X-Men y otros 4 extraordinarios cómics para celebrar la obra de John Byrne

John Byrne: X-Men, Superman, Fantastic Four y otros cómics ilustrados y/o escritos por el autor.
Cómics de John Byrne: Uncanny X-Men, Man of Steel y Fantastic Four. (Marvel y DC Comics)

Uno de los talentos clave para entender al cómic de superhéroes de los setenta y ochenta es el artista y guionista John Byrne, quien hoy cumple 70 años. Es por eso que te presentamos una recomendación con cinco de sus mejores obras

De origen canadiense, Byrne pertenece a la primera generación de lectores de cómics de Marvel que creció para convertirse en autor de las aventuras de estos héroes. De modo que él ya tiene introyectados los temas y motivos que caracterizan a los personajes de Stan Lee, pero, con su trabajo y su amplio conocimiento en ciencia ficción, logra llevarlos al siguiente nivel.

John Byrne

Como guionista, Byrne se muestra creativo, lleno de revigorizantes ideas, aunque sus diálogos son una copia del estilo de Stan Lee, que en los sesenta era encantador pero en los ochenta (ya no digamos actualmente) se lee acartonado, verborréico y artificial. Sobresale más como artista; sin duda es el ilustrador más emblemático de la Edad de Bronce en Marvel. En mi mente, los X-Men, los Fantastic Four y los demás son por default como los dibuja Byrne. Es por eso que vale la pena repasar su obra.

MENCIONES HONORÍFICAS

The All New Atom (2006)

Gail Simone y John Byrne. (The All New Atom/DC Comics)

La vida del genio universitario hongkonés Ryan Choi se complica cuando recibe un cinturón que le da la capacidad de encogerse a hasta un tamaño subatómico, tal como lo hacía el Atom original, Ray Palmer. Además, junto con los poderes del superhéroe, hereda también algunos de sus problemas y hasta sus villanos.

Bajita la mano, The All New Atom es uno de los mejores trabajos de la guionista de Gail Simone, quien recupera la tradición del héroe científico y la mezcla con historias de humor ligero. Mientras que los trazos de un maduro Byrne, aunque ya no tienen el encanto de antaño, ahora son un poquito más experimentales. El veterano autor solo estuvo los tres primeros números pero fue tiempo suficiente como dejar los cimientos para las aventuras del nuevo personaje que perdura hasta el día de hoy, pese a la naturaleza siempre cambiante de las historietas de DC.

Chisme: Aunque The All New Atom fue anunciado por DC Comics como parte de una iniciativa en la que Grant Morrison brindaba sus insólitos conceptos para que otros escritores los desarrollaran. Sin embargo Gail Simone ha afirmado en más de una ocasión que Ryan Choi es creación de Byrne, de ella y de nadie más.

OMAC: One Man Army Corps (1991)

John Byrne (OMAC/DC Comics)

En 1974, Jack “el rey” Kirby realizó una última historieta para DC, OMAC: One Man Army Corps, que cuenta una historia situada en “el mundo que se aproxima”, una época completamente deshumanizada por la tecnología, donde hay, entre otras cosas, pseudo-gente, robots con apariencia humana diseñados para resolver el “problema de la soledad” que tienen muchos. Es en esta era que Buddy Blank, un fulano común y corriente, es seleccionado por la Agencia Global para la Paz (en inglés, GPA por Global Peace Agency) para convertirse en OMAC. Esto quiere decir que, en cualquier momento, un satélite puede lanzarle un rayo (una operación computacional-hormonal a control remoto) que lo convierte en un agente poderosísimo con sus propios conocimientos y conciencia. Sobra decir que es el momento creativo más delirante de Kirby.

John Byrne (OMAC/DC Comics)

En realidad, “el rey” tenía esta idea desde sus días en Marvel. Pensaba en OMAC como una especie de Captain America del futuro. Sin embargo, DC canceló abruptamente el título y, por más que Kirby intentó darle un final digno al título, quedaron algunos cabos sueltos. Aquí es donde entra el protagonista de esta nota. En 1991, John Byrne realizó una miniserie que servía como una especie de secuela del trabajo de Kirby.

Byrne retomó la idea del Captain America futurista y lo mezcló con las tendencias de los cómics de esa época. De modo que su historia comienza en un futuro bastante desolador de violencia bélica, sexual y medioambiental. El arte de la miniserie OMAC es en blanco y negro, y sirve como un gran ejemplo de un Byrne ya maduro.

