Avengers: Infinity War iba a ser una película más oscura

A pesar de todos los clichés y lugares comunes, Avengers: Infinity War es una película que reúne lo mejor de Marvel en una aventura simplemente impresionante.

En el 2008 se estrenó Iron Man, la más ambiciosa apuesta cinematográfica de Marvel hasta entonces. La compañía de cómics se encontraba –por enésima ocasión– al borde de la quiebra y apostó por entrar de lleno al mundo del cine y traer del retiro involuntario al talentoso y carismático Robert Downey Jr.

La película del héroe de la armadura de hierro se convirtió en un éxito absoluto, salvó a la compañía, cimentó las bases del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) y atrajo la atención de Disney, que comprendió que los personajes de las historietas tenían un potencial comercial que no se había explotado como merecía. Por si fuera poco, en esa cinta se decidió incluir una escena postcréditos, que no era más que un chiste interno de la producción, pero que mostraba que ese nuevo mundo podía ser tan grande como su contraparte de los cómics.

En los años posteriores las escenas postcréditos se convirtieron en el sello de la casa, sirviendo como preludio para la próxima cinta de Marvel Studios. Eso cambió con Avengers, el primer ensamble en el cine de los superhéroes de la Casa de las Ideas. Al final de esa aventura descubrimos que detrás de la invasión Chitauri y los planes de Loki se encontraba el maligno Thanos.

Desde entonces, seis años y doce películas después, hemos esperado fervientemente el enfrentamiento entre el Titán Loco y los Avengers. ¿La espera ha valido la pena? La respuesta rápida es sí. Sin duda Avengers: Infinity War es la película más ambiciosa de Marvel Studios, tal vez no la mejor, pero sí la que abreva un poco de todo lo bueno de los filmes previos, y consigue plasmar toda la emoción que sentimos con los primeros macroeventos de las historietas en los años ochenta… con todo y sus puntos buenos y malos.

En un principio fueron los cómics

En 1984 los fans de Marvel vivieron un momento épico con el lanzamiento de Secret Wars, una maxiserie de 12 números que se prolongó por casi un año y afectó los cómics individuales de los héroes más populares de la Casa de las Ideas. Aunque el proyecto nació para apoyar el lanzamiento de una línea de juguetes, alcanzó niveles de entusiasmo sin precedentes entre los fans ya que, por primera vez, permitió a los lectores cumplir una fantasía recurrente que hasta entonces no se había vuelto realidad: ver una historia que reunía a los principales personajes de Marvel para enfrentar una amenaza que los rebasaba.

Los éxitos sin precedentes de Secret Wars y Crisis on Infinite Earths (la contraparte de la Distinguida Competencia que salió un año después) llevaron a Marvel a sobreexplotar su concepto. Con el paso de los años, se volvió una tradición anual lanzar una maxiserie que unía las historias de muchos títulos siguiendo los clichés que dejó Secret Wars: un ente galáctico pone en peligro a la Tierra, el villano muestra que es muy badass matando a un personaje supuestamente invencible, luego los principales héroes tienen que unirse, los personajes que no han interactuado antes se enfrentan antes de volverse aliados, hay muertes y más muertes (muchas de ellas terminan por revertirse al final del evento) de héroes y villanos, y al final tenemos “grandes” cambios en el status quo (que nunca duran demasiado).

Y sí, todo lo anterior se convirtió en un cliché que hoy se mantiene. Por eso, todos los lectores de historietas sabemos que tarde o temprano los cambios que se generan en estos “eventos” terminarán por revertirse. A pesar de lo anterior, con excepción de un par de adaptaciones en el mundo de la animación, pocas veces hemos visto este tipo de historias fuera de las viñetas… y ver algo así en Avengers: Infinity War, con todo lo estereotipado que pueda ser, es simplemente impresionante. Si bien la película no es una adaptación fiel a Infinity Gauntlet o a Infinity War, sí lo es a las maxiseries. Y logra capturar el feeling de este tipo de historias, de una manera que entusiasmará a los fans de Marvel y del cine de aventuras por igual.

Thanos, el protagonista

Durante años se criticó a Marvel Studios por no desarrollar a los villanos de sus películas más allá de personajes unidimensionales, sobre todo durante la Fase 1 del MCU. Sin embargo, desde Winter Soldier los antagonistas mejoraron bastante en su complejidad argumental. Su momento más alto –por lo menos culturalmente– lo vimos con Erik Killmonger, el villano de Black Panther, que presentó un dilema moral y político como el motivo detrás de sus actos.

