Poster oficial de pelicula Avengers Endgame

Avengers: Endgame es un final emotivo, divertido y perfectamente digno para la saga enormemente importante de Marvel en cine.

Se dice fácil, pero aquí acaba una década. Con Avengers: Endgame llegamos al fin de una era. No hablo nada más de las 21 películas que apasionadamente vimos en los últimos 11 años, sino, más allá, de lo que significaron para la cultura popular. El Universo Cinemático de Marvel (MCU) es, tal vez, el más vasto y complejo constructo de universos multimediales que jamás haya existido. La enormidad de Star Wars se construyó en más de cuarenta años y, ahora, la voluntad impositiva de Disney ha partido el canon. Mientras, el MCU sigue siendo un constructo coherente de series, películas y cómics que se relacionaron de forma viva, rica y fecunda en una sola década.

Ahora, con la cinta 22 de esta enorme saga llegamos a una conclusión. Tal vez el MCU no se acabe y seguramente esta máquina bien engrasada de billetes nunca parará. Como tampoco pararán nuestras ganas de ver a superhéroes en pantalla (a pesar del constante agotamiento, ñoños somos y ñoños seremos). De cualquier forma, esta cinta, no se engañen, es una conclusión. Aquí termina todo un ciclo y los fans de las películas de Marvel sentirán que un largo camino valió la pena, que años de ver películas tienen sentido para el placer de un instante épico, de una lágrima, de una mirada, de una batalla y de un abrazo. Todo lo que hemos vivido en la década pasada nos lleva a esto… y todo tiene hermoso propósito.

Quiero darles mi opinión sincera de la cinta; una opinión que, evidentemente, será profundamente subjetiva. Quiero decirles lo que sentí al ver esta cinta y quiero justificar mis impresiones con elementos puntuales. Pero quiero, sobre todo, discutir esta cinta sin quemarles nada en el proceso. Mucho del placer de Avengers: Endgame está en la sorpresa y entiendo perfectamente a los hermanos Russo rogando por evitar los spoilers. El problema es que es imposible contar algo de la trama de esta cinta sin que los fans avispados empiecen a armar conjeturas. Por eso, mis apreciaciones serán puramente superficiales y generales: les aseguro, por todo lo que nos es sagrado, que no encontrarán un solo spoiler en esta reseña. Así, sin adelantarles nada, les ofrezco, con el corazón en la mano, una alegría única que, pronto, nos tocará a todos compartir.

(Marvel Studios)

¿En dónde nos quedamos?

El final de Avengers: Infinity War es, tal vez, el cliffhanger más poderoso del cine hollywoodense contemporáneo. Después de tantas batallas, de tantos esfuerzos y de tantas cintas, la mitad del universo fue erradicado con el chasquido de un dedo. De paso, perdimos a Shuri, a Black Panther, a Bucky Barnes, a Falcon, Scarlet Witch, Nick Fury y Maria Hill, Hope y Hank Pym junto a Janet Van Dyne, a Doctor Strange, a Spider-Man, Groot, Star-Lord y al pobre de Drax que nunca logró ser invisible. Y, en medio de toda esta masacre, Thanos asesinó a su hija adoptiva, Gamora, a Vision, a Loki y a Heimdall; y el bueno de Ant-Man se quedó atorado por ahí en el universo cuántico.

Los Vengadores fueron vencidos y diezmados. Dr. Strange parece haber traicionado el principio mismo de su orden y entregó la piedra del tiempo. Captain America y Iron Man cayeron divididos, Tony Stark perdió a su protegido y Steve Rogers perdió a su mejor amigo en el pasado y a su mejor colega en el presente… Los seis vengadores originales siguen en pie (Iron Man, Captain America, Black Widow, Hawkeye, Thor y Hulk), ¿pero en qué estado?