John Byrne (OMAC/DC Comics)

Chisme: si bien Byrne era un enorme admirador del arte de Jack Kirby (como también veremos en nuestro cómic en segundo lugar) pero no apoyaba su lucha por los derechos laborales de los creadores de cómics, razón por la cual Kirby dibujó a Byrne como un monstruo “incapaz de pensamientos independientes”, “sin genitales” pero con “puro ego”.

TOP 5

5. Batman/Captain America (1997)

John Byrne (Batman/Captain America/DC Comics/Marvel Comics)

Ningún título ejemplifica mejor el hecho de que John Byrne es un fan convertido en escritor que Batman/Captain America, un crossover entre entre Marvel y DC que reúne a los superhéroes favoritos de Byrne en una historia situada en 1945, año en el que los cómics de ambos personajes ya eran publicados.

El contexto de los personajes es precisamente el de las historietas de esa época: Batman acaba de recibir a su joven aprendiz, Robin; mientras que el Captain America y Bucky están peleando los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Los caminos de ambos duetos superhéroicos se encuentran, hay confusiones y peleas. SPOILERS: según Byrne, el Cap es ligeramente mejor peleador de Batman.

John Byrne (Batman/Captain America/DC Comics/Marvel Comics)

Pero el mejor momento del cómic no uno de héroes, sino de villanos. Cuando el Joker se entera de que Red Skull de verdad es nazi, se indigna porque podrá ser un asesino psicópata, pero es un asesino psicópata estadounidense, dice.

John Byrne (Batman/Captain America/DC Comics/Marvel Comics)

4. Sensational She-Hulk (1989-1994)

John Byrne (Sensational She-Hulk/Marvel Comics)

En su origen Jennifer Walters/She-Hulk no es más que la versión femenina de su primo, Hulk. Es con el paso de sus aventuras y, sobre todo, con la dirección creativa de Byrne que de verdad se convierte en un personaje memorable. Para evitar que Jen sea solo una mujer Hulk, el autor la convierte en un vehículo para explorar lo bueno, lo malo y lo extraño del género de superhéroes, al darle a ella la capacidad de romper la cuarta pared, es decir, Jennifer está consciente de que es un personaje de historietas, escrito por Byrne, para el consumo de un público lector. (Este aspecto de She-Hulk probablemente viene de las novelas narcisistas, llamadas así por la crítica literaria Linda Hutcheon para referirse a la ficción que trata sobre la ficción, como el mítico Narciso que se fascina por ver su propio reflejo en el agua).

John Byrne (Sensational She-Hulk/Marvel Comics)

Con Sensational She-Hulk, Byrne explora los clichés, el sexismo y las convenciones del Universo de Marvel. Por ejemplo, en una ocasión, la heroína de la Edad de Oro Blonde Phantom intenta suplantar a She-Hulk como la protagonista del cómic, ya que así nunca envejecerá. (Vale la pena recordar al eterno jovenzuelo Peter Parker/Spider-Man, creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1962). En más de una ocasión, los juegos posmodernos de Byrne hartan a Jennifer, quien busca salir de la página de historieta para partirle la cara a su autor.

John Byrne (Sensational She-Hulk/Marvel Comics)

Otro ejemplo de que la mayor cualidad de Byrne como creador es el desarrollo de conceptos, pues es con sus guiones y trazos que She-Hulk se convierte en parte de los mejores superhéroes de todos los tiempos.

3. The Man of Steel (1986)

John Byrne (Man of Steel/DC Comics)

En 1985, tras publicar Crisis on Infinite Earths, DC resetó su universo y comenzó desde cero. Se trajo a los más talentosos creadores de Marvel de aquel entonces para relanzar sus personajes. En el caso de Superman, el elegido fue nuestro héroe, John Byrne. Y es que el canadiense ya antes había hecho una propuesta a Marvel cuando se creía que “la casa de las ideas” podría comprar a DC. Así que cuando dio el salto de editorial, Byrne solo desempolvó su texto y la adaptó a las exigencias DC.

