Estas cintas festejan la vida, la obra y las ideas del gran astrofísico británico.

El astrofísico británico Stephen Hawking falleció a los 76 años de edad. Así lo confirmó su familia y así lo han llorado las grandes mentes de la ciencia en el mundo.

Hawking fue un prolífico autor y un polémico vocero de sus ideas sobre el espacio, la tecnología humana y la vida extraterrestre. Para explorar su pensamiento y su influencia en la cultura popular, les dejamos cinco grandes películas que nos hablan, de alguna u otra forma, sobre sus ideas.

1. A Brief History of Time (1991)

Tal vez el mejor documental que se ha hecho sobre el pensamiento y la vida del gran astrofísico. A diferencia del libro que porta este mismo nombre, el gran Errol Morris no hizo una explicación cosmológica o una cinta para hablar, en particular, de las teorías de Stephen Hawking. No, este documental es absolutamente intimista e intenta retratar la vida de Hawking a la par de su crecimiento intelectual y su entorno familiar.

Además de ser un retrato intrigante, la cinta está maravillosamente encuadrada por el score de Philip Glass. La música, las imágenes de Morris, la manera de tratar temas absolutamente abstractos con sensibilidad y propósito, hacen que esta cinta sea un balance perfecto entre la vida de Hawking y sus teorías.

2. Contact (1997)

Contact es una bella realización de la novela homónima de Carl Sagan que aprovecha, con paciencia, las apasionantes reflexiones del libro. Porque, claro, toda esta historia es una excelsa narración de ciencia ficción en donde aparece, por todas partes, la cordura de divulgador y la pasión científica del mítico narrador de Cosmos.

Es por eso que Contact está llena de reflexiones en torno a la labor de la ciencia, los límites del conocimiento humano, la importancia de los afectos frente a la racionalidad fría, las relaciones innegables entre reflexión científica y religión, entre el inabarcable pensamiento humano y las voluntades terribles de algún designio superior, entre nuestra enorme capacidad de compasión, curiosidad y grandeza intelectual frente a los terribles fanatismos que nos seducen tan fácilmente.

En esta obra está todo el espíritu cariñoso y optimista de Sagan, están sus reflexiones personales y su labor como el más grande divulgador de la astrofísica contemporánea. Pero también está la última curiosidad de Hawking en los planteamientos que hacía comúnmente sobre el contacto con una inteligencia superior extraterrestre y las consecuencias que podría tener para la humanidad. En esta mezcla hermosa de reflexiones sobre la ciencia y la religión, sobre los extraterrestres y el estado tecnológico de la humanidad, se encuentra el espíritu de Hawking y el cariño que le tuvo Sagan y que plasmó en su hermosa introducción a A Brief Story of Time.

3. 2001: A Space Odyssey (1969)

Nadie había retratado como Stanley Kubrick el constante movimiento circular para crear ambientes de gravedad artificial; nadie había explorado, con su paciencia, los movimientos de grandes naves acoplándose en el espacio; nadie había retratado como él el absoluto silencio del vacío espacial. Pero, sobre todo, nadie había teorizado, de manera tan compleja las posibles relaciones del ser humano con una inteligencia extraterrestre.

Y Hawking habló extensivamente sobre estas dudas, estos miedos, estas infinitas interrogantes:

“Creemos que la vida se generó de manera espontánea en la Tierra, así que debe de existir la posibilidad de que existan varias ocurrencias de vida en este universo infinito. Probablemente en algún lugar del cosmos hay vida inteligente viendo nuestras luces, completamente conscientes de qué significan. Es muy importante para nosotros, saber si estamos solos o no en la oscuridad”

Aquí se plantean todas estas ideas que siempre intrigaron a Hawking sobre nuestra relación con la absoluta alteridad de un ente extraterrestre y nuestra capacidad tecnológica. Aquí, Kubrick plantea la relación máxima de los extraterrestres con nosotros: la de unos seres superiores que nos dieron la consciencia misma.

4. Interstellar (2013)

Con su increíblemente ambiciosa cinta, Christopher Nolan le dio un giro espléndido a las películas de viajes espaciales. Como Kubrick, Nolan logró, con la enorme ayuda del astrofísico Kip Thorne, una representación nunca antes vista de los efectos temporales de la gravedad, las potenciales representaciones gráficas del tiempo y, por supuesto, la belleza de ese fenómeno físico único que son los agujeros negros.

Con todo, el meollo dramático de esta película se encuentra muy acorde a la sensibilidad que nos legaron grandes figuras científicas como Albert Einstein,Carl Sagan, o justamente Stephen Hawking: estos hombres siempre fueron, fundamentalmente, humanistas. Se puede percibir en las constantes luchas sociales y políticas de Einstein, en su trato amable y cálido; en las consideraciones de Hawking sobre el sufrimiento personal; y la trascendencia de la mente o en los esfuerzos amorosos de divulgación de Sagan.

Y recordemos, además, que Stephen Hawking siempre nos advirtió del peligro inminente de la destrucción de la Tierra:

“Creo que la supervivencia de la raza humana dependerá de su capacidad para encontrar nuevos hogares en el universo, pues el riesgo de que un desastre destruya la Tierra es cada vez mayor.”

En la cinta de Nolan, vemos esta mezcla peculiar de ciencia dura y esperanza por nuestra terrible especie humana. Está la importancia de las relaciones interpersonales en el enorme cálculo de nuestro lugar en el Universo, la escala de nuestras emociones en los misterios últimos de la física, la importancia del amor como un medio que trasciende el tiempo y el espacio.

5. The Theory of Everything (2014)

The Theory of Everything es una película visualmente interesante, bien dirigida y bien actuada (a pesar de las exageraciones de Redmayne). La cinta tiene momentos de singular alcance y se aleja de la solemnidad por el tono general de alegría que siempre caracterizó al astrofísico. Sin embargo, no es una película que investigue en profundidad la vida del enorme científico.

En este sentido, la cinta se queda mucho en una superficie que ya todos conocemos; una superficie que lleva al reino bien pulido de la ficción y que sólo sirve así para añadirle un grano de arena al gran mar icónico que siempre fue Stephen Hawking. A pesar de eso, es una película accesible que busca retratar a Hawking como un ser humano, más allá de su labor científica. Ahí está su picardía, su cachondés, sus ganas de vivir y ese espíritu colérico y sardónico que lo convirtieron en una leyenda humana. Por eso, ahora, resulta imperdible.

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Descanse en paz, gran científico, gran humano y gran inspiración de ñoñerías. Y recordemos, en su honor, que mientras hay vida, hay esperanza.

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