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Reseña – Triangle Strategy: Un cuento táctico salido de otra época

| 18 de abril de 2022
Había una vez en Norselia...

Triangle Strategy narra la historia del lejano y ficticio país de Norselia, una región dominada por tres grandes naciones: Fraguahelada, experta en el trabajo del hierro; Dunálgida, rica en sal y Glaucoburgo, un reino dedicado al comercio gracias a sus vías que lo conectan con todo el país. Nosotros tomamos el control de Serinoa de la casa Wolfford, espada y escudo del reino de Glaucoburgo. Por medio de complicidades, traiciones e intrigas, el juego nos arroja en este mundo dominado por fuerzas violentas en el que podremos dejar nuestra propia marca en la historia gracias a nuestras decisiones.

Esculpir en pixeles

Triangle Strategy es un juego que encuentra su combustible entre la nostalgia del pixel art y la inteligencia estratégica de la batalla. Crea un universo entero y poblado en la pequeña pantalla de 1280 x 720 del Switch. Un precioso y elegante arte que corona todos sus momentos es solo una de las caras del juego, mientras que la otra está poblada por las sutilezas de la batalla y su violencia. Aunque no olvidemos que el énfasis de la experiencia está en sus intrigas políticas y los graduales y a veces inesperados cambios en la psicología de sus personajes. Por eso tenemos que desenterrar la eterna discusión sobre los gráficos.

Un agua que no ves todos los días | Imagen: Square Enix

Hoy en día es interesante ver el pixel art al frente de un juego de los llamados triple A porque nos recuerda que los gráficos son lo primero que sabemos de un juego. En los noventas, los pixeles eran una imposición del hardware de las consolas, pero hoy en día son una decisión artística deliberada que trabaja la nostalgia de aquellos tiempos y, a su vez, propone algo encantador y atemporal cuando está bien logrado. Ya lo vimos con Octopath Traveler, que a pesar de no tener la creatividad y consistencia de los juegos de rol japoneses clásicos logró hacerse de una buena fanbase por su precioso estilo visual. Triangle Strategy es un experimento más redondo, aunque guarda una relación cercana con Octopath por su presentación. Curiosamente Tomoya Asano es el único miembro del equipo que trabajó en los dos títulos, en ambos casos en la silla de productor.

Pero volvamos a los gráficos. Triangle Strategy reserva los pixeles para sus personajes, mientras que esculpe sus mapas y escenarios en cuidadosas geometrías en 3D. El efecto logrado por la colisión de estilos es más armónico de lo que parece, y cumple una función central en el combate: ubicar a primera vista tus unidades sobre el mapa, y procurar tenerlas siempre presentes. Cada movimiento tiene su impacto en el desarrollo de tu batalla, y siempre puedes aprovechar al máximo todas las piezas. De ahí que no olvidar a donde moviste a Serinoa sea tan importante como no saltarte los diálogos.

El protagonista escondido

Conmoción en el reino | Imagen: Square Enix

La combinación de estilos visuales ayuda a “leer” con más facilidad las batallas, pero también crea la atmósfera que le da cuerpo al relato. La Gran Sede de Dunálgida, el Castillo del Alba de la familia real de Glaucoburgo, Fraguahelada, cada país tiene sus colores y rasgos distintivos. La exuberante naturaleza de Glaucoburgo contrasta con las pálidas arenas de Dunálgida, el frío corroe los pequeños edificios de Fraguahelada. Incluso los colores que visten los gobernantes tienen sus diferencias y detalles. Eso sin mencionar el emblema que acompaña a cada reino en sus truculentas conquistas.

Visto en retrospectiva me sorprende el gran protagonismo que tienen los escenarios en Triangle Strategy. Se podría decir que son tan importantes para la historia como los personajes. No solo dan contexto a lo que sucede en los diálogos, sino que lo abarcan todo. No fueron raros los momentos en que me detuve a contemplar la cuidadosa decoración de los espacios mientras leía. El juego parece incentivar esta contemplación, pues en su mayor parte los mapas nos asombran con su majestuosa falta de movimiento que los convierte en paisajes dignos de admiración.

La Balanza de la Convicción | Imagen: Square Enix

Triangle Strategy es uno de esos juegos que te hacen ver la importancia del pixel art ahora y toda la vida. En los últimos años este estilo ha sido apropiado por juegos indie, pero el nuevo título de Square Enix nos deja ver que aún tiene futuro en otros espacios. Y también nos dice que los adelantos tecnológicos no son suficientes para darnos agradables sorpresas, sino que se necesita la creatividad que los desarrolladores vierten en sus obras utilizando todo tipo de recursos.

