Reseña: Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos – La misma fórmula de Iron Man, pero con el encanto de Jackie Chan

| 4 de septiembre de 2021
Shang-Chi es todo lo que amas de los personajes de Marvel... con mucho Kung-Fu y un poco de Dragon Ball.
Marvel Studios ha dejado en claro cuál es su fórmula mágica para crear historias de origen para héroes que le importan solo a unos cuantos lectores de cómics. Básicamente nos encontramos ante un protagonista egoísta o con mala suerte, al que su pasado no lo deja escapar y que debe probarse ante su versión malvada. Iron Man, Ant-Man, Dr. Strange, Black Panther, y (un poco) Capitana Marvel, son los que ya han pasado por este método… en el que a veces cambian la época, el tamaño del héroe o si es magia o tecnología, pero que en esencia siempre son lo mismo.

Imagen: Marvel Studios

Teniendo en cuenta que el Marvel Cinematic Universe es la franquicia más taquillera en la historia del cine, queda claro que la fórmula no solo funciona, sino que además es encantadora. Y aunque en un principio puede parecer repetitiva, de vez en cuando hay detalles que la hacen impredecible. En Iron Man (2012) fue el inesperado carisma de Robert Downey Jr. En Ant-Man (2015) el humor y espíritu de Paul Rudd. Para Dr. Strange (2017) sigo sin explicármelo, pero creo que fue la extraña y fascinante cara de Benedict Cumberbathc y el hype de cara a Avengers 3. Con Black Panther (2018) fue un momento social y político tan perfecto que parece irrepetible. Y con Shang-Chi, la más reciente cinta de Marvel Studios, parece que es la combinación de humor y pocas expectativas, junto a una histórica fascinación por la cultura asiática en el cine hollywoodense. Shang-Chi sí es otra vez la fórmula de Marvel, pero con un toque fresco gracias a su cast, historia y, sobre todo, por la presentación de un nuevo elemento místico que no entendemos del todo… pero que se conecta bien con los alienígenas morados y las armaduras de hierro.

Kung-Fu + Marvel

Shang-Chi cuenta una historia de origen bastante típica, nuestro protagonista es el hijo del líder de una organización criminal conocida como Los Diez Anillos. Tras ser entrenado desde los 7 años para matar de cualquier forma posible, Shang-Chi es enviado a su primera misión: acabar con el asesino de su madre. Sin embargo, Shang-Chi decide escapar de todo lo que conoce para iniciar una nueva vida, lejos de la sangre y los entrenamientos mortales. Para sus medios 20, Shang-Chi ha crecido como un millennial cualquiera, tiene un trabajo que apenas le da para vivir, pero grandes amigos para pasar el rato. Lamentablemente cuando tu papá es el villano más grande de la historia y tiene más de mil años… bueno, hay pocos lugares en los que puedes esconderte. Shang-Chi tiene que volver al lugar donde creció para salvar a su hermana, detener a su padre y evitar que el legado de su madre caiga en las manos equivocadas.

Para cuando nos integramos a la historia de Shang-Chi nos encontramos más con un Peter Parker que con un Hombre Araña, pues este poderoso peleador evita usar sus manos para lastimar y su intención sigue siendo permanecer oculto de su padre. Pero después de 20 minutos de película pareciera que las artes marciales son como andar en bicicleta, y de la nada evita ser golpeado por 5 asesinos entrenados en un autobús a la Jackie Chan. Daniel Cretton, director de la cinta, evita complicaciones en relación a los años que Shang-Chi ha pasado lejos de su hogar, cómo vivió solo desde los 14 o siquiera si desapareció tras el chasquido de Thanos, todo con el fin de llevarnos lo más rápido posible a China para poner en ambiente toda la película.

Imagen: Marvel Studios

Por supuesto, el resto de la película entra en lugares comunes como la reunión con el padre, el recuento de los hermanos y las luces y sombras de la familia, pero con la ambientación rindiendo homenaje a las culturas chinas y el cast completamente asiático (hablando en ocasiones solo en chino), el mood nos pone en un lugar totalmente nuevo para este universo. Sobre esta misma línea tenemos el apartado de las artes marciales, usadas siempre con respeto, tanto por los buenos como por los malos. Marvel Studios evitó cualquier cliché barato para hacernos sentir en algo como IP Man o El Tigre y el Dragón. Supongo que en 2005 la película de Shang-Chi pudo ser una muy mala Shaolin Soccer o una cosa sin sentido al nivel de Dragonball Evolution. Afortunadamente los tiempos han cambiado, y Marvel puede dar libertad a su creativos (bajo su enorme deseo de conquistar la taquilla China) para que las cosas sean respetuosas para la cultura y divertidas para la audiencia.

