El problema de los teléfonos que explotan sigue afectando el prestigio de la compañía coreana.

A finales de la semana pasada las autoridades de la FFA (Administración Federal de Aviación, por sus siglas en inglés) y la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de Estados Unidos (CPSC) inició una nueva investigación en contra de los Galaxy Note 7, luego de que uno de estos teléfonos,  uno de los que Samsung entregó después de supuestamente reparar el fallo en la batería que había provocado los accidentes anteriores, explotó durante un vuelo comercial.

En el transcurso del fin de semana se reportaron otros siete casos similares (dos en Corea, uno de Taiwan, y el resto en Estados Unidos), todos afectando a Notes 7 de la segunda producción. Es decir, a los que se les había reparado el problema de la batería que supuestamente era el que volvía peligrosos a los dispositivos. Uno de los teléfonos que explotó era propiedad de una adolescente de 13 años que vive en Minnesota, que se quemó levemente uno de los dedos de la mano por el accidente.

Lo mediático de los incidentes obligó Sprint, Verizon, AT&T y T-Mobile, las cuatro grandes operadoras de Estados Unidos, a emitir un comunicado donde anuncian que reemplazaran los Note 7 de sus clientes por teléfonos de otras marcas si así lo desean. AT&T incluso fue un paso más lejos y anunció que dejará de vender el Galaxy Note 7 en sus tiendas. La operadora señaló que no venderá más el dispositivo hasta que culmine la investigación iniciadas por la FFA y la CPSC.

En medio de los problemas, se filtró desde Corea del Sur que Samsung ha detenido la producción de Galaxy Note 7. Todo indica que la medida es de carácter provisional, y busca determinar cual es el problema en las terminales. De ser cierta la información, Samsung coordinará en todos los países donde tiene presencia la suspensión temporal de la comercialización del producto.

¿Ustedes le darán una nueva oportunidad a Samsung?

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