Tiene 23 años y ya está estudiando su doctorado en física en Harvard.

Cuando Sabrina González Pasterski tenía 9 años, descubrió que la física es lo que le permite a los aviones volar. A los 12 años comenzó a construir un avión, y cuando cumplió 14 hizo que su aeronave volara sobre el lago Michigan. Cuando la niña llegó a su escuela, la Illinois Mathematics and Science Academy de Aurora, y le contó a su maestro lo sucedido, este la miró y le dijo: “Eso está bien, pero ¿qué has hecho últimamente?”.

Esta pregunta se convirtió en la piedra angular en la que Sabrina cimentaría su espíritu científico y su amor por la ingeniería. Un video de la construcción de su avión fue su puerta de entrada al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) a los 17 años, del que se graduó a los 22 con la calificación más alta posible en esa prestigiosa escuela. Ahora, a los 23 años de edad, la joven de origen cubano-americano no solo prepara su doctorado en Harvard, sino que su mente es comparada por los medios de todo el mundo con la del mismísimo Albert Einstein .

“Cuando era pequeña, estaba interesada en la industria aeroespacial. Quería construir naves espaciales. Nunca estuve muy metida en la ciencia ficción, porque hay tantas cosas en la ciencia que son tan interesantes”

La comparación se debe a que Sabrina redirigió su pasión por la ingeniería hacia la física. Ahora estudia la relación espacio-tiempo, los agujeros negros y la naturaleza de la gravedad, mismos tópicos estudiados por el físico alemán y por Stephen Hawking.

Sabrina redirigió su pasión por la ingeniería hacia la física.

Con esta fama, es evidente que las grandes empresas han estado coqueteándole para que trabaje con ellos,pero en una entrevista concedida al Chicago Tribune, González explica que su futuro podría encontrarse en la independencia.

“Quiero encontrar y dirigir un laboratorio interdisciplinario. En la forma que lo veo, la biología depende de la química, la química depende de la física y, en algún nivel cuando se puede reducir las cosas a ideas más simples, se tiene mucho más poder para usarlas. Es bueno tener una imagen más grande y ver dónde se puede ir y no terminar atrapados en algún laboratorio particular o una sección de una empresa que realiza una tarea en particular. En ese sentido, tu contribución se limita a dónde estás.”

Durante una entrevista con el sitio OZY, la joven confesó que tiene pocos amigos íntimos, que nunca ha tenido pareja ni ha probado el alcohol o el tabaco. Afirma que no es fan de las redes sociales y que, si tiene que decir algo, lo hace a través de su blog, Physicsgirl.

En el 2020 Sabrina saldrá de Harvard y esperamos que, más allá de las etiquetas de los medios, pueda responder a las expectativas que el mundo ha generado en torno a ella e incluso –¿por qué no?– sea una de las científicas que, en un futuro no muy lejano, ayuden a la humanidad a llegar a Marte o a descubrir los misterios que encierra nuestro Universo.

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