Grandioso e inconcluso. Una joya del PlayStation One.

Xenogears-Recomendación-Semana

El PlayStation 1 fue una consola de grandes RPGs: los Final Fantasy (VII, VII y IX), Wild Arms, Suikoden, Legend of Mana, Chrono Cross, Grandia, Persona, Dragon Quest, Tales of Destiny, etc. Y este juego que ahora recomendaremos es una joya del género y uno de los mejores juegos del PS One.

Xenogears es una historia de robots gigantes, artes marciales, tecnología, religión, conflictos personales, guerra entre naciones, secretos y misterios. Parece que todos estos elementos pertenecen al argumento de un anime, pero no. Todo esto es lo que nos ofrece uno de los grandes RPGs del PlayStation One y, de haber tenido más recursos, de la historia.

Xenogears brilla por muchas razones, pero también es bastante criticado por sus notorias fallas. Es un polarizador de opiniones ya que las razones por las que muchos lo alaban, son las mismas por las que muchos otros lo critican.

Pero vayamos por partes. Xenogears es un RPG de ciencia ficción, desarrollado y publicado por Square Enix, antes Squaresoft (cuando eran chéveres). Fue lanzado en Japón en febrero de 1998 y en Norteamérica en octubre del mismo año. Casi no llega a este lado del mundo porque es un juego que está cargado de referencias bíblicas y, por tanto, toca “asuntos religiosos sensibles”. Pero, por suerte, un cambio en los planes de la compañía hizo posible que Xenogears llegara a los gamers americanos.

La historia del videojuego se desarrolla en una colonia humana en algún lugar del espacio exterior, en un futuro muy lejano. Hay dos naciones –Aveh y Kislev– que están en guerra desde hace muchos años por su incansable lucha por el poder. Con estas dos naciones en constante pugna, el conflicto ha escalado a nuevos niveles gracias a unos robots humanoides o mechas llamados gears. Atrapado en medio de la última crisis entre ambas naciones por la escalada en las tensiones, tenemos a nuestro protagonista, Fei Fong Wong. Se trata de un joven amnésico que se ve forzado a abandonar su vida pacífica para viajar por el mundo, con los aliados que va haciendo por el camino, para encontrar pistas de su pasado y el misterioso poder destructivo que habita en su interior.

Por otra parte, la introducción del juego, realizada a modo de anime, parece no tener relación alguna con la trama del juego. No explica nada. O al menos eso es lo que aparenta. Lo cual genera intriga en el jugador, que no tiene idea de la aventura que le espera.

Porque hasta ahora, parece que nos enfrascaremos en una aventura llena de estereotipos y clichés: el héroe sin memoria que descubre que es el elegido para salvar al mundo. Pero si algo hace especial a Xenogears es precisamente su historia tan profunda, compleja, en momentos confusa, pero que nunca llega al punto de ser inteligible. Y es que el mundo de Xenogears esconde muchos secretos, con entidades misteriosas operando detrás de escenas y con aspiraciones que trascienden la riqueza o el poder. Nos encontramos con principios y dejos de la filosofía de Nietzche, que, junto a simbolismos, conceptos teológicos, así como prácticas de devoción de las diversas religiones del mundo, influencian la trama y se ven representados de varias formas a lo largo del juego Elhaym, por ejemplo.

También se trata la psicología humana (claros guiños a Freud y Jung) y sus conflictos, como la naturaleza de la identidad y la memoria humana, y las consecuencias cuando esto se ve alterado por factores internos y externos.. También se cuestiona la humanidad, lo que nos hace humanos y la relación del hombre con la tecnología… y con lo divino.

Claro, un RPG no sólo requiere una buena historia (aunque es muy importante). Cuando no estamos leyendo o viendo una cutscene, el formato de Xenogears no dista mucho al de cualquier otro RPG: visitar un pueblo o ciudad, obtener información fresca de sus habitantes y avanzar en la exploración del mundo. Sin embargo, a diferencia de otros juegos del género, Xenogears, no hay tantos pueblos o ciudades que visitar, lo que compensa su tamaño. Suelen ser grandes, con más de 50 habitantes y cuentan con su propio mapa. Y no sólo son escalas, sino partes fundamentales para desarrollar la trama.

Por su parte, los calabozos son vastos. A veces confusos, por la cantidad de capas en 3D, por lo que hay que mover la cámara (con L 1y R1) para poder tener una mejor visibilidad, lo que puede llegar a ser desesperante. Aunque nada tan frustrante como tener que brincar obstáculos para seguir avanzando Torre de Babel *se estremece*.

En cuanto al modo de juego, al ser obra de Squaresoft, utiliza la Batallas en Tiempo Continuo -si han jugado Final Fantasy, sabrán de que hablo-, con un estilo de ataque similar al de las artes marciales. Es complejo e innovador -al menos, lo fue en su tiempo-, porque la mitad de las batallas son a pie, mientras que la otra mitad pilotando gears.

Cuando estamos a pie, la interfaz es típica a la de cualquier RPG, con las opciones de atacar, defender, invocar hechizos o usar ítems. Al atacar, sin embargo, tenemos un número de puntos disponibles (mostrados en la parte inferior de la pantalla) que pueden ser gastados en una combinación de ataques que varían en su fuerza y poder, siendo los más poderosos los que más puntos cuestan, pero son los menos precisos. Con suficiente práctica y experiencia, se adquieren ataques letales conocidos como Death Blows o Artes se llaman así porque… España. Consisten en una combinación específica de botones que provocan severos daños en el enemigo. Si llegan a sobrar puntos, estos se acumulan para que, cuando el jugador lo decide, enlace una cadena de Death Blows.

