Foto: Yeskefo.

O cómo Jorge Vergara dejó ir una oportunidad de oro.

No es noticia para nadie: la devoción por el futbol en México es equiparable al fanatismo que demuestra el pueblo católico por la virgen de Guadalupe. De ahí que en el país 5 de cada 10 mexicanos declara ser aficionado al balómpie. De acuerdo con la Consulta Mitofsky, el 17% de la afición pambolera en México apoya a las Chivas rayadas del Guadalajara, las cuales representan el segundo equipo favorito, sólo por debajo del Club América.

Por eso el Rebaño Sagrado vale aproximadamente 302 millones de pesos, incluyendo el estadio Omnilife, patrocinios con televisoras como Univisión–en cuanto a sus partidos en Estados Unidos– y de la marca deportiva Adidas. No lo sabemos a ciencia cierta, pero tal vez estas fueron las razones de peso para que Jorge Vergara, dueño del club, creyera que el equipo era autosuficiente y entonces terminara su contrato con las televisoras para dar paso a su propia plataforma de streaming: Chivas TV.

Primer tiempo

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Foto: Esparta Palma.

En mayo de 2016, Jorge Vergara anunció que el Club Deportivo Guadalajara contaría con su propio servicio de streaming y, como es natural, pensaba cobrar una suscripción para que la afición rojiblanca no perdiera detalle alguno de su equipo. Sin embargo, lo que pudo ser una gran jugada, se convirtió en poco menos de seis meses en un autogol de clase mundial, de esos que son difíciles de olvidar para los hinchas de un equipo.

Días antes de la primera transmisión online, el servicio ya contaba con 90 mil suscriptores. Para cuando llegó el 23 de julio, más de 100 mil personas esperaban ver el partido en la comodidad de su casa desde Chivas TV. Bastaron unos cuantos minutos de juego para que a través de Twitter los usuarios empezaran a demostrar su descontento, pues la imagen se paralizaba o de plano no se podía ver nada. Ante estos acontecimientos José Luis Helguera, CEO de Omnilife, reconoció una falla del 30% durante la transmisión de este primer partido.

¿Dónde estuvo el error? Sencillo, la plataforma digital no estaba totalmente lista y aún así decidieron lanzarla al mercado, sin importarles si quiera que los precios que ofrece el servicio son bastante elevados, ya que alcanzan hasta los 1,999 pesos en su suscripción premium. Una cantidad totalmente descabellada si consideramos que, en comparación con plataformas más populares, los precios que ofrece Chivas TV son caros. Por ejemplo: Netflix cobra 129 pesos al mes; HBO GO cobra 149 pesos; la suscripción a Blim tiene un precio de 109 pesos; y ClaroVideo cuesta apenas 69 pesos mensuales. Pero sobre todo, si comparamos el servicio que ofrece Chivas TV con otras plataformas de streaming deportivo sigue pareciendo una locura: el servicio de la NFL cuesta 100 dólares al año; el Barcelona cobra 32 euros anualmente; mientras que la membresía del Bayern München cuesta 36 euros. Esto es razonable ya que dichos servicios no dependen de esas suscripciones, pues además venden los derechos de sus partidos a las televisoras, algo excluido del modelo del club deportivo jalisciense.

Según un análisis de TV Sports Market, Chivas recibía 35 millones de dólares al año por parte de Televisa. Esto implica que el Chivas TV necesitaba 235 mil suscriptores para alcanzar su cifra de facturación, sin contar por supuesto los gastos operativos. Si consideramos que entre 2014 y 2015 el equipo de fútbol contaba con 12.11 puntos de rating, lo que representa más de 4 millones de televisores encendidos, hacer de Chivas TV un producto redituable no parecía nada descabellado. Sobre todo si tomamos en cuenta a finales de 2015 en México había más de 5.5 millones de personas con suscripción a algún servicio de streaming, según Dataxis.

¿Dónde está el segundo autogol entonces? Parece que el equipo de Vergara no calculó un detalle: la virtud del resto de las plataformas deportivas radica en la omnicanalidad: se monetiza lo mismo el estadio, la TV abierta, la TV de paga, la radio que la transmisión en línea. Ganan por todos los canales, pues si alguien va a canibalizarlos, mejor que sean ellos mismos, no sólo las televisoras. Otro punto que complementa esta mala jugada es que, hasta ese momento, la supervivencia dependía exclusivamente de su afición, de la cual, parece, se han olvidado. Aunque el club está consciente de que sólo el 43.5% de la población mexicana cuenta con internet y que pueden tardar entre 12 y 18 meses en percibir ganancias, parece que no han entendido que su promesa de valor se queda exageradamente corta frente a la realidad de sus transmisiones.

