De Yucatán surgió un tsunami tan devastador y nunca se ha vuelto a registrar uno parecido en la historia moderna.

Impacto Asteroide

(Shutterstock)

Hace más de 65 millones de años un asteroide de 14 kilómetros de diámetro, conocido como Chicxulub, chocó al noroeste de la península de Yucatán, provocando la extinción del Cretácico-Paleógeno. El impactó no sólo erradicó, a la postre, a los dinosaurios de nuestro planeta, también causó uno de los tsunamis más grandes y devastadores de la historia.

Una nueva investigación realizada por el Departamento de Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente de la Universidad de Michigan logró crear un modelo del tsunami global provocado por el Chicxulub desde el impacto hasta el final de la propagación de las olas y el resultado, aseguran, es que este fenómeno fue tan grande y devastador que nunca hemos visto uno igual en la historia moderna.

De acuerdo a la investigadora principal del proyecto, Molly Range, a los 10 minutos posteriores al impacto, cuando el cráter tenía alrededor de 1.5 kilómetros, el agua aun no ingresaba al interior de éste ya que la explosión había sido tremenda, pero luego “esta agua se precipitará hacia el cráter y luego se retirará, formando la ‘ola de colapso'”.

En un segundo modelo creado por el equipo (tomando en cuenta las olas del impacto con respecto al nivel del mar en reposo y las velocidades del agua), descubrieron que la propagación del agua ocurrió a través de todo océano del planeta.

“En el Golfo de México, el agua se movía tan rápido como 89 mph (143 km / h). En las primeras 24 horas, los efectos del impacto del tsunami se extendieron desde el Golfo de México hacia el Atlántico, así como a través de la vía marítima de América Central (que ya no existe, pero que se utiliza para conectar el Golfo con el Pacífico)”, explicó Range.

Después de la ola inicial de casi 1.5 km, otras olas gigantescas sacudieron los océanos del mundo. En el Pacífico sur y el Atlántico norte, las olas alcanzaron una altura máxima de 14 metros. En el Pacífico Norte, alcanzaron 4 m. Mientras tanto, el Golfo de México vio olas tan altas como 20 metros en algunos lugares y 100 metros en otros.

La investigación de Range y sus colegas aún no ha sido publicada formalmente, pero a presentaron en la reunión anual de la American Geophysical Union.

fuente Live Science

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