(Marvel Studios)

Iron Man está perdido en el espacio con Nebula, Hulk fue derrotado violentamente por Thanos y ahora se refugia en el pobre de Banner, Thor falló en apuntar a la cabeza, Captain America vio, de nuevo, caer a sus compañeros, Hawkeye está desaparecido desde Civil War y Natasha vive la enorme impotencia de su condición de mortal en una guerra cósmica. Dispersos, heridos y con un mundo al borde del colapso, los Avengers jamás se han enfrentado a una crisis semejante; porque jamás habían conocido la derrota en conjunto… y a escala cósmica.

Avengers: Endgame empieza con este panorama sombrío: la tierra está desolada y los gobiernos se tambalean. Los Vengadores deben ahora juntar sus fuerzas para intentar revertir los acontecimientos que vimos en Infinity War… ¿pero es posible? ¿Acaso es reversible el chasquido? ¿Cuál es el peligro de volver a manipular las Gemas del Infinito? ¿Cómo encontrarlas? ¿Y cómo vencer al titán loco que tan fácilmente los venció? Éstas son las preguntas a las que se enfrentan ahora nuestros héroes y ese es el meollo dramático en el que empieza la conclusión de esta saga.

(Marvel Studios)

El juego de los Russo

En Avengers: Endgame hay un cameo de Joe Russo. Ahí, el co-creador de algunas de las mejores películas del MCU (Winter Soldier, Civil War, Infinity War y Endgame), expone el miedo que tiene de ver morir a alguien querido y la dificultad de seguir adelante… La idea es clara: los hermanos Russo saben que esto es el final (o, al menos, su final).

Por eso, Endgame se siente como una conclusión. Y, como tal, concentra todo lo que distinguió a las películas de Marvel: una mezcla perfecta en tono de solemnidad grandilocuente y comedia sencilla, construcción de personajes y acción, emotividad y ligereza. En este juego, los Russo no tienen comparación. Formados en la comedia en una serie de culto como Arrested Development y en comedia ñoña con esa gran serie poco apreciada que fue Community (y sí, por eso Abed aparece en Winter Soldier), estos directores saben manejar como relojeros los tonos necesarios para una cinta de Marvel.

(Marvel Studios)

Al mismo tiempo profundamente conscientes del respeto debido a la ñoñería y comprometidos con la comedia, los Russo encaminaron la saga con dos maravillosas películas de conjunto como Winter Soldier y Civil War. Son las películas más serias, terrenales y políticas del MCU… pero, al mismo tiempo, son divertidas, oscuramente alegres y están llenas de acción impecable. También, comprobaron que pueden llevar la solemnidad lúgubre al último punto con el final de Infinity War; una película en la que, al mismo tiempo, aprovecha todo el potencial cómico que legó James Gunn con Guardians of the Galaxy.

En Endgame, los Russo se gradúan en este manejo preciso de tonos risibles y seriedad solemne. La cinta pasa con una enorme soltura de momentos de comedia patética a verdaderos dramas desgarradores, de las lágrimas a la acción épica y de la tragedia a la más ligera risa. Además, se da el lujo de mezclarlo todo y, de pronto, el espectador es una maraña de sentimientos atrapado entre la tensión del suspenso, el relajo cómico y la emoción lagrimera.

Ésta es la película más Marvel de Marvel porque es la más grandilocuente, la más abigarrada, la más atrevida en esta mezcla de tonos, la más colorida —gracias a las variaciones fotográficas del cinematógrafo de cabecera de los Russo y de Blomkamp, Trent Opaloch (District 9)—, la más épica desde el tremendo score de Alan Silvestri hasta la acción desparpajada en enfrentamientos colectivos, individuales, de ciertos grupos y de viejos enconos. Ésta es, finalmente, la película más Marvel de Marvel porque, en medio de tantas cosas, de tantos guiños, recuerdos y torceduras de la trama, se mantiene una milagrosa integridad en la construcción de personajes. Y ahí está ese fuerte del MCU que nunca supo copiar el llamado DCEU.

