Hay una razón importante por la que cada cuatro años se le agrega un día al calendario.

Sí, hoy es un día especial, pues este año es bisiesto y eso significa que febrero tiene un día más. Pero, ¿por qué cada cuatro años necesitamos un día extra? Se podrán imaginar que no es un simple capricho. En realidad es algo que se tiene que hacer para ajustar nuestro calendario según la posición de la Tierra respecto al Sol. Si tuviéramos este calendario desde hace 2016 años y jamás se hubieran agregado los años bisiestos, hoy sería 15 de julio de 2017, y estaríamos en pleno verano.

El año no dura exactamente 365 días. Cuando se creó el calendario gregoriano en el siglo XVI, como corrección al calendario juliano (instaurado por Julio César), se estableció que el tiempo oficial que la Tierra tardaba en darle una vuelta al Sol sería de 365 días con 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. Eso significa que cada año, el primero de enero entra ligeramente antes que el anterior, es decir, casi un cuarto de día. Es por eso que cada cuatro años se agrega un día para retrasar la entrada del primero de enero del siguiente año y, que así, ese día coincida con la posición que tiene la Tierra en su movimiento alrededor del Sol.

El papa Gregorio XIII (1502-1585), quien comisionó la creación del calendario gregoriano.
El papa Gregorio XIII (1502-1585), quien comisionó la creación del calendario gregoriano.

El calendario que tenemos tampoco es preciso. Hay un margen de error de 26 segundos cada año. Esta pequeña diferencia sumará un día entero hasta el año 4909. Si seguimos teniendo este calendario para ese entonces, podríamos reajustar el tiempo como se nos pegue la gana. Podríamos…, pero ya no es necesario.

Para medir el tiempo de manera precisa ya no se usa la relación que tenemos con el Sol. Ahora dependemos del reloj atómico para medir el tiempo. Este reloj no define los segundos como una fracción del día, sino que usa computadoras para contar la oscilación atómica del cesio (Cs). Entonces, un segundo equivale a 9,192,631,770 oscilaciones de este átomo. Este número es más preciso que el movimiento de la Tierra alrededor del Sol.

Reloj-atomico
Primer reloj atómico, creado en 1949. (Foto: Wikimedia Commons)

Pero el reloj atómico tampoco es completamente preciso. Cada vez que crece la diferencia entre el tiempo atómico y la posición de la Tierra, los científicos agregan un “segundo bisiesto”. Y sí, también el día de la Tierra, así como la órbita que tiene alrededor del Sol, es imprecisa, varía. Por eso los científicos encargados de que todo esté en su lugar agregan el segundo extra.

Bueno, ahora (si es que no lo sabían antes) saben por qué tenemos el año bisiesto. De cualquier manera, es una forma de medir y ubicarnos en el tiempo. Tal vez mañana alguien plantee un calendario más preciso y este día se acabe.

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