Con Thanos siguen un patrón similar. Al igual que en Infinity Gauntlet, el objetivo final del villano es aniquilar a la mitad de la población del universo. Pero a diferencia de los cómics, detrás de sus intenciones no se encuentra buscar impresionar a La Muerte, sino cumplir a rajatabla una teoría demográfico-política.

Thanos es presentado como una especie de tirano con buenas intenciones que se rige por la ley de Malthus, la teoría de que la población crece exponencialmente más rápidamente que los recursos naturales, conduciendo a una progresiva desigualdad económica y a la miseria. De acuerdo con esta idea, la miseria es una ley natural, que sólo podría detenerse aniquilando a una enorme cantidad de la población.

Además, Thanos está convencido de que es necesario matar a la mitad de la población del universo para permitir que el resto pueda tener una vida digna. La parte que perecerá tampoco debe ver esto como un castigo, sino como la oportunidad de dejar este mundo sin tener que vivir una vida llena de privaciones. Como un gobernante justo, Thanos no decide quién vive o muere por las riquezas o aptitudes que tiene, sino que deja todo al azar.

A lo largo de la cinta conocemos a cuenta gotas las intensiones de Thanos, suficiente para entender que, contrario a otros villanos que son perversos per se y sólo quieren controlar el universo por su naturaleza maligna, detrás de las acciones del Titán Loco se encuentra llevar la mayor cantidad de felicidad al universo. Esto vuelve la búsqueda de las Gemas del Infinito algo secundario, pues lo verdaderamente importante para él es concretar su auténtico objetivo: que los sobrevivientes de su aniquilación puedan tener las condiciones favorables para tener una buena vida.

Así, como si se tratará de un fundamentalista ideológico, Thanos es capaz de sacrificar todo, incluyendo su integridad física, la vida de su familia, y el paso de su nombre en la historia, con tal de lograr el mayor bien común. En este sentido, Thanos es más cercano a los héroes trágicos que a los villanos tradicionales del cine de superhéroes.

Demasiados héroes

Desde que se confirmó que veríamos a la mayoría de los héroes de Marvel en Avengers: Infinity War (de hecho, sólo hay dos grandes ausencias), teníamos una gran duda: ¿lograrían darle a cada uno un lugar importante en la historia? Como era de esperarse, igual que en la mayoría de los crossovers masivos de los cómics, esto no se logró.

Sí, vemos a casi todos los personajes del MCU, pero pocos tienen momentos memorables. Más de uno sirve sólo como personaje de relleno, o justifica su presencia con un único momento medianamente memorable, sea un chiste o una idea para superar un reto, realizar una acrobática escena de acción o protagonizar un momento emotivo (como Pepper y Tony discutiendo sobre la posibilidad de tener un bebé). Eso sí, a pesar de que muchos tienen pocos minutos en pantalla, los personajes aprovechan que en sus respectivas películas han sido bien desarrollados para que, con unos pocos diálogos, puedan mostrar su personalidad tal como la hemos visto en las cintas previas. Y esto le da un sentido de unidad al MCU.

Así, los Guardianes de la Galaxia dejan patente que los suyo no son los planes ingeniosos, sino lanzarse de lleno a la acción; mientras que Spider-Man sigue aprovechando su amor por la cultura geek para superar una situación de vida o muerte haciendo referencia a una película de ciencia ficción ochentera; Thor presume su grandilocuencia exagerada (que se explotó cómicamente en Thor: Ragnarok); mientras que Tony Stark y Stephen Strange resultan tan similares en su personalidad arrogante que, como era de esperarse, se llevan terriblemente mal.

Tal vez por eso, vemos algunas breves historias con los héroes antes de la batalla final con Thanos, que buscan darle importancia a cada uno de los personajes, aunque la mayoría peca de intrascendente. Mientras Thor, Rocket y Groo se embarcan en la búsqueda del arma definitiva que podría acabar con Thanos, vemos a Iron Man, Doctor Strange y Spider-Man enfrentarse en el espacio a Ebony Maw. Al mismo tiempo, el resto de los héroes de la Tierra –capitaneados por Steve Rogers– se refugia en Wakanda para proteger una gema del infinito de las manos de la Orden Negra. Por su parte, Star Lord, Gamora, Drax y Mantis intentan llegar con el Coleccionista antes de que Thanos logre quitarle una de las gemas.

El exceso de arcos narrativos abiertos durante la mitad de la cinta hace que por momentos se sienta una caída en el ritmo, con excepción de la trama principal, que involucra a Thanos y Gamora. Además, vemos que algunos aspectos, como los esperados encuentros entre Steve Rogers y Bucky, o el de Banner y Black Widow, son intrascendentes y ni siquiera resultan emotivos. Afortunadamente, la trama vuelve a levantar en su último acto, justo antes de que comience la batalla final.

