Para iniciar el año leyendo, la primera recomendación del año es una novela negra mexicana contemporánea.

Es una costumbre que a partir de la segunda semana de diciembre —a veces antes— los sitios de cultura y el feed de Facebook se inunden de listas que prometen nombrar los mejores libros del año. Un bombardeo de letras que apenas cabe en una hoja suelta, misma que terminará por extraviarse condenándonos a leer lo que podamos, lo que encontremos y lo que recordemos.

Aunque, está de sobra decir que algunas de las obras que aparecen en los conteos tienen el empujoncito de su editorial y de agentes que buscan colocar o revivir a sus autores. En fin, estas líneas no van de eso sino de todo lo contrario: tratar de recomendar un libro sin ningún fin más que el del entretenimiento. Vamos ahí.

Muerte caracol (2010), de Ana Ivonne Reyes Chiquete, llegó a mí en 2016 por sugerencia de un amigo. La novela ya tenía siete años de haber ganado el premio Una Vuelta de Tuerca que otorga el Instituto Queretano de Cultura y las Artes. 

Es entendible tomando en cuenta que esas publicaciones (ganadoras de premios de cultura estatales) tienen poca o nula promoción. Lo que las hace fuertes es la recomendación de boca en boca que no tiene amaño y por ende presume de legitimidad.

(Conaculta)

Carlos Sobera, el protagonista, es un lector ávido y exigente amante del policíaco que odia los lugares comunes. Trabaja en un hospital y habita un pequeño departamento. Carlos está repleto de recuerdos y a través de ellos es que Reyes Chiquete construye la historia y nos entrega un ejercicio atractivo en el que somos testigos de dos historias: la que leemos y la que lee el protagonista.

El asesino del caracol es el libro que Sobera tiene entre sus manos y que a lo largo de un día lo mantiene atrapado. Carlos es un lector exigente y trata de adelantarse a la historia, se convierte en detective y crítico literario. Ivonne no solo se enfoca en la narrativa, también aprovecha para darle una sacudida al género:

“En sus muchos años como lector [Carlos] pocas veces se ha sentido satisfecho con un final de novela negra. Cree que, en su búsqueda de intriga, los autores dan pistas falsas que después acaban justificando de manera pobre y la expectación que crean en raras ocasiones se ve retribuida por un desenlace donde todas las piezas encajen”.

Escribir una historia dentro de otra historia es el atractivo principal de Muerte caracol, pero es importante resaltar y rescatar los punchlines que te modifican la rutina en el tiempo que tardas en leer sus 107 páginas.

Así que en esta vorágine de listas, publicaciones y nuevos autores puedes ir a una olvidada librería de Educal y, si corres con suerte, hacerte de un ejemplar de Muerte caracol. En plena cuesta de enero serán los mejores 75 pesos invertidos de tu 2019.

Por: Otoniel Zuloaga (@Zuloaga_Otto). Estudié periodismo. Le puse una playera de Boca Juniors a Borges. Me gusta viajar en Metro porque es el único lugar en el que leo. Uno no es lo que quiere sino lo que puede ser.

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