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Solo es una cinta divertida, bien hecha y llena de adrenalina… pero que desperdicia una gran oportunidad con su absoluta falta de riesgos.

Otro año, otra película de Star Wars. ¿Quién hubiera creído, hace dos décadas, que estaríamos diciendo esto? La franquicia de Star Wars está sacándole jugo a su vasta mitología y, entre series de televisión y la continuación de la saga Skywalker, tenemos un constante flujo en este fascinante universo.

Pero mi tono no es particularmente efusivo: soy un fanático de la saga galáctica desde que tengo memoria, pero hay algo que me incomodó en esta nueva cinta… Cuando se estrenó The Force Awakens, caminé al cine temblando de nerviosismo; no podía creer que iba a ver una nueva película de Star Wars. Fue un momento hermoso, dedicado enteramente al fanservice y a reconocer estructuras conocidas.

Luego vino Rogue One: A Star Wars Story, que considero una de las mejores entregas de toda la saga. Una cinta basada en el viejo esquema del heist de The Killing o Bob le Flambeur mezclado con la idea de honor de una película de guerra al más puro estilo de The Great Escape o Guns of Navarone. En esta cinta todos los protagonistas son nuevos, todos viven al borde del peligro, todos están dispuestos a matar y morir. Por eso es una de las cintas más oscuras de Star Wars y, también, fuera de la mitología Skywalker, una de las más encantadoras.

Ahora llega Solo: A Star Wars Story, el segundo spin-off de la saga después de la enorme división problemática que creó The Last Jedi. Tal vez, Solo pudo ser una película diferente bajo la dirección del los creadores de esa joya literaria que es The Lego Movie, Phil Lord y Christopher Miller; pero el proyecto acabó bajo la batuta de un viejo y seguro conocido como Ron Howard (Cocoon, WillowApollo 13). Y, de alguna forma, por eso se convirtió en una respuesta a las críticas de la película de Rian Johnson: es complaciente y se inclina al fanservice que tanto se sentía agraviado con la muerte de Luke.

Solo es una cinta divertida, eficiente, palomera sobre un personaje que es mucho más que diversión pasajera. Hay algo inminentemente seguro en esta cinta, una absoluta falta de riesgos en tratar la historia del máximo apostador de la galaxia. Y ese tono discordante, esa manera de acariciar a los fanáticos de la manera más burda, me pareció decepcionante.

Permítanme ahora explicarles el porqué de mi frustración.

El nuevo viejo solo

En Solo: A Star Wars Story, vemos a un joven Han Solo (Alden Ehrenreich) atrapado en Corellia, un planeta controlado por la temible Lady Proxima (Linda Hunt). Esta líder tiránica esclaviza a niños y adolescentes para que roben en su nombre y le paguen tributos. Ahí, Solo y su interés amoroso Qi’ra (Emilia Clarke) planean escapar, comprar una nave y vivir, por fin, felices recorriendo la galaxia.

Cuando Han Solo roba una cantidad mínima de coaxium, un super combustible, los sueños de esta pareja comienzan a materializarse. Pero el escape se frustra y los amantes quedan separados. Sin saber cómo escapar de Corellia, Han se enrola en el ejército imperial para convertirse en piloto.

Algunos años después, lo encontramos expulsado de la academia, peleando en una guerra colonial como soldado de infantería. En medio de una batalla, encuentra a un grupo de ladrones que tienen un plan para asaltar un enorme cargamento de coaxium. Han Solo demuestra sus habilidades y termina ayudando a estos mercenarios para conseguir, con un solo robo, el dinero suficiente para comprar una nave y rescatar a su amada.

El coaxium, sin embargo, puede ser altamente inestable y Han tendrá que encontrar un vehículo lo suficientemente veloz para transportarlo sin explotar. ¿Pero dónde podrá encontrar una nave espacial capaz de hacer la carrera Kessel en menos de 14 pársecs?

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En un viaje lleno de asaltos, batallas, persecuciones, villanos y ayudantes caricaturescos, mundos nuevos y monstruos viejos, Solo se dará cuenta que el amor lastima, que la vida es traicionera y que los amigos no duran para siempre. Y así, frente a nuestros ojos, empieza a cobrar sentido la cínica actitud del contrabandista que tan bien conocemos.

Ahora bien, lo que tenemos que preguntarnos es si era verdaderamente necesario contar la historia de Han Solo para explicarnos su actitud. Y, también, si era necesario contar un origen ahí en donde el misterio era tan fecundo.

Conocer la historia de Anakin es conocer la historia de la separación de los hermanos, la formación del Imperio y la desaparición de los Jedi. La historia detrás de Vader tiene, pues, un trasfondo mitológico esencial.

¿Pero qué aporta la historia de Solo? ¿No es acaso una forma de diluir el misterio que hacía tan enorme al personaje? ¿No es un capricho innecesario que, en vez de añadir algo a la saga galáctica, le resta al personaje?

