El artefacto se destruyó durante su entrada a la atmósfera.

Durante los últimos días de abril, la nave espacial rusa Progress M-27M, que se dirigía a la Estación Espacial Internacional (ISS) para abastecer de alimentos, combustible, equipo mecánico y científico destinado a los astronautas, sufrió un percance técnico que le hizo perder contacto con la Tierra, imposibilitándolo de cumplir su misión.

En su momento Roscosmos, la agencia espacial rusa, indicó que la nave se daría por perdida, debido a que no había ninguna posibilidad de recuperarla. Desde entonces, la Progress M-27 M comenzó a girar con descontrol durante más de una semana, desintegrándose poco a poco en el proceso de caer de vuelta a la Tierra.

Días después, el Centro Espacial Johnson de la NASA calculó que la nave rusa volvería a entrar en la atmósfera terrestre entre el 7 y el 11 de mayo. Estimando que a su ingreso a la atmósfera se destruiría casi por completo, sin ser un peligro para ninguna población.

Progress-M-27M
Progress M-27 M en su época de gloria

Hoy se cumplió el pronóstico, debido a que Progress M-27 M entró a la atmósfera terrestre y se desintegró casi en su totalidad. El ingreso de la nave se produjo en la madrugada de hoy, sobre el océano Pacífico. Unicamente consiguieron ingresar a la Tierra las partes de titanio y acero inoxidable del vehículo, pero, al caer sobre el mar, no provocaron ningún percance.

Roscosmos indicó que analizarán los informes y las partes recuperadas de la nave, buscando tener un reporte que indique las causas del desperfecto a más tardar el 13 de mayo. También se dijo que, mientras no se aclare el hecho, la próxima misión tripulada rusa con destino a la ISS, programada inicialmente para salir el 26 de mayo, será retrasada por seguridad de los astronautas.

fuente NASA

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