(Marvel Studios)

Centrándose en los seis Avengers originales, la película explorar todas las aristas de estos enormes personajes que se construyeron durante una década. Y enfrenta a todos con sus típicos atributos: la valentía, la hermosura y la grandilocuencia de Thor, la inseguridad de Banner, la lealtad de Black Widow, la moralidad de Hawkeye, el sacrificio de Steve Rogers y el egoísmo de Tony Stark. En esta última exploración de lo que vuelve únicos a los Avengers originales, entendemos un desarrollo futuro de personajes laterales; personajes siempre presentes, pero que dejan el escenario principal a los héroes que conformaron este importante ciclo de tres fases.

En este conjunto dirigido con precisión, gusto y carisma por los hermanos Russo, los actores del MCU sacan su mejor juego. Nunca habíamos visto escenas tan emocionalmente demandantes como las que salen en esta cinta… y nunca las habíamos visto actuadas con tal entrega. En particular, hay que destacar el enorme papel de Scarlett Johansson  y de Karen Gillan que sobresalen entre un espléndido ensamble.

Finlamente, con todo esto, Avengers: Endgame es la conclusión perfecta para estas fases porque cuida todo lo que hizo único al MCU y lo explota a su más alto grado. Los Russo no se guardaron ninguna bala… y aquí van todas las canicas.

(Marvel Studios)

Una vida en el cine

Cuando se estrenó Iron Man yo tenía 21 años. Había crecido viendo cine ñoño en la escala que me correspondía para los noventa: mucha acción, algunas tortugas mutantes, algunas invasiones alienígenas y muy pocas películas de superhéroes. Cuando llegó el Batman de Nolan parecía un evento único en la cruza de cine de autor y los grandes mitos atesorados por nuestros cómics. Pero apenas era el principio.

Desde la excelente película que fue Iron Man —con Jeff Bridges haciendo un enorme villano— hasta las sorpresa cósmica que significó Guardians of the Galaxy (y su secuela), pasando por los tropezones de Thor (chale con Kenneth Brannagh) y de Hulk (pobre Edward Norton, nunca la armó), el MCU inauguró una década entregada a los superhéroes. A partir de estas cintas renació la esperanza en los universos compartidos, revivió Star Wars como posibilidad comercial en múltiples plataformas y nacieron otros héroes para las pantallas de computadora.

Diez años después, parece que ha pasado una eternidad: el cine de superhéroes se está agotando, Los Defenders fracasaron, el DCEU tiene un panorama gris y los peculiares héroes paródicos, como Shazam! y Deadpool acabaron de sepultar, bajo mofas, las ambiciones del género. Marvel, con un olfato privilegiado en el panorama cultural, encaminó el cierre de su tercera fase para que llegara justo ahora, en este momento de agotamiento y de nostalgia. El resultado, por eso, cala hondo.

(Marvel Studios)

Desde que salió Dr. Strange (2016), el MCU decidió cambiar la animación para la cortinilla de Marvel al principio de sus películas: en vez de repasar rápidamente las páginas icónicas de los personajes que aparecerán en la película, se veían pedazos de guión con las imágenes de los personajes en pantalla. El gesto, que molestó a muchos fanáticos, respondía a una idea esencial e importante: el MCU se ha alejado tanto de los cómics que ya es un universo independiente. Marvel en la pantalla, con diez años de existencia, se bautizó como universo propio.

Por supuesto, nada será tan complejo como el multiverso de los cómics. Nada tan enorme, tan lleno de historias y tan lleno de historia. Pero Marvel en pantalla se ha ganado un lugar de respeto dando nueva y diversa vida a viejas historias. Lo que se creó en pantalla no es mejor o peor que los cómics, es una reinterpretación en otro medio que merece su entera consideración y respeto. Con Endgame, el MCU asegura esta independencia de manera tajante: esta película no es un homenaje a los orígenes en papel de los personajes, sino a su nueva existencia en pantalla.

(Marvel Studios)

Me gustaría poder regresar en el tiempo para decirles que vuelvan a ver todas las cintas del MCU antes de ver Endgame, pero no puedo. Lo que sí les puedo decir es que, a pesar de los guiños a los cómics (que son múltiples y hermosos y que cuentan con un cameo a otro gigante de la escritura que no es Stan Lee), esta cinta hace referencias constantes y diversas a todas las películas del MCU. Endgame sirve como una revisión, dedicada al fanservice, de los últimos diez años en pantalla. Es la cereza en el pastel; un pastel que tardó tanto tiempo en cocinarse y que, al final, es nuestro.