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Aquél que dispara primero

Regresemos al Episodio IV, a Tatooine, a una cantina. Hablamos, claro, de la cantina de Mos Eisley en donde el mundo de Luke comienza a abrirse a otros peligros mientras el Imperio es, todavía, una idea abstracta. La cantina de Mos Eisley en donde se cruzan diferentes especies conviviendo, compartiendo códigos, lenguajes, gestos que representan la interconexión de una galaxia enorme detrás de una barra. Esa misma cantina en la que vemos por primera vez a Han Solo.

A New Hope tiene ese momento controversial que, con sus horrendos retoques, George Lucas se empecinó en borrar: el momento en que Greedo muere, fulminado por la rápida pistola de Solo. En versiones posteriores, Lucas quiso cambiar esta escena para que se viera cómo Greedo dispara primero (versión de 1997) o cómo ambos disparan al mismo tiempo (versión de 2004). Y este cambio se ha convertido en toda una guerra contra el imperio creativo de Lucas.

El asunto aquí es que Lucas, al hacer crecer su franquicia, buscó convertir a Han Solo en un pilar de la mitología galáctica. Pero algo le incomodaba: en esta guerra maniquea entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, ¿cómo puede haber un héroe que mata a sangre fría? ¿Cómo puede presentarse un personaje tan turbio para luego matizarlo como un héroe enamorado, ayudante privilegiado, comandante de legiones?

Al intentar borrar la escena en donde Han dispara primero (que es casi imposible de encontrar), Lucas estaba planteando una línea de moralidad prospectiva en sus personajes; olvidando, claro que no hay héroes sin manos manchadas de sangre.

Ahora, parece que Greedo no murió en vano. Porque la película de Ron Howard se levanta como una enorme justificación del disparo de Han Solo. Es una forma de enmendar la vida del personaje a través de una historia desgarradora de traiciones y desamores. La idea es que, al mostrar la vida de Han Solo, desde sus primeras aventuras, podamos entender por qué un personaje tan cínico se convierte en héroe.

En ese sentido, Solo es una historia de formación que utiliza la vieja estética del western para darle sentido al personaje. Como en un western de redención a la inversa, observamos la decadencia moral de un personaje que nació bueno pero que, poco a poco, fue moldeado por las injusticias del mundo. Así, no importa quién disparó primero porque Han Solo es un pistolero que vive su propio viejo oeste.

El mítico Lawrence Kasdan (que ya escribió tres cintas de la saga galáctica) y su hijo Jonathan quisieron seguir el sentido de western de Solo para crear trama y personajes. Chica en peligro, pistolero forajido, pláticas de hombres alrededor de una fogata, el joven aprendiz con talento nato para disparar y el viejo maestro que sabe girar una arma como Clint Eastwood; asaltos a trenes, el más veloz corcel de la galaxia, apuestas y juegos de azar, todo aquí es parte de un western interplanetario.

Pero hay algo que falla en esta identificación, hay algo que queda empolvado. Entre los personajes nuevos fabricados a la rápida para la conveniencia de la trama y una historia demasiado explicativa sobre las relaciones afectivas de Han Solo, la cinta no tiene la independencia, el coraje o el peligro de los westerns

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El mito Solo

Es importante hablar de Mos Eisley y es importante hablar de la primera secuencia en la que aparece Han Solo porque constituye, básicamente, el trasfondo a partir del cual se construirá este carismático personaje. Han Solo no tiene pasado, todo en él es misterio y lo poco que cuenta está entretejido de mentiras.

El único que podría o no legitimar sus locuras y bravatas es un wookie que, como parte esencial de la dinámica entre estos personajes, sólo Han puede entender. Un personaje que puede contar algo de su historia es Jabba the Hutt, pero digamos que su perspectiva no es nada objetiva como capo de un cártel interplanetario con tendencias sociopáticas. El otro personaje que conoce el pasado de Han es Lando Calrissian y, como se ve muy bien en Empire Strikes Back, el hombre no es de fiar.

Lo que constituye en la mitología de Star Wars al personaje de Han Solo es, entonces, lo que vemos en Mos Eisley y nada más. Solo no tiene pasado y su misterio es un arma coqueta. En Mos Eisley descubrimos la esencia de Han sin perforar su misterio: sabemos lo que es y no el porqué de su carácter.

Solo es un tipo dispuesto a todo, cosmopolita, peligroso, viajero, que conoce los códigos de la galaxia, que es libre, atrevido, altanero y que ha sido criado bajo la ley de la autopreservación y el dinero fácil. Lo suyo nunca fue la cupidez, sino la compra de una paz inalcanzable. Un hombre, entonces, fundamentalmente bueno que se convirtió al cinismo por las circunstancias.

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La historia de Han Solo, es la historia de una redención a través de un propósito abnegado, el compañerismo y el amor. Las grandes consecuencias de la galaxia llaman a los hombres de buen corazón a no rendirse ante la injusticia, a no abandonar al prójimo frente al miedo, a luchar por lo que es correcto y salvar sus almas en el proceso. Propaganda revolucionaria que le dicen: en la imagen de la rebeldía no imaginamos solamente la cara de los que siempre fueron buenos, sino de los que cambiaron su cinismo por amor al prójimo y sueños de libertad.

