La compañía coreana otra vez se ve envuelta en una polémica. 

Esta semana un Galaxy Note 7 se incendió durante un vuelo de pasajeros, y obligó a la aerolínea a evacuar el vehículo. Lo más interesante es que el teléfono era uno de los que Samsung entregó después de supuestamente reparar el fallo en la batería que había provocado los accidentes anteriores.

De acuerdo con Bloomberg, la FFA (Administración Federal de Aviación, por sus siglas en inglés) y la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de Estados Unidos (CPSC) se alarmaron por el accidente, y comenzaron una investigación centrada en la segunda tanda de Galaxy Note 7 (que ya ha reportado más de un fallo).

De acuerdo con Pamela Gilbert, ex directora de la CPSC, si se comprueba que el problema afecta a un porcentaje importante de la nueva producción, la que en teoría ya no debería tener problemas, Samsung se vería obligada a retirar la segunda tanda de Galaxy Note 7. Algo que no sólo representaría una gran perdida financiera, sino también una mancha para la marca.

Según especialistas consultados por Bloomberg, el gran problema que afectó a los Galaxy Note fue que la compañía coreana recibió un pitazo que les reveló que el iPhone 7 no sería nada espectacular. Por eso apresuraron la producción de su teléfono para ganar la batalla anual que los enfrenta a Apple por tener el mejor smartphone del mercado. La prisa llevó a que no cuidaran muchos detalles, como la batería. En algún lugar de un gran país Tim Cook ríe a mandíbula  batiente.

tim

temas