Si nunca han visto una cinta de Marvel, esta película no les hará ningún sentido. Si, en cambio, durante estos diez años, ustedes han crecido junto a estos personajes, han aprendido a amarlos y han invertido en sus narrativas; si se han emocionado con cada estreno, si se han sorprendido, han hecho fila para una función de medianoche, han mentado madres por decepciones, han gastado toneladas en boletos, palomitas y nachos, no hay forma de que esta película no los emocione. Porque esta cinta no está hecha para adular las grandes leyes del arte cinematográfico, ni para complacer a críticos ceñudos, ni a los mamones que, por hacerse interesantes, la van a odiar ante el aplauso de todos los demás. Esta cinta está hecha para ti, fan fiel, que has invertido diez años y tantas horas en esta compleja ficción. Siéntate en una sala llena de gente como tú para gritar, reír, llorar y gozar: esta película es tan buena porque es para ti. Después de tanto tiempo, de tantos afectos y tantos sacrificios, tú la mereces y el MCU ha demostrado con esta gran conclusión que, finalmente, también te merece.

(Marvel Studios)

Lo bueno
  • La fotografía siempre acertadada de Trent Opaloch.
  • El score épico y emotivo de Alan Silvestri.
  • La dirección apasionada de los Russo.
  • El balance de tonos que es magistral.
  • El homenaje al cine como nuevo medio para los superhéroes.
  • Las actuaciones (en particular de Karen Gillan y Scarlett Johansson).
  • El particular énfasis en el desarrollo de personajes.
  • Un nivel de acción épico que jamás se había visto.
  • La hermosa conclusión.
  • La hermosa resolución.
  • Lo emocional, emocionante y conmovedora que es.
  • Lo divertida que es.
  • Que, con elegancia, no pusieron escena post-créditos.
  • El atasque de fanservice.
  • Que es una película de nicho sólo hecha para los fanáticos.
Lo malo
  • Que es una película de nicho sólo hecha para los fanáticos.
  • El atasque de fanservice.
  • Que para muchos estos dos elementos son necesariamente malos.
  • Que la gente sea tan minúscula y quiera spoilear.
  • Que haya algunos amargados que no pueden aceptar el éxito transparente de estas películas.
  • Que la división despreciable entre cine culto y cine popular sigue existiendo para dar vida a esos mames.
  • Que no pueda volver a verla con ojos inocentes.
Veredicto

(Marvel Studios)

Avengers: Endgame no es la mejor película de superhéroes de la historia. Ni siquiera sé si puedo considerarla una película independiente de su contexto. Ésta es la conclusión emocionante y emotiva de un vasto universo que tardó diez años en construirse; un universo que no fue pensado, en su origen, para la pantalla y que, de manera casi milagrosa, se adueñó de ella; un universo con el que creció una generación; un universo que se despide justo cuando su gloria declina -como los grandes luchadores-. Puedo decir, por eso, que Avengers: Endgame es el suceso de cultura pop hollywoodense más importante de nuestro siglo. Digo esto como crítico al observar el enorme entretejido multimedial que supone y la carga de significados que deposita en la responsabilidad del espectador. Pero, sobre todo, digo eso como fan que vivió algo hermoso, un placer y una emoción que hace mucho tiempo no sentía en una película de superhéroes. Estas lágrimas muchachos son ridículamente genuinas… y espero poder compartirlas, en unos días, con todos ustedes.

Título: Avengers: Endgame.

Duración: 181 min.

Director: Anthony y Joe Russo.

Elenco: Robert Downey Jr., Karen Gillan, Chris Evans, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Paul Rudd, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Don Cheadle, Brie Larson, Danai Gurira, Bradley Cooper (voz), Josh Brolin, Gwyneth Paltrow, Tessa Thompson, Linda Cardellini…

País: Estados Unidos.

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