Científicos creen haber descubierto el Talón de Aquiles del coronavirus

Esta debilidad podría ayudar a eliminarlo, pero no sería sencillo.
(Reuters)

Los científicos continúan investigando nuevas alternativas para combatir el SARS-CoV-2, el virus responsable por la enfermedad del COVID-19, y una de las más recientes parece haber descubierto uno de sus puntos débiles que podría ayudar a eliminarlo. Se trata de una novedosa alternativa que podría atacar las proteínas del virus para dejarlo inactivo, evitando así que se adhiera a un nuevo huésped y lo infecte.

También te recomendamos: Pérdida del cabello, una posible consecuencia del coronavirus

En una investigación publicada en la revista ACS Nano, científicos explican que el virus SARS-CoV-2 tiene una debilidad que hasta ahora había pasado desapercibida, pero que podría ayudar a combatirlo de manera efectiva. La explicación es un poco más técnica, pero en términos generales podemos entenderla de la siguiente manera:

La interacción entre las proteínas y moléculas de las células y virus se reduce a una ley muy sencilla de la electroestática: las cargas opuestas se atraen, mientras que las cargas iguales se repelen. El SARS-CoV-2 tiene receptores positivos que tratan de fijarse a las cargas negativas que se encuentran en nuestras células, y cuando este vínculo se lleva acabo de manera exitosa, el virus puede infectar nuestro sistema.

Sin embargo los científicos descubrieron que cerca de los receptores del virus hay una pequeña región en su membrana que tiene una carga positiva. Esta pequeña región que se extiende por tan solo 10 nanómetros estaba oculta a plena vista, y había sido descartada por otros investigadores por considerarla demasiado lejana. Pero las pruebas que realizaron en este nuevo trabajo dicen lo contrario.

Los investigadores intentaron bloquear la región con carga positiva del virus añadiendo una molécula con carga negativa a su membrana, algo que le impediría adherirse a las células de otros organismos vivos. Este método logró reducir hasta en un 34% la fuerza del vínculo con el que el SARS-CoV-2 se adhiere a las células, arrojando resultados prometedores.

No obstante convertir todo este complicado proceso en un tratamiento para curar la enfermedad no parece muy viable, pues además de ser muy tardado requiere de equipo especializado.