Por otro lado, no sé si es una situación mediática, una respuesta a los tiempos que estamos viviendo o una liberación tras el éxito de Avengers: Endgame, y es que durante toda la Fase 4 del MCU nos hemos encontrado con arcos narrativos que van MUCHO MÁS ALLÁ del superhéroe o el objeto mágico/tecnológico que están buscando. Pero sobre todo, hay una línea muy marcada sobre la pérdida de un ser querido y el duelo que atraviesan los personajes de Marvel que no deja de resonar en cosas como WandaVision, Falcon & the Winter Soldier, Loki, What If…? y, por supuesto, Shang-Chi. Esta madurez para contar historias es más fuerte que solemnidad de un Snyder Cut en blanco y negro, son historias que entran fácil por culpa de los poderes y los easter eggs. Marvel Studios sigue pareciendo el mismo, pero sus entrañas están cambiando junto con su audiencia, aunque no lo parezca. Y si no estás listo para eso, ahí está Akwafina para salvarnos a todos.

¿Y los madrazos? Perfectos. Cada coreografía, escena de acción y la épica batalla final están brillantemente ejecutadas, con movimientos de cámara frenéticos, pero que te dejan claro qué es lo que está pasando y quién le pegó a quién. Como era de esperarse, la estética china termina por adornar todo lo que vemos en pantalla, ya sea a través de las preciosas armaduras de los guerreros de Ta Lo, los paisajes de la ciudad perdida o por el diseño de producción y de vestuario en cada cosa que hay a cuadro. Y sí, todos pelean increíble, ya sea a puño limpio, con armas o usando poderes a la Dragon Ball. Todo lo anterior tiene su buena dosis de efectos especiales en los que Marvel y Disney soltaron hasta el último centavo que pidieron en post producción, sobre todo con las bestias gigantes que aparecen al final de la película, pero no vamos a entrar en spoilers.

Imagen: Marvel Studios

Mi única queja tendría que ver con un personaje que Marvel insiste en rescatar a pesar del repudio que existe ante él. Mientras que la fórmula nos va dejando ante pocas sorpresas de cara al final de las acciones. Que se sienta fresco no quiere decir que sea innovador, y no estarían mal algunos cambios, aunque siempre se pueden explotar las secuelas.

Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos definitivamente aspira a sobrepasar las pocas expectativas con las que podríamos llegar al cine, y eso le ayuda mucho al resultado final. Sin embargo, funciona como una película para conocer  y encariñarnos con el personaje que veremos durante los próximos 10 años en Marvel, y de paso nos trae un buen recuerdo del Ciclo Jackie Chan en Canal 5. Su aparente independencia del MCU le ayuda a que podamos absorber la historia, pero cuando llega el momento hace lo posible por complacer no solo a los más nuevos, sino también a todos los que han visto desde Iron Man hasta Black Widow.

Lo bueno
  • La ambientación y el cast le dan un aire de frescura
  • Increíbles secuencias de acción y peleas
  • Más onda mística al MCU
  • Los cameos en la escena post créditos
  • Simu Liu y Awkwafina
  • Hotel California
Lo malo
  • La fórmula es predecible
  • Trevor de Iron Man 3

Veredicto

He dejado claro que estamos ante un Iron Man, pero creo que al salir del cine la sensación es más parecida a la de una Guardianes de la Galaxia o El Escuadrón Suicida, o sea, sales amando a todos y cada uno de los personajes que estuviste viendo las últimas dos horas. Desde Simu Liu hasta Awkwafina, incluso hasta los villanos tienen algo que te hace querer que tengan la razón, por lo menos una vez. Pero lo que más quieres es regresar a ese universo, conocer más sobre el misticismo de Shang-Chi y dar respuesta a las dos escenas post créditos de la película. Si has disfrutado los últimos 13 años del cine de superhéroes, Shang-Chi es todo lo que necesitas y sino… pues te estás perdiendo de una gran película.

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