#TuLugar: 5 filósofas que tienes que conocer

Te contamos de cinco grandes mujeres que dedicaron su vida a la filosofía. ¿Las conoces a todas?
(Foto: Ana Vértiz)

La historia y Twitter han probado que los hombres son los menos adecuados para hablar de las mujeres. Pero a estas alturas sería ridículo pasar por alto el legado y la obra de grandes mujeres que, de una u otra forma, han dejado su huella en la historia y en nuestro presente. Por eso quiero contarles un poco de algunas mujeres filósofas que, pese a su circunstancia y a las condiciones históricas en las que vivieron y trabajaron, han sobresalido en este campo del saber. Lamentablemente mi selección es arbitraria de acuerdo con lo poco que he leído y estudiado y, en gran parte, responde a mis intereses profesionales y personales. Espero que esto no sea un defecto, sino un incentivo para profundizar en alguno de los temas o autoras que mencionaré aquí.

La mística de Hildegarda von Bingen

Hildegarda von Bingen recibiendo una visión. Se supone que las llamas que están sobre su cabeza representan un resplandor divino.

La Edad Media es uno de los períodos más interesantes y originales en la historia de muchas disciplinas, y la filosofía no es una excepción. Es la época dorada de la mística cristiana, ese género que se encuentra entre la literatura y la más abstracta filosofía y que es tan difícil de entender para nosotros porque incluye desde comentarios bíblicos hasta la descripción de abstractas visiones otorgadas de la mano del Creador. Bueno, algo así. La verdad es que es más complicado y les ha llevado años a los especialistas descifrar el significado de muchas de estas visiones y textos.

Hildegarda von Bingen cultivó este género allá por el siglo XII en el monasterio de Rupertsberg que ella misma fundo de acuerdo con uno de los mandatos que recibió en una visión. Su obra más conocida se llama Scivias (una abreviación latina de Scito vias Domini, que quiere decir “Conoce los caminos del Señor”, la versión cristiana del “Conócete a ti mismo” que decían los griegos), y recopila distintas visiones que la mística dice haber tenido de la mano de una luz muy brillante que la dejó inconsciente.

Las 26 visiones del Scivias tratan temas desde fuertemente teológicos (la naturaleza de Dios, el cuerpo de Cristo, el Apocalipsis, etc.), hasta temas más mundanos como la relación entre los hombres y las mujeres, que en el medioevo estaba prácticamente limitada al matrimonio y la procreación. También era muy común que los hombres abusaran y violentaran a sus esposas, algo que la santa condena en una de sus primeras visiones alegando que dios los creó de una misma sustancia.

¿Sor Juana filósofa?

Sor Juana es una de esas figuras que se ha convertido en alguien que puedes clasificar como literata, pensadora, poetisa y hasta inventora. Fuera del oficialismo y la imagen reduccionista e idealizada que nos dejaron los Contemporáneos, Sor Juana fue una pensadora muy aguda que en ocasiones decía las cosas como las pensaba, y en otras las ocultaba en enigmáticos y simbólicos poemas. Un aspecto poco explorado de Juana de Asbaje es qué tanta filosofía se oculta en sus obras. Se ha especulado si tuvo acceso a la obra de los filósofos de la época como René Descartes, quizá por medio de su amistad con Carlos de Sigüenza y Góngora, pero en sus propios trabajos no habla mucho de ellos, ni parecen importarle demasiado. Aunque esto también podría deberse a que las obras del filósofo francés estaban prohibidas por la iglesia católica, por lo que era peligroso hablar de ellas a la ligera.

En cambio Sor Juana se muestra más cercana a la tradición mística cristiana de San Juan de la Cruz y Santa Teresa con cierta influencia del pensamiento neoplatónico. Uno de sus poemas largos más densos y simbólicos es el Primero Sueño, en el que la poetisa muestra sus intereses teológicos y filosóficos. En él cuenta la travesía de su espíritu por una noche sombría y el encuentro con diferentes divinidades como Minerva. Se ha especulado mucho sobre el significado del críptico poema y lo que lo inspiró, pero todavía existen muchos puntos de controversia. No obstante parece más o menos claro que Sor Juana estaba intentando plasmar una serie de inquietudes y problemas que no sería exagerado llamar filosóficos. Además de preguntas cómo cuál es la naturaleza del alma, Sor Juana parece preocupada por los límites del intelecto y conocimiento humano, aunque en un tono de matices más trágicos propio del Siglo de Oro.

Elsa Cecilia Frost y la vocación filosófica

La primera vez que leí a Elsa Cecilia Frost fue en su traducción de Las palabras y las cosas de Michel Foucault. Tiempo después descubrí que no solo había sido traductora y editora, sino que fue discípula del exiliado José Gaos, y que sus primeras obras están fuertemente influidas por las reflexiones del filósofo español, y también por las ideas de Samuel Ramos incluidas en su importante libro El perfil del hombre y la cultura en México.

