Los armatostes de metal cada vez nos quitan más fuentes de empleo.

Ya es un hecho que en el futuro muchos humanos perderán sus trabajos por culpa de los robots, que poco a poco comienzan a ocupar ciertos espacios laborales, como los robots periodistas, robots soldados, e incluso los robots villamelones que animan estadios mejor que los miembros de la Rebel y la Monu. Actualmente incluso la Unión Europea se plantea concederles el título de personas a los robots para asegurar que paguen impuestos.

En lo que llega ese futuro catastrófico, podemos disfrutar un nuevo armatoste que pretende ocupar otro espacio: el de los tatuadores profesionales. El robo-tatuador usa una cámara instalada en su brazo de metal para escánear la parte del cuerpo sobre la que trabajará y generar en su interior una imagen en 3D. Gracias a esto puede comenzar a realizar sus dibujos. Por el momento es necesario atar y mantener inmóvil a la persona que sirve de lienzo al androide, para evitar que cometa un error que marcaría de por vida a su cliente.

El robot fue diseñado por Pierre Emm y Johan da Silveira, dos ingenieros franceses que aman los tatuajes, quienes contaron con el apoyo de Autodesk para modificar un robot industrial preexistente. En esta primera versión, el robot tatuador sólo puede hacer dibujos simples, pero esperan que en el futuro pueda hacer grandes y complejos tatuajes.

¿Quién diría que la tecnología robot llegaría hasta el mundo de los tatuajes?

fuente Pier 9

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