Todo lo que amamos (y odiamos) de Marvel

La película inicia con Thanos frente a cuatro de los personajes más poderosos del MCU: Thor, Hulk, Loki y Heimdall. En pocos minutos queda claro que el Titán Loco es un rival terrible, que después de años sentado en su trono de piedra finalmente ha decidido ponerse manos a la obra para reunir las Gemas del Infinito. Como siempre, las escenas de acción son trepidantes, y muestran que Marvel ha logrado entender perfectamente cómo darle forma a un cómic en la pantalla grande.

A partir de aquí vemos uno tras otro los clichés de las cintas del MCU: muchos chistes, momentos románticos, problemas familiares, bromas sobre la cultura popular y la influencia de los personajes en la misma, sacrificios y mucha, a veces demasiada, pantalla verde. La aparición constante de personajes, que en su mayoría aportan poco, hace que nos sintamos en un crossover de los años ochenta, y eso no es necesariamente bueno.

Pero, si has amado las cintas de Marvel, nada de esto será un problema. Es decir, la película intenta ser en sus dos horas y media un compendio de todos los elementos que hicieron memorables a las cintas previas, con escenas que encajarían sin problemas en las películas individuales de los héroes. Pero que aquí, sirven como telón de fondo de historia.

Afortunadamente, los hermanos Russo no cometen el error de Josh Wheddon con Age of Ultron, y presentan una nueva aventura de los Avengers que no parece un remake de su primera cinta, sino que se arriesgan (sí, ya sabemos que esto no puede durar) y se atreven a terminar la cinta con un final oscuro que deja a los héroes completamente desconcertados, mientras nos dejan ver de refilón a un Thanos que, en su última escena, se muestra más humano que muchas de sus contrapartes.

Lo bueno
  • Que reúne todo lo bueno de una película de Marvel.
  • Que finalmente vemos la esencia de un maxievento de los cómics en pantalla grande.
  • Que ningún héroe pierde su esencia.
  • Que esperábamos el ocaso de los héroes, y nos lo concedieron.
  • Ver a Star Lord con Thor, Spider-Man y Iron Man.
  • Thanos, el villano logra tener más matices que su versión original.
  • Que diez años de espera valieron la pena.
Lo malo
  • Que es un cliché de dos horas y media.
  • Que reúne todo lo malo de las películas de Marvel.
  • Que muchos de nuestros héroes favoritos sólo están de adorno.
  • Que no mostraran más del pasado de Thanos para justificar su ideología.
  • Que Hulk sea un cobardón gallináceo.
  • Que (casi) todo lo que vemos al final se revertirá en la secuela.
  • El regreso de un villano por el que habíamos esperado años es sólo un cameo.
  • Que tiene el peor cameo de Stan Lee en el MCU.
Veredicto

Marvel Studios y los hermanos Russo lo lograron. A pesar de tener a cuestas la enorme presión de entregar una película por la que los fans han esperado diez años, consiguieron una cinta que, si bien no es redonda, sin duda ocupará uno de los puestos altos entre las cintas de superhéroes.

Sí, esta llena de chistes (y hasta una broma sobre el baile de StarLord en la primera película de Guardians of the Galaxy), no le dan su lugar a muchos héroes (incluso Capitán América es casi intrascendente), pero demuestra que no es necesario ser exageradamente serios, ni poner héroes eternamente atormentados, para lograr elevar el listón en este tipo de géneros. Basta con presentar una buena cinta de aventuras aprovechando todo lo que construiste en los últimos diez años. Porque eso se nota, se nota que el resultado de la cinta es saber esperar los tiempos, no apresurarse para lanzar una historia que, con todo y errores y agujeros argumentales, se fue cocinando a lo largo de una década.

En los últimos años varias franquicias han intentando lanzar una película que tenga el mismo feeling de El Imperio Contraataca, incluso Lucasfilm lo intentó y falló con The Last Jedi, y mucho menos salió bien librado Warner Bros. con Batman v. Superman. Con todas sus diferencias, que son muchas, Avengers: Infinity War se acerca, y nos muestra la primera gran derrota de los héroes más poderosos de la Tierra. Como era de esperarse, estamos ante la oscuridad antes del amanecer, pero ¿y si Thanos tiene razón?

Título: Avengers: Infinity War.

Duración: 149 min.

Director: Anthony y Joe Russo.

Elenco: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Evans, Scarlett Johansson, Don Cheadle, Benedict Cumberbatch, Tom Holland, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Sebastian Stan, Peter Dinklage y Hugo Weaving.

País: Estados Unidos.

Ver más
Otras reseñas