Son tan poderosas estas combinaciones, que hacen que la magia, llamada Ether, no sea tan efectiva o necesaria. Francamente, se usa más con fines curativos que de ataque, dado que los ataques físicos son más efectivos y dañinos.

Cuando nos montamos en el gear, el combate se vuelve más estratégico, pero menos dinámico. Cada gear tiene una cantidad limitada de combustible, que se pierde con cada ataque, por lo que hay que meditar cada acción para no desperdiciar. Se permite un solo ataque por turno, con precisión variada. Los death blows también están disponibles, pero su activación no es tan sencilla. Cuando un ataque es exitoso, el gear gana un nivel. Cada uno de estos niveles permite acceder a otra categoría de death blows y aumenta la capacidad de recuperación de combustible.

Claro, usar un death blow consume recursos y reduce el nivel de los ataques. Todo los gears pueden ser optimizados y equipados para mejorar su rendimiento. Pueden ser equipados con accesorios que les brindan inmunidad a ciertos tipos de ataques o la habilidad -importante- de repararse a sí mismos. Conforme avance al juego, la cuidadosa personalización y estrategia es siempre necesaria para derrotar a los enemigos.

En cuanto a las gráficas, hay que aceptar que no ha envejecido del todo bien, sobre todo en las texturas y los detalles del overworld. No obstante, el diseño de los personajes (a base de polígonos) es bastante bueno y detallado, así como la animación de los sprites.

Y las cutscenes son como la introducción: en forma de anime. Y están muy bien presentadas y el doblaje es bastante bueno. Aunque es una pena que en algunos de ellos esté mal sincronizado, porque demerita un poco la calidad de la animación y el trabajo de los dobladores.

Como se dijo al inicio de este texto, Xenogears es elogiado y reprobado por las mismas razones, como, por ejemplo, hay quienes ven deficiente el sistema de juego o las gráficas no cumplen con sus estándares. Sin embargo, la que genera más discusiones es el cómo se ha contado la historia.

Xenogears es un juego largo (entre 60-80 horas, o hasta 100 si se es muy meticuloso). Y es tan largo porque se toma su tiempo en contarnos la historia. Cada hecho que ocurre tiene una razón y un motivo. Cada personaje que aparece cumple una función. Todo tiene una relación para ir respondiendo a todas las preguntas y trata de atar todos los cabos sueltos.

Es entendible que no a todos les atraiga un videojuego con una historia compleja, con tanta carga emocional y con personajes que pueden lograr que hasta nos identifiquemos con ellos -o con ciertos rasgos de su personalidad. Tenemos a Fei con sus conflictos de personalidad. A Elly que duda entre su deber y su corazón. A Citan con su ambigüedad. A Bart y su lucha. A Billy y su devoción. A Ramsus y su obsesión. A Krelian y su ambición. Si acaso, Rico es el personaje más anodino de todos.

Y, claro está, tenemos el vituperado DISCO 2. Tras un viaje por todo el mundo, calabozos, cuevas, el océano y más allá del cielo, apenas cambiamos el disco, nos topamos con que acción da paso a texto, texto, texto. Para algunos, esto resultó un respiro y una interesante variante al juego de rol tradicional. Para otros, fue casi un oprobio tras haber invertido horas y horas para sólo tener vistazos de calabozos y acontecimientos sin dejarnos explorarlos o participar más en ellos.

¿Por qué esto? Todo es culpa de Squaresoft. Xenogears se desarrolló en paralelo a Final Fantasy VIII. Siendo Final Fantasy la franquicia insignia de Squaresoft (junto con Dragon Quest), decidieron dedicarle más recursos económicos y humanos a FFVIII tan sobrevalorado, lo que provocó que el equipo que trabajaba en Xenogears se viera apresurado en terminar el proyecto. Así que casi todo el desarrollo para el segundo disco tuvo que ser reducido. Es por eso que tenemos tantos cortes, ediciones y omisiones. Es de esos trágicos casos en lo que nos preguntamos qué hubiera pasado si…, porque mucho de lo que quedó fuera prometía mucho.

Sin embargo, y a pesar del Disco Dos con todas sus falencias, Xenogears es un juego estelar. Una gran historia que nos fue muy bien presentada y contada, con un soundtrack espectacular, y sobre todo, originalidad en un género en el que a veces abusan de los clichés.

Muchos pedimos que se haga un remake, pero por cuestiones de derechos, luce muy complicado. Incluso un anime basado sería espectacular, pero sólo nos queda soñar y esperar.

Si disfrutan de los JRPGS -y tienen el tiempo para ello-, no deben de dejar pasar la oportunidad de jugar Xenogears. Lo encuentran en PSN y funciona de maravilla con los modelos más nuevo de PS. Ofrece una historia excepcional, personajes profundos y bien desarrollados, un modo de juego novedoso, incontables horas de aventuras, con una buena dosis de dificultad para cualquier jugador sin importar su experiencia. Es una joya de este y cualquier otro género.

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