Medio tiempo

Ante el descontento de los usuarios que pagaron por ver la primera transmisión y en un intento fraternal de reconciliación, el Club Deportivo Guadalajara tomó la decisión de transmitir su segundo partido de manera gratuita y mantener sus precios de promoción por tiempo indefinido. Las ansias, los reclamos y la angustia sobre la tribuna digital habían sido controladas, se respiraba tranquilidad de ambas partes, cuando, pocos minutos después de haber iniciado el partido, la transmisión volvió a fallar.

Segundo tiempo

ChivasTV

A inicios de agosto, Chivas TV dio a conocer a sus usuarios que harían un par de modificaciones dentro del sitio para conceder una navegación más amigable. Actualmente la página se puede transitar con mayor facilidad que su versión anterior. Además ya se pueden conectar hasta tres dispositivos a la misma red Wi-Fi. Pero lo que parecía otro movimiento de reconciliación con su público era, en realidad, una manera más para protegerse, pues tras esta transformación también cambiaron sus términos y condiciones de uso.

Parte del contrato digital rezaba:

“USTED ACUERDA RENUNCIAR A SU DERECHO A RECURRIR A UN TRIBUNAL para ejercer o defender sus derechos en virtud del presente contrato (a excepción de las cuestiones que se puedan someter a un tribunal de menor cuantía.”

Lo que significa que, según el Código de Comercio para mejora la Firma electrónica ­–y de acuerdo con su artículo 1803–: “El consentimiento puede ser expreso o tácito. Será expreso cuando se manifiesta verbalmente, por escrito, por medios electrónicos, ópticos o por cualquier otra tecnología {…}”. Y aunque muchas veces los contratos y estipulaciones legales son una serie infinita de términos incomprensibles, en esta ocasión queda bastante claro: si aceptamos el contrato sin haberlo leído tenemos que atenernos a lo que está ahí estipulado. Esto significa que la ventaja que el Club Deportivo Guadalajara trató de sacar sobre sus usuarios era evidente, ya que nadie o casi nadie revisa nunca los términos y condiciones de los contratos de algún servicio y no comprende que muchas veces hacer clic sobre un botón de aceptar es legalmente equiparable a una firma.

El balón estaba en terreno contrario para el Rebaño Sagrado, pero la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) robó el balón y sacó un comunicado donde informaba que:

“Ante las múltiples manifestaciones de usuarios que reportaron fallas en el servicio, el Procurador Nemer, instruyó al Subprocurador de Telecomunicaciones de la Profeco, Carlos Ponce Beltrán, a revisar con detalle las inconformidades y tomar acciones inmediatas para resarcir el daño que sufrieron los usuarios de la plataforma.”

La institución le pidió Jorge Vergara algunos documentos que validaran el servicio, entre ellos, los necesarios para saber si Chivas TV contaba con el permiso de transmisión on demand. Mientras esto sucedía, Ee club replanteaba su estrategia, incluso sabemos que llegó a reunirse con Netflix, buscando la posibilidad –esto lo sospechamos– de transmitir los partidos a través de su plataforma.

Al final, el contrato se realizó con Cinépolis a través de su plataforma Cinépolis Klic, pero luego de transmitir el siguiente partido, el streaming una vez más demostró irregularidades. Así el pasado 28 de noviembre, la Profeco anunció que multará a las Chivas de Corazón (la razón social de la plataforma de streaming) con 5 millones 680 mil pesos por violación de de la Ley Federal de Protección al Consumidor, además de incumplir servicios pagados por sus usuarios.

La Procuraduría Federal del Consumidor, anunció igualmente que iniciará una nueva investigación en contra de Cinépolis Klic, por las fallas presentadas durante nada más y nada menos que el clásico nacional entre Chivas y América. Ante lo cual la cadena de cines decidió devolver el dinero a sus usuarios.

Penales

  1. Cinépolis Klic anota y lanza un comunicado donde informa que regresará íntegramente el dinero a los usuarios afectados, además de regalarles la renta de tres películas en su plataforma.
  2. La Procuraduría anota y multa con 6 millones de pesos.
  3. La afición. Anota, fallando por poco, al conseguir que se actuara en contra del servicio que ofrece Chivas.
  4. Jorge Vergara para un penal y consigue ser multado por muy poco dinero.
  5. Chivas TV no anota nada todavía, y a estas alturas ya es muy difícil que remonte el marcador.

Así concluye el partido de aquella excelente oportunidad que pudo ser Chivas TV y de su inminente fracaso. Al final no sabemos que le depara al Rebaño Sagrado, pero mientras tanto, Jorge Vergara debería asumir la postura de Maradona cuando dijo: “Yo me equivoqué y fallé, pero la pelota no se mancha”. O resumido en una frase: La tenía, era suya y la dejó ir”.

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