Black Panther marca el inicio de una nueva generación de héroes marvelitas en la pantalla grande.

Llegué al cine sin la mayor expectativa sobre esta película. La única vez que vi a Black Panther en acción fue en el cómic de Civil War y en el de Marvel Zombies, pero nada más. La primera vez que vimos a T’Challa enfundado en el traje de Black Panther en el cine fue precisamente en la adaptación al cine del arco argumental de Civil War, y desde allí despertó el interés de la audiencia por los secretos que él y su reino de Wakanda podrían ocultar.

Sin embargo, debo confesar que al sentarme en la sala para ver Black Panther no tenía un gran interés en esta historia ni en lo que sucediera en Wakanda, ni en lo que podría pasar con sus habitantes, pero cuando la proyección acabó, hizo algo que ni Thor: Ragnarok (por mucho, una de mis películas preferidas del Universo Cinematográfico Marvel) logró con todos sus chistes y colores: involucrarme.

La historia de un rey

Black Panther se situa en el reino africano ficticio de Wakanda, en donde nos cuentan la historia del príncipe T’Challa (Chadwick Boseman) en uno de los puntos más importantes de su vida: la muerte de su padre y rey, T’Chaka.

Con la enorme responsabilidad de defender y administrar su gran reino secreto enclavado en el corazón de África, T’Challa debe descubrirse a sí mismo, demostrar al resto de los wakandianos que es digno de llevar la corona y lidiar con algunos episodios vergonzosos del pasado de su familia.

La trama se centra en un drama familiar que toma justo el tiempo necesario para desarrollarse y sentirse cercano al espectador. En ningún momento la película se hace lenta, pero tampoco se apresura más de la cuenta para avanzar en la trama. En pocas palabras, el argumento toma su ritmo y no le molesta explicar lo necesario para que te sientas interesado en lo que sucede.

Aquí la historia no es contaminada por la presencia de Hulk, Tony Stark o el Capitán América, sino que se desarrolla y resuelve de manera local y contenida. Y es que Black Panther bien podría funcionar como una película fuera del Universo Cinematográfico Marvel (MCU), ya que tiene una personalidad muy característica que la aleja de la del resto de las películas filmes de este ecosistema.

El trabajo en equipo como un todo

El encargado de llevar a la gran pantalla la historia de Black Panther es Ryan Coogler, un joven director relativamente nuevo en la industria del cine de altos presupuestos. Ryan es un director de formación independiente, que lo ha llevado a ponerse a la cabeza de proyectos como Creed y Fruitvale Station, y es justo esa frescura la que le otorga a Black Panther un ritmo diferente y muy atractivo.

Esa personalidad distintiva también es consecuencia de la banda sonora producida por Kendrick Lamar, que excede las expectativas de cualquier fanático de las cintas de Marvel, no sólo por su potencia, sino por su energía única que la vuelve un acento importante para las escenas clave.

Por años el soundtrack ha sido un punto flojo en las películas de los superhéroes de Marvel y a excepción de las dos cintas de Guardians of the Galaxy y Thor: Ragnarok, podría considerarse mediocre. Sin embargo, en Black Panther esto no pasa gracias a que se aprovecha cada ritmo tribal, contemporáneo y orquestal de su música.

Cada uno de los personajes que interpretan tiene una personalidad y formas de ver Wakanda que realmente le añaden peso al mundo que se intenta construir.

En el aspecto del reparto este también es digno de mencionar, ya que es robusto y balanceado. El cast se compone de un 95% de actores de origen africano y cada uno de los personajes que interpretan tiene una personalidad y formas de ver Wakanda que realmente le añaden peso al mundo que se intenta construir.

Esto crea una sinergia única que hace que la región que posee la reserva de Vibranio, la sustancia más resistente conocida en el universo Marvel, viva por sí sola sin depender del resto de los arcos argumentales de Avengers, Iron Man o Thor.

Un mundo vivo

Hablar del mundo en el que se desarrolla esta historia resulta tan fascinante como evaluar las actuaciones de cada personaje de la película, pues a diferencia del soso Asgard que conocimos en las tres películas de Thor, Wakanda se siente real, viva, con importancia y una historia propia.

Cuando conocemos el pasad de un pueblo ficticio necesitamos interesarnos en sus costumbres y en su gente. Coogler se tomó el tiempo suficiente para sumergirnos en la historia de Wakanda, y hacernos sentir que el destino de este reino que acabamos de conocer es relevante.

En Thor: Ragnarok se esforzaron más en hacer chistes que en contarle a la audiencia porqué debía interesarse por la lucha del hijo de Odín para preservar el futuro de su pueblo, y por eso la amenaza que Hela representó para Asgard se sintió superficial e incluso cómica.

A diferencia del soso Asgard que conocimos en las tres películas de Thor, Wakanda se siente real, viva, con importancia y una historia propia.

En cambio, en Black Panther se tomaron el tiempo necesario para explicar el origen, las costumbres y dinámicas sociales del pueblo wakandiano. Y ese es uno de los puntos más fuertes que tiene esta película sobre los mundos que se nos han presentado en todo el MCU.

En este mundo hay facciones diferentes, cada una con una forma distinta de ver la vida y dentro de ellas hay familias con motivaciones diferentes: unas buscan la modernidad, otras la tradición y unas incluso son antitecnológicas, como los Jabari liderados por M’Baku (Winston Duke), un terrateniente brutal pero justo que parece ser el único con ganas de retar a T’Challa por la corona de Wakanda.

