Los agujeros negros son un desgarro en el tejido del espacio-tiempo del que nada escapa, ni siquiera la luz. Han tomado un significado mítico en la cultura popular como portales a dimensiones alternas o graves amenazas para los viajeros espaciales. Los astrónomos están seguros de que su existencia se forma por el colapso de estrellas muertas.

Ahora, los físicos George Haller, del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich, y Francisco Beron-Vera, de la Universidad de Miami en Florida, han descubierto características parecidas a agujeros negros, aunque sea temporalmente, aquí en la Tierra, en concreto en el sur del Océano Atlántico, donde se ha reportado la presencia de muchos remolinos.

Los científicos describen los remolinos utilizando una cita del cuento de Edgar Allan Poe, Un descenso al Maelström:

“El borde del remolino estaba representado por una ancha faja de resplandeciente espuma; pero ni la menor partícula de ésta resbalaba al interior del espantoso embudo, cuyo tubo, hasta donde la mirada alcanzaba a medirlo, era una pulida, brillante y tenebrosa pared de agua…”

Es exactamente así como estos hoyos negros lucen. Un cinturón de espuma circunda el remolino, pero el líquido no cae en él. Del mismo modo, los agujeros negros en el espacio están rodeados por la luz, se trata de una región donde la gravedad es tan fuerte (debido a la densidad del agujero negro) que hace que la luz viaje en una órbita. Y los fotones permanecen en balance, no caen en el agujero ni escapan. Eso es similar a la descripción de Poe de la cinta de espuma alrededor de los vórtices. Y al igual que los agujeros negros astronómicos, los remolinos oceánicos exponen esta singularidad.

Hoyo negro mar 2

Para localizar estos agujeros negros oceánicos, los científicos examinaron las imágenes de satélite de la. La corriente se desplaza a lo largo de la costa oriental de África antes de girar sobre sí misma en un bucle. El bucle de vez en cuando forma remolinos que giran hacia el Océano Atlántico Sur, permaneciendo intactos durante más de tres meses. George Haller, autor principal del estudio declaró sobre ellos:

“Su naturaleza transitoria les da un significado especial en la circulación global, y un rol potencial en la mitigación del cambio climático.”

El estudio afirma que los remolinos crean una especie de oasis para la cadena alimentaria marina o incluso ayudan a detener el impacto del cambio climático a través del transporte a larga distancia de la salinidad y de la temperatura. Estos vórtices captarán cualquier detritus que flote cerca y lo tragará, como residuos de petróleo y con ello la basura.

vía Dailymail

fuente ETH Zurich

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