Cuando presentó al público lector su nueva propuesta, llamada Man of Steel, Byrne asegura que el concepto de Superman ha sido desvirtuado con el paso de los años, pero qué él volvería a las raíces del personaje. Sin embargo cuando un escritor de cómics dice que “volverá al origen” es porque seguramente hará todo, menos eso. Y ese fue el caso, Byrne puso de cabeza al hombre de acero en dos aspectos elementales: 1) antes “Clark Kent” era un papel que actuaba Superman para poder estar entre los humanos (recordemos el dialogo exagerado de Bill en Kill Bill v. 2), ya que por sus súper memoria, él recuerda su infancia en Krypton y siempre ha sabido que es kryptoniano, es decir, distinto a la gente de la Tierra.

Qué buen gusto Bill, excepto por la parte en que elegiste como profesión ser un maldito asesino… El caso es que, en la nueva versión, Clark Kent nace sin poderes, sus papás nunca le dicen cómo lo encontraron hasta que está por terminar la preparatoria, que coincide con la etapa en la que desarrolla sus poderes a plenitud. Por lo que, salvo algunos detalles, Kent siempre se asumió como humano. Y Superman es el papel que interpreta cuando quiere parecer superhéroe. Lo que nos lleva la otra diferencia. 2) Clark desprecia Krypton, ya que ahora no es una utopía científica, sino un mundo deshumanizado con el progreso científico. En estos detalles se ven la influencia que tuvo la ciencia ficción setentera y la película Superman de Richard Donner.

John Byrne (Man of Steel/DC Comics)

Clark es un hombre de su lugar y su tiempo -el Estados Unidos de los ochenta-, en busca del lujo y del prestigio. Vive en un visto departamento al último grito de la moda (con su salario de periodista, ajá), dice mantenerse en forma haciendo ejercicio (no es cierto) y rehuye al compromiso (en una ocasión, tiene una cita con una compañera de trabajo, Cat Grant; en cuanto se da cuenta que ella busca un relación seria, él decide no volver a salir con ella y ninguno vuelve a tocar el tema por mucho tiempo). En pocas palabras, Clark es una versión más tímida y amigable de Patrick Bateman en American Psycho pero sin ser un maldito asesino demente.

Los seis números de Man of Steel, sus secuelas, el volumen 2 del cómic Superman del número 1 al 22 y Action Comics del 584 al 600 ameritarían su propio análisis; basta decir, por ahora, que Byrne hizo algunos cambios rotundamente atinados, otros que fueron adecuados para la época pero que ya deberían de superarse, y otros que siempre fueron erróneos. Sin embargo, aún el día de hoy, pese a reboots y el trabajo de otros guionistas, el Superman de Byrne sigue siendo el molde en el que otros se han basado para escribir al héroe emblema de la DC. No es ni de lejos

2. Fantastic Four (1981-19869)

John Byrne (Fantastic Four/Marvel Comics)

La obra maestra de Stan Lee y Jack Kirby es Fantastic Four. En más de 100 números crearon crearon un mundo complejo, lleno personajes y conflictos memorables que, en conjunto, es quizá el mejor cómic de la Edad de Plata. La vara quedó tan alta que ningún otro equipo creativo logró un gran éxito. Tuvo que llegar John Byne para que, con una mezcla de respeto por el pasado y disposición a romper todo para un mejor futuro, logra que el cuarteto de héroes recuperase la gloria perdida. El primer paso para quitar el óxido de la dinámica de de los F4 fue deshacerse de uno de ellos. Ben Grimm/The Thing perdió sus poderes y recuperó su apariencia humana.

John Byrne (Fantastic Four/Marvel Comics)

Pero no todo es despedidas. Byrne escuchó alguna vez de su colega y cómplice, el guionista Roger Stern, que She-Hulk es un personaje interesante porque, a diferencia de su primo, ella disfruta ser Hulk. Este dato es fascinante si tomamos en cuenta que el pathos del héroe promedio de Marvel es odiar su propia condición, entonces She-Hulk, al subvertir ese aspecto, se legitima y distingue de sus compañeros. Quizá por eso, Byrne se la robó para ser el reemplazo de Thing en los Fantastic Four.

John Byrne (Fantastic Four/Marvel Comics)

Un característica que engloba lo revolucionario del trabajo de Byrne en los Fantastic Four (y los cómics en general) es el cambio en los trajes que visten. Y es que si bien hoy Marvel cambia la identidad visual de sus personajes cada tercer día en nombre de las ventas fáciles. Antaño fue todo un escándalo entre los fans cuando Byrne hizo pasar a la primera familia del Marvel de sus trajes azul claro y negro -diseñados por Jack Kirby- a otros azul marino y blanco. No encontrarán otros atuendos superhéroicos más cargados de vibra ochentera que esos.

