La misteriosa ciudad subterránea bajo las calles de Beijing

Lo que empezó como una serie de refugios en caso de ataque nuclear en Beijing, ahora es una red de viviendas bajo tierra en la que vive un millón de personas.

Desde la década de los 60, bajo las calles de Beijing, existe una ciudad subterránea conformada por estrechos búnkeres con más de un millón de habitantes. Sin embargo, las condiciones de los departamentos que la conforman son cuestionables y, desde 2010, su uso para vivienda es *técnicamente* ilegal.

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La historia de la ciudad empezó durante los 60 y 70, en medio de las tensiones entre China y Rusia y la anticipación de un desastre nuclear. Mao Zedong ordenó la construcción de viviendas que contaran con refugios que pudieran resistir un ataque. A mediados de los 80, cuando China abrió sus puertas al resto del mundo, los búnkeres se convirtieron en pequeños departamentos que se rentaron para obtener ganancia de ellos.

Una de las entradas a la ciudad subterránea de Beijing. (Imagen: Wikimedia Commons)

Aunque los búnkeres fueron construidos con instalaciones eléctricas y drenaje, la poca ventilación, la oscuridad y lo reducido de sus túneles contribuye a que los espacios sean poco higiénicos y susceptibles a la propagación de enfermedades. Como reporta Gizmodo, en 2010, ante la falta de mantenimiento y los riesgos de seguridad, Beijing prohibió el uso habitacional de los refugios nucleares.

El problema, sin embargo, es que sus habitantes no tienen otro lugar para vivir.

Las leyes para la vivienda contemplan un espacio de cuatro metros cuadrados por habitante, pero esto no siempre es el caso para los departamentos en los que familias de cuatro o más personas comparten una sola habitación.

En 2015, el fotógrafo Antonio Faccilongo entró a algunas viviendas del complejo de forma ilegal para documentar la vida en sus espacios. El italiano conoció a 150 personas y muchas de ellas prefirieron no ser fotografiadas: de acuerdo con National Geographic, muchas personas que habían migrado a Beijing vivían bajo tierra en secreto, mientras hacían pensar a sus familias que tenían un buen trabajo y vivienda digna.

Un millón de personas habita hoy en día en la ciudad subterránea, principalmente por el bajo costo de la vida ahí. Los precios de la vivienda en Beijing, igual que en las grandes ciudades de todo el mundo donde se concentran los principales centros de trabajo, se han disparado al grado de volverse imposibles de pagar para trabajadoras y trabajadores. Los búnkeres, para la mayoría, son la única opción.

(Imagen: thebeijinger.com)

Como señala National Geographic, para muchos jóvenes es solamente un periodo de transición: los que viven en la ciudad subterránea y trabajan en Beijing esperan a tener suficiente poder adquisitivo para tener, finalmente, una vivienda con ventanas y luz natural. Mientras tanto, ciertos espacios de los búnkeres también son áreas comunes como escuelas de caligrafía, karaokes, billares y comedores.