El caso de Elsa Cecilia Frost es muy curioso. Participó en diversos sectores de la cultura como la traducción y la edición de importantes obras filosóficas y literarias, así como en la creación de sus propios libros a partir de rigurosas investigaciones. Me gustaría dedicarle unas palabras a su primera obra, Las categorías de la cultura mexicana. Originalmente fue presentada como su tesis de maestría (la que fue dirigida por Gaos) y en cierta medida constituye una propuesta a lo que durante un tiempo se ha denominado el problema de la filosofía mexicana, que básicamente es si la filosofía existe en el país o si ha existido históricamente aquí.

En Las categorías de la cultura mexicana Elsa Cecilia Frost analiza la noción de cultura en términos filosóficos para posteriormente aplicar algunos de estos conceptos a la cultura mexicana. Entonces por medio de un análisis histórico y casi etnográfico de la cultura mexicana, la autora ofrece una serie de “categorías” para pensar lo mexicano y nuestra realidad como país. Categorías en el sentido filosófico del término, es decir, conceptos básicos y generales que sirven para explicar diferentes fenómenos y acontecimientos.

Teóricamente la obra de Elsa Cecilia Frost está mucho más estructurada que El perfil del hombre y la cultura en México de Ramos, y estudia el tema con más profundidad conceptual empleando más herramientas que van del mero análisis conceptual a la crítica literaria (pues estudia con cierta profundidad la novela de la Revolución como un fenómeno claramente nacional).

En obras posteriores Elsa Cecilia Frost se ve más inclinada al análisis histórico y literario, tanto de obras nacionales como europeas. Nunca dejó de interesarle la historia colonial o los conflictos religiosos y teológicos que implicó la llegada de los europeos a tierras americanas, así como la identidad nacional. No obstante, y si no me equivoco, su obra fue alejándose de la filosofía con el tiempo. Quizá se dio cuenta de que no bastaba hablar del problema de lo mexicano, o que era un callejón sin salida, o que simplemente no era un problema tan grande.

Vera Yamuni Tabush y los límites de lo nacional

Prácticamente no se puede no hablar de José Gaos si hablamos de la filosofía mexicana y latinoaméricana contemporánea. Influyó a varias generaciones de estudiantes y pensadores, y cultivó algo que podríamos llamar una escuela de pensamiento. Pero esto no se trata de él, sino de una de sus alumnas más destacadas y singulares, Vera Yamuni Tabush.

Esta filósofa nació en Costa Rica de padres libaneses, y a mediados de la década de los 40 llegó a la Ciudad de México a realizar sus estudios universitarios. Fue alumna de Gaos y se interesó en algunos temas que había tratado el filósofo. Creo que es una de las figuras más olvidadas del pensamiento contemporáneo en habla hispana, aunque fue una de las primeras que enfocó el problema de la filosofía americana desde un novedoso ángulo., además de ser considerada una de las pioneras de los estudios de género en México.

En lugar de preguntarse sobre la posibilidad de la filosofía en México, Yamuni investigó los discursos y la forma de escribir de algunos pensadores hispanohablantes en su tesis de maestría que fue publicada por el Colegio de México bajo el título de Conceptos e imágenes en pensadores de lengua española. En ella la autora explora la conexión entre el lenguaje y la filosofía, un tema que también formaba parte de los intereses de Gaos, y que Yamuni trató con originalidad.

Carmen Rovira, historiadora del pensamiento

(Ana Vértiz)

Carmen Rovira es una de las filósofas e investigadoras más influyentes en el mundo de habla hispana. Ha sido crucial en la recuperación y conservación de la historia del pensamiento latinoamericano. Quizá sea más reconocida como una historiadora de la filosofía, aunque sus investigaciones nunca han dejado de estar guiadas por conceptos rigurosos.

Aunque contemporánea de los Hiperiones, un grupo de filósofos influidos por el positivismo lógico y el pensamiento anglosajón, nunca fue parte de él propiamente hablando. Sus intereses la llevaron a investigar desde los orígenes de la filosofía en el Nuevo Mundo en las órdenes religiosas hasta el pensamiento utópico en el México del siglo XIX en su obra Dos utopías mexicanas del siglo XIX. Prácticamente no hay un período de la historia que esta rigurosa investigadora no haya cubierto en sus compilaciones y diversos artículos especializados.

Discípula de Gaos, Eduardo Nicol, pero sobre todo de Edmundo O’ Gorman, Carmen Rovira ha formado varias generaciones de historiadores de la filosofía con la aspiración de que conociendo nuestro propio pasado seamos capaces de ejercer el pensar de manera más flexible, más informada, más libre. Después de todo, esa historia nos ha enseñado que todo pensar es posible.

¿Qué es #TuLugar?

Estos son testimonios de mujeres que han hecho suyos espacios preminentemente masculinos que históricamente se les han negado. #TuLugar cuenta todas las veces que mujeres talentosas se han enfrentado a que les digan “Este no es tu lugar”.

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