Hace unos días comenzó la subasta de la más grande colección de videojuegos que existe en el mundo, la cual ya ha sido avalada por los récords Guinness. Hoy amanecemos con la noticia de que todos esos discos, cartuchos y consolas ya tiene un nuevo dueño.

Es muy probable que alguna vez, sobre todo durante la adolescencia, hayas iniciado una colección de algún objeto de tu interés. Quizás con el paso de los años y la llegada de nuevas actividades, poco a poco tu colección de tazos, cómics o Transformers quedó relegada y posiblemente hasta te deshiciste de ella.

Michael Thommason también inició una colección cuando era un joven de 13 años, sólo que él no se desprendió de su afición con el paso del tiempo, por el contrario su obsesión por acumular videojuegos se incrementó. Thommason, profesor de programación, logró acumular más de 10,000 videojuegos y prácticamente todas las consolas que han salido al mercado consiguiendo con ello el récord Ginness como el mayor poseedor de juegos de video en el mundo.

Michael Thommason cuando era feliz con sus juegos
Michael Thommason cuando era feliz con sus juegos

Sin embargo, a pesar del orgullo que afirmó sentir por el logro, Thommason ya no es un adolescente sin responsabilidades que puede ir por el mundo presumiendo a sus amigos la gran cantidad de juegos que guarda en su bodega, muchos de ellos nunca abiertos ni jugados por las actividades laborales del obsesivo gamer.

Por ello recientemente Michael puso a la venta su colección en una subasta pública. A pesar de que el hombre invertía 3,000 dólares al año en juegos desde 1994, declaró a sus 44 años tenía cosas que eran más importantes, en especial su familia, a la que quería dar una vida mejor.

La subasta se terminó el domingo pasado, y hasta el día de ayer se dio a conocer cuál fue el total de dinero recaudado. La colección también incluía el certificado de los récords Guinness y una suscripción de por vida a la revista Retro Magazine, lo que valió 750,250 dólares, aportados por un hombre anónimo.

Esta no es la primera ocasión que Michael Thommason se deshace de una gran colección de juegos, aunque nunca tan grande como esta, debido a que en los años noventa vendió su primera colección de clásicos de Nintendo, Commodore, Sega y Colecovision para poder pagar su boda, con lo que se demuestra que, antes que un gamer, Thommason es un hombre de familia. ¿Qué pensara de esto Chris Kooluris, el hombre que abandonó a su novia por sus videojuegos?

fuente Game Gavel

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