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The Blair Witch Project: cuando el horror saltó de las salas de cine a internet

Recordamos El Proyecto de la Bruja de Blair y cómo se volvió uno de los primeros fenómenos virales de la historia.
(Foto: Artisan Entertainment)

Era 1999, el fin del mundo estaba a la vuelta del esquina y las computadoras iban a colapsar el 1º de enero del año 2000. El sentimiento de paranoia e histeria colectiva cabalgaba como un caballo rabioso alrededor del planeta. Nosotros, adolescentes, nos debatíamos entre escuchar a los Backstreet Boys o a Korn. A ese lugar del pasado, a ese punto de inflexión en la historia de nuestra juventud temprana pertenece The Blair Witch Project, ese clásico instantáneo, que popularizó el found footage en la pantalla grande.

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Cada vez es más común ver películas como The Blair Witch Project en el cine, pero el “metraje encontrado”, no gozó de tanta popularidad desde siempre. Sin embargo, podemos encontrar su antecedente más inmediato en la gloriosa Holocasuto Caníbal (1980) dirigida por Rugero Deoddato. El found footage se caracteriza porque la mayoría del filme o toda la película es presentada como si se tratara de material fílmico descubierto en algún lado.

Vivir lejos de la capital y un internet precario

(Foto: Artisan Entertainment)

En 1999 el internet no era, ni por asomo, lo que es ahorita. Todavía recuerdo en mi cabeza el “prrrrr, prrrrr, piiii, prrrrr, pipipi” que hacía la máquina cuando nos conectábamos a través de un cable telefónico. En ese entonces, pasábamos el tiempo pegados a la televisión o jugando en las calles. Tuvo que ser así (no lo recuerdo bien) como me enteré de la existencia de El Proyecto de la Bruja de Blair o tal vez, alguien me pasó el tráiler por ese legendario sistema de mensajería instantánea conocido como ICQ.

El tráiler (que verás a continuación) iniciaba con los siguientes títulos:

“En octubre de 1994, tres estudiantes de cine desaparecieron en un bosque cerca de Burkittsville, Maryland, mientras grababan un documental. Un año más tarde se halló este material fílmico”.

Eso era suficiente para intrigar a cualquiera, ¿no es cierto? Después se presentaba el caso de la desaparición de Heather Donahue, Joshua Leonard, y Michael C. Williams combinado con el supuesto material encontrado sobre la existencia de una supuesta bruja. Para ese momento, ya me había tragado todo el cuento. Recuerdo que al final del avance salía un sitio web: www.blairwitch.com, así que me dispuse a entrar y todo lo que se mencionaba estaba relacionado con la desaparición de los tres estudiantes, en ningún sitio decía que se trataba de un found footage o algo por el estilo.

Estuve ansioso por el estreno de la película, sobre todo porque en aquellos años estaba influenciado por otra película que pasaban en el canal de cable local (y que también creía un hecho verídico), me refiero a Alien Abduction: Incident in Lake County (1998), otro clásico del metraje encontrado donde una familia es abducida durante una cena de acción de gracias. La cinta era impactante porque al final se le pedía a cualquier persona que tuviera información sobre la familia McPherson que se comunicara con las autoridades de su localidad.

(Foto: Paramount Home Entertainment)

Vi Abduction: Incident in Lake Country muchas veces, no recuerdo cuántas. La comentábamos en el salón de clases, en los recesos; todos queríamos indagar más sobre el destino de los McPherson. Por si fuera poco, tenía un compañero que estaba obsesionado con los extraterrestres y la venida de Lord Sananda Kumara, una versión de Jesucristo-extraterrestre hindú con un montón de cosas interplanetarias, y mi compañero se la pasaba predicando este tipo de cosas. Nos entregaba fotocopias, nos invita a comprender más sobre el asunto con algún que otro video de corta duración y pésima calidad que nos prestaba en un VHS.  Repito, era 1999, todo estaba a punto de iniciar de nuevo, así que todo podía pasar.

Siempre he sido miedoso

(Foto: Artisan Entertainment)

Me gusta el cine de terror, no diría que soy un fanático consumado, pero me gusta mucho. tanto como la misma intensidad con la que vivo mis miedos. Le temo a la oscuridad, a la muerte, a los seres sobrenaturales, no es mi culpa, nací en Orizaba, Veracruz.

Ver películas de terror, leer historias de fantasmas, escucharlas de la voz de mis amigos, mis primas, mis tías, mi madre o mi abuela, y ser sometido a todo tipo de tortura psicológica por las fantasmagorías de mi primo, me sugestionaban a tal grado que podía pasar días sin dormir. De cualquier forma, algo había en el plano de lo sobrenatural que me llamaba en ese entonces y que todavía a veces, se manifiesta algunas noches.

Era miedoso, pero la adrenalina del miedo me gustaba. Así que fui al cine con mis amigos –en ese entonces tenía que fingir cierto grado de valentía– nos compramos nuestros botes de palomitas y nuestro refresco. Las llené de salsa Valentina y entramos a la sala del Aries, uno de los pocos cines que existían en ese entonces en la ciudad. Nos acomodamos, dispuestos, para conocer la verdad sobre el caso de El Proyecto de la Bruja de Blair.

(Foto: Artisan Entertainment)

Todo en la cinta me parecía por lo demás creíble y misterioso, en mi cabeza no podía dejar de pensar en la terrible forma que la bruja tenía para matar a los niños: al primero lo capturaba y lo ponía en una esquina, mientras que al segundo lo mataba en el mismo cuarto, mientras el otro, de espaldas oía el suplicio.

Le película crece en suspenso poco a poco, desde que se cuenta la historia de la bruja de Blair, pasando por el momento en el que los estudiantes se pierden en el bosque; las voces de los niños y sus manos golpeando la tienda de campaña, los símbolos colgando los árboles, los montones de piedras, la desaparición de Joshua, Michael hasta la escena final con Heather. Toda la historia es un ejemplo de las posibilidades que la sugestión genera en los espectadores. De lo brillante que puede ser un buen guión y de las maravillas que se pueden hacer con poco presupuesto.

¿Qué pasó después?

(Foto: Artisan Entertainment)

Yo, como millones de personas en todo el mundo, corrimos a internet a compartir la experiencia, cada vez salía más información sobre la película, sobre la desaparición de los tres estudiantes, se creó uno de los primeros fenómenos virales. Compartíamos anécdotas, experiencias relacionadas con el tema, otras historias de brujería, inventábamos relatos, era, tal vez sin quererlo, tal vez queriéndolo, una enorme creepypasta. ¡Genial!

Lo recuerdo como un momento afiebrado de mi adolescencia que combinaba con el skateboard, con los libros, con las tardes nadando en el ojo de agua o en la casa de algún amigo, con los primeros escarceos amorosos y la iniciación sexual.

Hubiera sido un gran momento para que el mundo se terminará, luego llegó el 2000, nada pasó. Las computadoras no colapsaron, no bajaron los cuatro jinetes del Apocalipsis, no salieron los muertos de sus tumbas, pero la imaginación del cine de Hollywood empezó a reducirse para plagarlo todo con figuras de superhéroes.

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No sé bien cuándo me enteré que The Blair Witch Project era un found footage, pero tampoco importa mucho. Lo cierto es que vi la película hace poco y sigo pensando que se trata de una buena cinta que ha ganado fuerza con los años.

A muchos puede no gustarles la película, pero nadie podrá negar que una vez, pensaron, al menos, que el caso de la bruja de Blair, podía ser real.