Dinámica familiar

T’Challa no es solo el nuevo rey de Wakanda, sino que también es un joven guerrero conflictuado por los diferentes puntos de vista de cada miembro de su propia familia.

Del lado de los tradicionalistas que buscan mantener el status quo de Wakanda como estado oculto, independiente y superavanzado, están la Reina Madre Ramonda y Okoye, la generala de las fuerzas de élite del ejército wakandiano, las Dora Milaje.

Y por la parte de los modernistas que buscan apertura al mundo exterior, están Nakia (Lupita Nyong’o) y la Princesa Shuri (Letitia Wright), que es como la Tony Stark de Wakanda.

T’Challa también es un joven guerrero conflictuado por los diferentes puntos de vista de cada miembro de su propia familia.

Encontrarse sumergido entre estos dos puntos de vistan hacen que T’Challa tenga que elegir entre dos opciones: ser un rey que sigue ciegamente sus tradiciones, o un monarca que abre las puertas de su nación para ayudar al resto de los africanos que viven en otros países.

Esto también pondrá en conflicto al personaje principal con su enemigo, Killmonger (Michael B. Jordan), que se alió al villano que conocimos en Civil War, Ulysses Klaw (Andy Serkis), para traficar con el poco vibranio que han logrado sacar de Wakanda.

Los villanos

Los villanos de Black Panther tienen una dinámica interesante, pero el que se siente más flojo es, sin duda, el interpretado por Serkis, pues a pesar de haber sido anunciado como “el gran enemigo de Wakanda”, acaba siendo un personaje segundón que no hace más que allanar el camino para la verdadera amenaza de la película: Killmonger.

Este personaje es interesante ya es un soldado de élite estadounidense de origen wakandiano, que no se siente parte ni de Estados Unidos ni de Wakanda. Es por eso que Killmonger puede poner en peligro el frágil equilibrio que mantiene a la sociedad wakandiana en un lugar privilegiado en el mundo, y poner en duda la legitimidad del trono en el que se sienta T’Challa.

El personaje de Serkis acaba siendo un personaje segundón que no hace más que allanar el camino para la verdadera amenaza de la película.

Killmonger no es sólo un villano, es un sujeto con la clara motivación de regresar a su patria, vengar a su padre y abrir Wakanda al mundo, pero no a través del comercio o el intercambio cultural, sino por el camino de las armas, la guerra, el conflicto y la conquista.

Podría considerar al personaje interpretado por Michael B. Jordan como el Bane de T’Challa. Es un personaje inteligente, peligroso y con una motivación mucho más firme que la del propio protagonista.

Personajes empoderados

En el resto de las películas de Marvel los personajes africanos o los femeninos no son más que ayudantes de lo hombres blancos, pero en Black Panther sucede lo contrario. Debido a que la sociedad wakandiana es más vanguardista, importantes papeles de su estructura son ocupados por mujeres de distintas edades.

Nakia, el interés romántico de T’Challa, no solo es secuaz del rey, sino también es una espía con su propio punto de vista y formas de trabajar, mismas que suelen poner al protagonista en segundo plano cuando ella actúa.

Okoye también es un personaje relevante, pues bajo su mando está la guardia de élite del rey que trabaja como una sola entidad y también tiene su propia forma de ver lo que le depara a Wakanda como nación independiente.

Sobra también mencionar que aquí los personajes blancos, como los interpretado por Serkis y Martin Freema, no son los salvadores finales de Wakanda, sino que actúan como elementos secundarios que ayudan a los personajes africanos. Aquí los blancos nunca toman la batuta de la historia, ni deciden cuál será el próximo paso a seguir.

Lo bueno
  • El reparto es sólido, consistente y variado
  • La banda sonora que palpita con cada escena que acompaña
  • El ritmo de la película que no cansa ni trastabilla
  • La construcción del mundo de Wakanda
Lo malo
  • Hay que ceder muchas licencias (suspensión de la incredulidad) para tolerar algunas cosas
  • Uno que otro agujero argumental que no arruina la película pero no puede ignorarse
  • Hay veces que la tecnología wakandiana se pasa de la raya en cuanto a su sofisticación
  • La escena post-créditos que está demasiado ‘meh’
Veredicto

Entré al cine a ver Black Panther sin esperar gran cosa, pero salí contento, con ganas de saber más sobre T’Challa, Okoye, Nakia y el resto de los habitantes de Wakanda que son, por mucho, más interesantes que los asgardianos genéricos que conocimos en Thor: Ragnarok. En este filme no todo es crítica social (al final hay cierta referencia a cierto presidente de cierto país que hizo que todos en la sala echaran una carcajada de complicidad), sino que las pequeñas dosis de humor y levedad están bien distribuidas para darle a cada escena justo la seriedad que necesita.

Black Panther demuestra que Marvel Studios perfeccionó un estilo visual y narrativo que le abrirá el paso a la siguiente fase del universo cinematográfico que está por terminar. Esta película es un ensayo de lo que un buen argumento puede lograr en cuanto a construcción de mundos y personajes que no dependen completamente del resto de las películas de Marvel. Es, sin duda, un paso en la dirección correcta y una probada de lo que le depara al estudio que nos ha traído tantas películas desde hace una década.

Título: Black Panther.

Duración: 134 min.

Director: Ryan Coogler.

Guión: Ryan Coogler, Joe Robert Cole.

Elenco: Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Lupita Nyong’o, Danai Gurira, Martin Freeman, Letitia Wright.

País: Estados Unidos.

Año: 2018.

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