Alguna vez el profesor Farnsworth de Futurama, presentó a su recién nacido clon un traductor universal, una especie de radio viejo y con focos que con tan sólo hablar por un micrófono traducía a cualquier otro idioma. Y aunque el de la serie animada sólo traducía al francés, un joven equipo de trabajo hizo esta idea una realidad, con más idiomas y mucho más estética.

La empresa se llama Sigmo, al igual que este gadget capaz de traducir conversaciones en 30 idiomas diferentes. Una idea muy práctica, considerado que viajar al extranjero con un diccionario en la mano no es siempre la mejor opción.

Este cuadrito de tan sólo 4 centímetros, está equipado con una bocina, un micrófono, un botón de encendido, dos botones en el lateral permiten la traducción en una y otra dirección. A través de Bluetooth se comunica con el teléfono inteligente del usuario, que procesa las conversaciones y las traduce con ayuda de servicios que ya existen como Google Tarnslate.

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Naturalmente es necesario que el teléfono esté conectado a una red de datos o a Wi-Fi para realizar la traducción, aunque sus desarrolladores señalan que el proceso no consume una gran cantidad de datos.

Por lo estético, no hay que preocuparse ya que además de que viene en varios colores, también se puede portar como un collar, una pulsera o utilizar el clip integrado para llevarlo en la ropa.

En octubre de este año, terminó una exitosa campaña de financiamiento colectivo a través de Indiegogo, recolectando casi 249 mil dólares cuando la meta era de tan sólo 15 mil. De esta forma, todos los que apoyaron a esta causa recibirán como recompensa sus Sigmos a partir de enero de 2014.

Traductor
El invento del profesor Farnsworth ya es una realidad

También es probable que muy pronto la compañía ponga a la venta este gadget al público en general, con un precio que estaría alrededor de los 50 dólares por su versión básica y 65 dólares para la fabricada en aluminio. El único detalle es que tal  vez las personas se sientan intimidadas al tener que hablar a una máquina y escuchar respuestas con acento robótico, pero preguntar dónde está el baño en cualquier parte del mundo, vale la pena.

vía Gizmondo

fuente Sigmo

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