Uno de los elementos más representativos del dinosaurio icónico habría perdido su misterio.

Sin duda el Tyrannosaurus rex (T-Rex) es el dinosaurio más popular de todos, por eso suele ser parte de muchos homenajes en la cultura popular, ya sea en la forma del Calamardus Rex de Bob Esponja o de uno de los grandes villanos de Los Dinoplativolos. Pero también es uno de los saurios más estudiados por los científicos, gracias a eso hace poco se descubrió que no rugían, sino que “arrullaban” como las palomas, e incluso sabemos que tenían plumas como las aves.

El último gran descubrimiento que involucra a un Tyrannosaurus rex está relacionado con uno de sus elementos más característicos: sus diminutos brazos.

Así es, esa característica física que ha sido motivo de incontables memes, no tenía una función aparente y desde hace décadas se pensó que eran órganos vestigiales: es decir, un miembro cuya función original se perdió durante la evolución.

Pero un nuevo estudio encabezado por Steven Stanley, un paleontólogo de la Universidad de Hawai, descubrió que los pequeños brazos y manos de los T-Rex tenían una función clara: eran unas de sus mejores armas para matar a sus presas. De acuerdo con la investigación de Stanley, los restos descubiertos de los T-Rex muestran que sus brazos eran musculosos, además de tener en buen funcionamiento las articulaciones de las garras, por tanto, no concuerdan con los órganos vestigiales tradicionales.

La hipótesis de Steven Stanley sería que los T-Rex usaban sus bracitos musculosos para atacar con sus garras a sus presas a corta distancia. Las garras del T-Rex serían lo suficientemente fuertes para desgarrar a sus presas cuando las tendían atrapadas con ayuda de su hocico, y les permitían causar laceraciones de hasta un metro de largo. Además, la forma de los huesos coracoides de sus brazos y del húmero en el hombro, dan una idea de que los T-Rex podían mover aceleradamente sus manos, e incluso con mucha precisión.

Por si fuera poco, al contar con sólo dos garras en cada extremidad superior, el T-Rex podía usarlas como pinzas que le permitían aumentar la presión ejercida a sus víctimas de forma exponencial y mortal. Es decir, si bien sus bracitos no eran su principal arma en contra de sus presas, sí eran un arma secundaría que le permitía ser aun más mortal.

Si la explicación es aceptada, también lo sería que los T-Rex usaban los brazos como arma secundaria mayoritariamente en su juventud, cuando todavía su mandíbula no alcanzaba su desarrollo muscular completo. Es importante mencionar, que la explicación de Steven Stanley no ha sido aceptada por completo.

Este descubrimiento muestra que la triste vida del T-Rex no eran tan triste después de todo:

fuente Science Alert

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