Ahora bien, parte esencial del carisma del personaje, de su capacidad para generar empatía, residía en el misterio. En Solo, el personaje de Lando (interpretado por el genial Donald Glover) es tan efectivo porque reemplaza la opacidad que se pierde en Han. Lando aparece aquí retirado, opulento, confiado, lleno de trucos bajo la manga… Pero no nos explican cómo consiguió el Halcón Milenario, ni cómo se retiró a tan joven edad, ni por qué tiene tantas posesiones. Lando es todavía seductor porque no sabemos nada de su pasado y lo que nos dice no es fiable.

En espejo, Han pierde todo su misterio porque la película se empecina en explicarlo. Ya que entendemos sus frustraciones, su bondad, su inocencia y el peso que lleva sobre los hombros, sabemos más de Han Solo y, en ese mismo gesto, nos importa menos. Alden Ehrenreich es un gran actor, como vimos en Hail, Caesar!, pero Ron Howard no equivale a los hermanos Coen. Al tratar de crear su propio personaje, Ehrenreich se confronta a las necesidades de imitar los manierismos de Harrison Ford. Y es tan evidente en estos intentos que, por momentos, llega a ser molesto.

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Sin traer nada nuevo, atascando intentos de rellenar una historia con la lógica del western y guiños al fandom más aferrado, esta película está hecha para los que odiaron The Last Jedi: es algo que no ofende en lo más mínimo, que cuida su tono y que protege sus espaldas. Es una cinta que no apuesta nada, que no arriesga nada y que no deja sentir ningún tipo de peligro. Han Solo tiene confianza porque él y todos los que lo rodean, saben que no tiene nada que perder: en la ficción segura, este héroe no corre los riesgos de los protagonistas de Rogue One. Aquí, las apuestas no tienen consecuencia.

Es hermoso ver a Han Solo encontrándose con Chewie, es hermoso ver a Donald Glover imitando la voz de Billy Dee Williams, es hermoso ver a un robot con sueños de emancipación, a Woody Harrelson y Emilia Clarke siendo casi convincentes y que Paul Bettany haya rescatado a un villano después de que el genial Michael K. Williams (The Wire) quedara fuera de los reshoots de Howard. Siempre es hermoso ver una película de Star Wars, es maravilloso ver las texturas y los colores de mundo nuevo, sobre todo a través de la lente talentosísima del cinematógrafo Bradford Young (Arrival).

Pero esto no basta para crear algo realmente duradero en una historia de Star Wars. Esta película es diversión instantánea que se digiere mal con el tiempo: me divertí, me emocioné y luego, pensando en sus extraños cameos, en su estructura débil y sus personajes endebles, comencé a dudar de mis gustos. Al final, creo que hay algo cobarde en la propuesta de Howard y no hay peor cosa que hacer algo cobarde sobre el gran mito de un valiente.

Lo bueno
  • La acción trepidante.
  • El Halcón Milenario reluciente.
  • Donald Glover como Lando.
  • Las capas de Lando.
  • El genial robot de Lando con la voz de Phoebe Waller-Bridge.
  • Los mundos explorados.
  • La fotografía en claroscuros y tonos pastel de Bradford Young.
  • La eficiencia sencilla de la película.
  • Que, finalmente, es divertida.
Lo malo
  • Que me emocionó pensar en una película sobre Han Solo, antes de darme cuenta de que era una mala idea.
  • La forma evidente en que Alden Ehrenreich imita a Harrison Ford.
  • El papel repetitivo de Woody Harrelson y la intrascendencia de Thandie Newton y Jon Favreau.
  • Los guiños demasiado evidentes a la saga galáctica.
  • Que, finalmente, se siente como una película demasiado segura.
  • La dirección desapasionada y protectora de Ron Howard.
  • Los personajes nuevos y sus decisiones al servicio del guión.
  • El caricaturesco villano de Paul Bettany.
  • Un score que extraña gravemente a Williams.
  • Un cameo que puede ser muy confuso…
Veredicto

Solo es una cinta entretenida, que hace enormes concesiones a la trama para llegar al corazón de un fandom encaprichado con las rupturas de The Last Jedi. En ese sentido, no nada más es reaccionaria sino que entiende de manera completamente equivocada al personaje de Han. Solo: A Star Wars Story reclama valor, peligro, misterio y la cinta de Howard es protectiva, segura y explicativa.

La gran apuesta que pudo haber sido esta cinta quedó absolutamente desperdiciada en la seguridad de una entrega cumplidora. Y, de todas maneras, ¿qué importa? Los fans podemos seguirnos quejando… igual, aunque no apueste, la casa siempre gana.

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Título: Solo: A Star Wars Story.

Duración: 135 min.

Director: Ron Howard.

Elenco: Alden Ehrenreich, Emilia Clarke, Thandie Newton, Woody Harrelson, Donald Glover, Phoebe Waller-Bridge, Joonas Suotamo, Paul Bettany.

País: Estados Unidos.

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