Gatos de ciencia ficción, doncellas medievales y Dioses nórdicos se han apoderado de nuestras pantallas este 2022 en lo que respecta al mundo de los videojuegos, y en este sentido solo podemos decir una cosa: vaya año para ser gamer. A continuación te presentamos mejores títulos que en Código Espagueti henos tenido la oportunidad de jugar.
Stray
Soy una persona que a la que le fascinan los gatos, por eso, cuando Stray llegó a nuestras manos para que pudiéramos sentirnos como un tierno michi, uno de mis mayores sueños se convirtió en realidad.
Gracias a que los gatos son dueños del internet, muchos nos hemos vuelto fieles fanáticos de estos interesantes animales y ahora que podemos correr, caminar, maullar y hasta ronronear, todos queremos ser un gato.

Eso sí, no es nada fácil ser un michi dentro de un mundo postapocalíptico, en el que tendrás que escapar de robots y algunas otras máquinas, además de mostrar tus mejores habilidades. Pero incluso siendo humano o gato, ¿quién dijo que vivir sería sencillo? — Samantha Guerrero
High on Life
Este año hubo videojuegos increíbles, únicos y dignos de pasar a la historia. Elden Ring, God of War: Ragnarok, Horizon Forbidden West y más. Sin embargo, en mi caso, decidí irme por un título que llega prácticamente a cerrar el año y que elijo por haberse convertido en la experiencia más divertida en consolas este 2022.

Estoy hablando de High on Life, el FPS de los creadores de Rick y Morty que es tal cual una aventura repleta de comedia, groserías, humor negro y viajes espaciales a través de portales como si de una aventura con el científico y su nieto se tratase. Eso sin mencionar que contamos con las voces de los protagonistas de la serie de Adult Swim como nuestros principales compañeros de misiones.
High on Life está muy lejos de ser uno de los mejores títulos de disparos de todos los tiempos, pero sí es posiblemente el videojuego más “chistoso” que existe, porque esa es la palabra perfecta para describir esta experiencia, y que lo es todavía más para aquellos que nos consideramos fanáticos de la caricatura de Dan Harmon y Justin Roiland. — Loretta Chantiri
SIFU
SIFU es una de esas joyas que sorprendió a propios y extraños a principios de este año gracias a su frenético gameplay basado en las artes marciales y su nivel de dificultad.

Nos deja ver que la derrota en un videojuego no es mala e incluso es hasta necesaria para seguir creciendo y gracias a ello enriquecer aún más nuestra diversión. Ni qué decir del aire cinematográfico que emana de su apartado artístico, así como la historia que no nos tira de tontos y nos invita a descubrir los secretos que esconden este viaje del guerrero.
SIFU es un indie que tal vez quedó absolutamente en el olvido durante los TGA 2022 (¡vaya, le ganó un “kitty simulator”!), pero todas esas horas convirtiéndonos en un letal artista marcial no pasaron desapercibidas entre miles alrededor del mundo y ciertamente no pasaron desapercibidas ante este jugador. — Pako Trampas
Elden Ring
Conforme me voy acercando a mis treinta años, comienzo a entender cuáles son las cosas que realmente me gustan y cuáles no. No me gusta el alcohol, y no me refiero a la sensación de ebriedad: no me gusta el sabor del alcohol, así como tampoco me gustan las bromas incómodas, no me encanta tomarme fotografías y, por extraño que parezca, tampoco me gustan mucho los conciertos.

Los años también me han permitido entender qué disfruto y por qué lo hago. Como a casi todos, me aterran los survival horror, pero me encanta jugar a los Resident Evil y me siento fascinado por la historia de los primeros cuatro Silent Hill. Soy entusiasta del pixel art, de los puzzles, de las plataformas, y, hablando todavía dentro del ámbito de los videojuegos, creo que lo que más me gusta es la exploración.
Por eso juego y sigo jugando a los Castlevania y ya voy por mi tercera partida en Red Dead Redemption II. Por eso amé Elden Ring. Sí, es un juego difícil, y como todos, morí varias veces ante la entrada del Castillo de Velo Tormentoso, pero nunca me frustré, porque sabía que, si no podía franquear una puerta, bien podía irme por otro lado, investigar, y volver otra vez, pero con mucha más fuerza.

Con un mundo abierto inconmensurable, una dirección artística salida de las pinturas de Caspar David Friedrich y con una incansable Torrentera a mi disposición, me convertí en el arqueólogo de las ficticias y complejas ruinas elaboradas por FromSoftware. Lo sé, es de clavados convertir cada armamento de tu inventario en una pieza de rompecabezas digital, pero unir punto por punto cada elemento como en el meme del chico conspiparanoico me brindó las más de cien horas más felices de mi vida. — Jesús Zamora
Splatoon 3 y Triangle Strategy
2022 y no probé ninguno de los candidatos a juego del año: God of War: Ragnarok y Elden Ring. Ragnarok decidí dejarlo pasar porque el God of War de 2018 no me atrapó para nada y lo solté después de 8 o 9 horas. En cuanto a Elden Ring, me encanta su dirección artística, pero sé que entrarle a un juego de FromSoftware es prepararse para la derrota. Y no estaba listo.

Si por mí fuera volvería a darle el puesto de juego del año a The Last of Us Part II, que por cierto jugué a principios de año. Pero esa es otra historia. Honestamente, lo mejorcito que jugué este año estuvo en Splatoon 3 y Triangle Strategy. De Splatoon no tenía ninguna esperanza en que me atrapara, pero se convirtió en una de las experiencias más emocionantes que tuve este año. Y visto en retrospectiva me gustaría continuar ahí un rato más. Porque supongo que también eso es un juego del año: uno al que puedes regresar en cuanto se te antoja volver a sus mapas y sumergirte en su mundo.

Triangle Strategy me atrapó por razones parecidas. Su naturaleza táctica y casi matemática lo convirtió en uno de los juegos a los que les dediqué más tiempo estos últimos 12 meses. Y ni siquiera agoté todos los finales disponibles. Triangle Strategy es un juego inmenso por sus múltiples ramificaciones y compacto a la vez por su precioso estilo 2D-HD que recuerda a una pequeña maqueta pixelada. — Bruno Salazar
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