John Byrne (Fantastic Four/Marvel Comics)

Mientras que los personajes que sí se quedan en el equipo experimentan cambios. Johnny Storm/The Human Torch por fin encuentra el amor verdadero en Alicia Masters, la exnovia de Ben Grimm/The Thing, fíjate Paty. Pero el más sobresaliente es de Invisible Girl, cuyo cambio de nombre de Invisible Woman marca una genial evolución del personaje. De ser una mujer sumisa, al borde del colapso nervioso (como solía caracterizar a sus personajes femeninos Stan Lee, hay que decirlo), pasa a ser asertiva, competente y uno de los superhéroes más respetados de Marvel por su poder, ya que ahora puede generar campos de fuerza casi irrompibles.

John Byrne (Fantastic Four/Marvel Comics)

Pero no todo es una ruptura con el pasado. De hecho, Byrne hace varios guiños a la corrida original de Stan Lee y Jack Kirby, y villanos como Doctor Doom y Galactus tienen memorables momentos.

1. Uncanny X-Men (1977-1992 con varias y prolongadas ausencias)

John Byrne (Uncanny X-Men/Marvel Comics)

En su momento, ya hablé largo y tendido sobre cuáles son las invaluables aportaciones de Chris Claremont y John Byrne a los cómics de X-Men. Así que ahora solo hablaré del tamaño de su impacto. Todos amamos Watchmen (yo también); Alan Moore es un indiscutible maestro de la lengua inglesa, quizá el mayor que ha aportado el medio de los cómics; los personajes presentados en tan solo 12 números son fascinantes y de gran profundidad. Todo bien. Sin embargo el cómic más importante de la década de los ochenta es Uncanny X-Men.

Claremont y Byrne (y algunos otros grandes ilustradores como Dave Cockrum y Paul Smith) no solo construyeron el mundo de los X-Men que ahora vemos representado en caricaturas y películas (de hecho, si Marvel se pone las pilas, tiene todos los elementos para construir una saga cinematográfica que supere a Avengers. Recuerden estas palabras; de mí se van a acordar), también construyeron un complejo entramado de historias desarrolladas a lo largo de más de una década.

Ambos, guionista y coguionista/ilustrador, tuvieron la oportunidad de entretejer varias tramas que terminar por alimentarse entre sí, formando una red complejo y muy realista, pues así son nuestras vidas: varias historias que comienzan, algunas terminan y otras quedan inconclusas. Veamos un ejemplo, el triángulo amoroso entre Cyclops, Jean Grey y Wolverine, que inicia cuando este último le confiesa su amor a la mutante pelirroja en el #101 y termina con la muerte de Jean en el #137; paralelamente, Cyclops conoce a Colleen Wing (del grupo de conocidos de Iron Fist) en el #118, a ella le interesa tener una relación con él pero esto nunca se llega a concretar debido al regreso de Jean; en el #129, cuando Jean le pregunta a Cyclops sobre Colleen, él contesta “es solo una amiga”.

Chris Claremont y John Byrne (Uncanny X-Men/Marvel Comics)

Si eres fan de Lost (2004-2010), o Game of Thrones (2011-2019) o tantas series que ahora están de moda en los servicios de streaming, por su compleja estructura de subtramas, entonces debes de saber que Uncanny X-Men lo hizo primero y, muy probablemente, lo hizo mejor.

Se puede argumentar que Byrne tuvo muy poco que ver con las tramas. Él mismo ha dicho que cuando se trataba de la dirección creativa del cómic de los mutantes, Claremont y el editor en turno tendían a mayoritearlo. Sin embargo su trabajo como ilustrador es emblemático y verdaderamente hermoso, y sus aportaciones realmente marcaron el rumbo del cómic. Como muestra, un botón: el propio Bryne salvó la vida de un compatriota canadiense, ni más, ni menos que Wolverine. Según el autor cuenta en su sitio, el guionista Claremont no era fan de Wolverine y no veía la hora para deshacerse de él pero Byrne insistió en mantenerlo en el título, y el tiempo sin duda le dio la razón, actualmente “Logan” es el indiscutible favorito X-Men del público.

John Byrne (Marvel Comics)