teníamos ni idea de lo que estaba pasando. Para la tercera temporada, nuestro cerebro había explotado tantas veces que era difícil recolectar los pedazos. Y, aún así, semana con semana, era imposible separarse de la locura misteriosa de esta genial serie. El impresionante elenco que lideran un fantástico Jeffrey Wright, una inigualable Evan Rachel Wood y un oscurísimo Ed Harris, termina de darle todo el mítico sentido a una serie que ya es de culto. Esto es lo que debería ser la ciencia ficción seria, esto es lo que debería ser la televisión de calidad. Regresando a sus antiguas y riesgosas apuestas, HBO sigue sobreviviendo por la enorme calidad de propuestas enormemente originales.

08) Atlanta (FX)

La serie creada por Donald Glover es una locura de historias alternativas y comedia. Éste es nuestro mundo, pero desplazado por coches invisibles y otros Michael Jackson espeluznantes; por cadenas de televisión ficticias y por raperos frustrados que nunca existieron. Éste es otro mundo para pensar nuestro mundo. Y Glover hace exactamente eso: cuestionar los lazos de raza, amistad, lealtad, paternidad, amor y cultura en los meandros de la vida de gente común, millennials, en los barrios bajos de Atlanta. Una serie de excepcional finura, con un enorme sentido del humor y una dirección apabullante del gran Hiro Murai; una serie que, finalmente, terminó catapultando la carrera de Lakeith Stanfield (Sorry to Bother You, Knives Out), Brian Tyree Henry (Chucky, Joker), Zazie Beets (Joker) y el enorme Donald Glover (Solo).

07) Top of the Lake (BBC)

Las dos temporadas de la serie dirigida por Jane Campion son una verdadera maravilla. Dos temporadas separadas temáticamente que, en la pradera australiana y en el centro urbano de Sidney, muestra las complejas relaciones de género y los enormes abusos a los que se sigue sometiendo a la mujer en nuestras sociedades contemporáneas. Encabezada por la enorme actuación de Elizabeth Moss como una detective profundamente herida por horrores que le sucedieron en el pasado y que intenta, vanamente, resolver el suicidio de una joven niña de 13 años embarazada que resulta ser la hija del máximo mafioso de su pequeño pueblo. Ahí empiezan una serie de horrores que se propagarán, en la segunda temporada (en la que se unen a Moss, Nicole Kidman y Gwendoline Christie), con un filósofo nihilista que justifica la trata de blancas y la superioridad masculina. Una serie verdaderamente cruda, violenta y brutal, que no se pueden perder.

06) Bojack Horseman (Netflix)

La enorme serie creada por Raphael Bob-Waksberg y producida por Lisa Hanawalt (que no tuvo mucho éxito con su nueva serie Tuca and Bertie), es una de las más creativas joyas de los últimos años. Un mundo en donde existen animales antropomorfos y conviven con personas reales es el trasfondo para hacer una poderosa alegoría sobre la fama contemporánea, la depresión y los comportamientos autodestructivos de la tóxica masculinidad. Al mismo tiempo, el terrible personaje central de Bojack Horseman es absolutamente empático, a pesar de su horrendo comportamiento. Porque los personajes de esta serie no son malos o buenos, sino terriblemente humanos. Una serie que llegó, al final de la temporada tres a un grado tal de tragedia y desesperación que era difícil seguir viéndola como un hermoso mundo colorido en donde conviven libremente hombres y animales: ésta es un horror humano completo, una tragedia común, una dolor continuo de fama impostada y la gloria mal puesta de las esperanzas de Hollywood.

05) Fargo (FX)

Fargo tiene solamente tres temporadas y las tres son absolutamente geniales. Noah Hawley, uno de los más creativos escritores para la televisión actual, decidió adaptar la extraña película de los Cohen con un formato de antología: cada temporada habla de un crimen -o una serie de crímenes- interconectados, de alguna manera, con los páramos fríos y olvidados de Dakota del Norte. La primera temporada tiene a un Billy Bob Thornton fuera de control y una enorme actuación de Martin Freeman. La segunda, tiene a unos muy tiernos y estúpidos Kirsten Dunst y Jesse Plemons y a un magnífico y empático Ted Danson y Patrick Wilson. La tercera tiene a Ewan Mcgregor en un doble papel excepcional, a la inolvidable Ramona Flowers, Mary Elizabeth Winstead (10 Cloverfield Lane) y a un David Thewlis fuera de este maldito mundo. En las tres temporadas, siempre hay celos y crímenes estúpidos derivados de la pasión incomprendida, hay tiroteos y dolor, hay comedia inesperada y, bueno, también hay un par de platillos voladores. Una de las series más consistentes de nuestra época y un verdadero deleite.

