Científicos del Instituto de Investigación Técnica de Suecia desarrollan un queso bajo en grasas y alto en sabor.

En Europa han aprobado una normativa en contra del uso excesivo de grasas en los alimentos para mejorar la salud pública. Una de las comidas más señaladas por su alto contenido graso es, por supuesto, el queso. Contra lo que pudiera pensarse, los productores de queso europeo no reaccionaron mal ante la obligación de disminuir la grasa de su producto y hoy es posible encontrar muchos quesos bajos en grasa.

Los que no están del todo cómodos con esto son los consumidores, que sostienen que los nuevos tipos de alimentos de origen lácteo tienen un sabor insípido, una textura pastosa y no se funden, sino que solo se queman.

Ante este problema alimentario un equipo de investigadores sueco, con financiamiento de la Unión Europea, trabaja en el proyecto Novel processing technology for manufacturing low- fat mozzarella-type cheese with superior performance in ready meals (así de largo es el nombre) que tiene por objeto diseñar un queso mozzarella sabroso, bajo en grasa y fundible.

Los científicos suecos utilizan tecnología de punta para conseguir cultivos microbianos que usan en el proceso de fermentación del queso, miden la temperatura, el ph, la cantidad de grasa ideal y otros factores clave para lograr el queso mozzarella perfecto. Además ya idearon un recubrimiento graso que se le unta al queso para facilitar su fundido después de ser rallado.

La innovación científica no tiene barreras, se puede dedicar a proyectos en el campo de la salud, la aeronáutica o a cuestiones, en apariencia tan banales, como mejorar el sabor de una comida. Saber cual de estos aspectos es más cercano a la gente o tendrá mayores repercusiones es difícil de responder.

vía Tendencias 21

fuente Cheesecoat Project

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