04) Rick and Morty (Adult Swim)

Muchos se tardaron demasiado en voltear a ver la extravagante nueva locura de Dan Harmon –creador de la también genial Community-. Esta serie cuenta la historia de las aventuras dispares en universos múltiples de Rick, un abuelo-genio-loco-briago a la Christopher Loyd, y su nieto Morty, cercano a más no poder con su alter ego en referencia: Marty McFly. Pero no es nada más el asunto de las múltiples referencias a grandes mitos de la ciencia ficción lo que nos fascina de esta serie –en esto ya tenemos a Futurama– sino la enorme inventividad inteligente con la que está escrito cada capítulo.

En este programa se concentran los momentos más cómicos de la década en televisión con las situaciones más trágicamente impactantes. Si quieren una referencia más directa vayan a ver inmediatamente el sexto episodio llamado Rick Potion #9 y, si al final de esa maravilla impactante no están conmovidos e intrigados, es que no les corre sangre por las venas. Este programa concentra todas las razones por las que nos encantan los universos de ciencia ficción y, mientras sigan saliendo episodios con la altísima calidad a la que ya nos acostumbraron, seguiremos viendo ávidamente este regalo al mundo geek. Imperdible e inconfundible, la mejor serie animada de la década.

03) The Leftovers (HBO)

Ésta es la historia del 98% de la población terrestre que se queda varada en un planeta cambiado después de que el 2% restante se esfumara repentinamente. ¿Por qué fueron elegidos? ¿Qué pasa con los que quedan? ¿Cómo pueden comprender este fenómeno las ciencias o las religiones del mundo? Todas estas dudas se plantean sin responderse en una serie particularmente bien escrita y filmada. Este mundo desesperado ahogado en dudas, con las ruinas de certezas antiguas bajo sus pies, queda retratado aquí con crueldad y precisión cruda. La serie de Damon Lindelof, junta increíbles actuaciones, buena música y calidad cinematográfica a la manera en que sólo HBO nos ha acostumbrado. Un evento imperdible que mantuvo una enorme calidad en las tres temporadas que duró. Más allá de la adaptación de la novela de Tom Perrota que culminó en la primera temporada, el autor y Lindelof lograron llevar esta historia hasta locuras absolutamente desconcertantes y luego terminarla con un final perfecto, íntimo, minimalista. Una de las mejores series de televisión jamás hechas.

02) Fleabag (Amazon Prime)

Phoebe Waller-Bridge es la mejor escritora de televisión actual. La incansable comediante adaptó su monólogo teatral para crear una de las mejores series de la década. Una comedia desparpajada, cruda, íntima y sorprendente que taclea toda clase de tabúes con una soltura impactante. Ésta es la historia de una mujer contada por ella misma: sus relaciones sexuales, afectivas, familiares y laborales pasan por nuestros ojos con sus comentarios sardónicos, inteligentes e hirientes que atraviesan, con una magia singular, la cuarta pared. Y Waller-Bridge no se contenta con crear a un narrador único e íntimo, sino que lo hace fallible, lleno de vergüenzas y culpas, miedos e inseguridades. Con la actuación, en la segunda temporada, de Olivia Colman (The Favourite), la serie mantuvo el mismo nivel demencial de comedia y situaciones incómodas e, incluso, lo llevó más lejos. No sé qué pueda parar la genial producción de Waller-Bridge, pero estoy seguro de que la próxima década será toda suya.

01) Twin Peaks: The Return (Showtime)

Lo sé: ésta no es la primera temporada de Twin Peaks y, en ese sentido estricto, no es una serie que pertenezca a esta década. Pero, lo siento, siempre lo supimos: tu marca favorita de chicles tenía que circular de nuevo. La reinvención de David Lynch, veinte años después del fin de su icónica serie es una cosa absolutamente demente. Ésta es la reinterpretación alucinante de una serie que terminó con un cliffhanger abrupto y doloroso que, veinte años después, no encuentra ninguna solución. No regresamos al mismo pueblo, los personajes han cambiado, la lógica del mundo ha cambiado, las locuras místicas, incluso, cambiaron. Lynch hizo una serie nueva para nuestros cariños viejos; una serie de fina interpretación y complejísima lectura; una serie como nunca se había hecho en la historia de la televisión. Comedia extraña, melodrama de primetime y horror metafísico: Twin Peaks superó con creces lo que siempre esperamos ver en el rostro difuminado de Laura Palmer y es, sin lugar a dudas, la serie más destacada de la década.