Abierto como un libro

Square Enix ha apostado por un juego pulcro, bien integrado y que depende de manera sustancial de su narrativa. Algunos han comparado su historia con Game of Thrones, pero como no he visto la serie no haré lo mismo. En cambio diré que Triangle Strategy tiene tanto de juego táctico de rol como de novela visual. La traducción no ha sufrido tanto en el camino como sucedió con Neo: The World Ends With You, donde algunas palabras saltan a la vista por ser una adaptación hecha en España. Triangle Strategy usa un estilo más discreto y a veces árido, pero es lo que viene después en la historia lo que te mantiene pegado a la consola. Sus numerosos diálogos y cinemáticas lo vuelven un perfecto acompañante diurno, como un buen anime. Si le metes unas 50 horas equivaldría a un anime de 120 capítulos. (Créeme, ya lo calculé.)

Sublevaos | Imagen: Square Enix

Eso no quiere decir que la historia esté escrita en piedra. Por el contrario, Triangle Strategy es un juego abierto ante el jugador, uno que le deja ver el peso de sus decisiones y la potencia de sus convicciones. En momentos específicos el rumbo de la historia se nos pone en las manos, pues tenemos que decidir qué acción tomaremos junto a nuestro equipo formado por siete personajes de los que probablemente no vale la pena decir el nombre completo.

El jugador, tomando el control de Serinoa, lleva esto a cabo mediante una votación en la Balanza de la Convicción que le fue heredada por la casa Wolfford. El proceso es relativamente sencillo: al inicio algunos miembros ya tomaron su decisión, pero puedes convencerlos para que cambien de parecer. Pero para ello tendrás que conocerlos un poco mejor, pues algunos pueden ser persuadidos con hechos y otros más solo con ser un poco emotivo. Otros se apegarán a sus convicciones.

Para recabar información tienes que platicar con la gente. Una de las decisiones implica traicionar a uno de tus amigos para salvar a la casa Wolfford de la destrucción, pero antes de tomarla puedes hablar con la gente y descubrir algunos secretos que te ayudarán a convencer a los demás de lo que quieres. Yo decidí defenderlo, y honestamente no veo cómo alguien podría elegir otra cosa. Pero ahora que terminé una partida me queda la espinita de saber qué sucede en los otros escenarios y cómo se movería todo en otra dirección.

A por las armas

Te juro que no es difícil saber qué está pasando en la imagen | Imagen: Square Enix

Triangle Strategy es una experiencia consistente, plena, bella y dolorosa. A veces se siente como jugar ajedrez contra la computadora, a veces como leer un cuento de otra época más interesante y fácil y a veces como creer que sabes qué es lo correcto y tomar sus decisiones de acuerdo con eso. Quizá la ambición más notable de Triangle Strategy sea decirle algo al jugador sobre sí mismo. Al igual que Life is Strange: True Colors, hay momentos en los que una decisión del jugador cambiará el rumbo de la historia. Algunas de ellas parecen inofensivas, pero en realidad todas plantean un fuerte dilema que cada uno tiene que resolver según sus convicciones. Una sola partida de Triangle Strategy no agota todo el juego y sus momentos. La partida te provee con una herramienta, el Periplo, para ver las muchas ramificaciones sufridas por la historia a causa de tus decisiones.

Pero no solo la historia depende de ti. Los combates también sufrirán modificaciones por lo que decidas, pues cada rumbo que tomes te llevará a enfrentamientos determinados. Es digno de resaltar que la batalla final puede tener tres variaciones de acuerdo con los tres finales disponibles al principio. Se trata de una tarea colosal que no podemos mas que admirar.

El combate es todo lo que esperarías de un RPG táctico. Las acciones de tus unidades ocupan puntos de movimiento (PT), y se pueden mover una vez por turno a excepción de unas pocas que tienen dos turnos. Diferentes acciones gastan cantidades diferentes de puntos. Esto significa que no siempre puedes usar la misma acción dos turnos seguidos, pues no se han terminado de recuperar los puntos necesarios. Esto vuelve difícil mantener registro de qué y cómo actuar en cada turno, por lo que tendrás que improvisar casi todo el tiempo. En otras palabras, el combate de Triangle Strategy puede sentirse tan caótico como una tarde en el centro histórico de la CDMX. Lo cual es genial. Este ritmo mantiene las batallas frescas, pues combina el azar con la táctica de maneras siempre nuevas e inesperadas.

Lo bueno
  • Una historia interesante y llena de intrigas
  • Tú escribes la historia
  • Precioso arte dibujado a mano que vale la pena por sí mismo
  • El combate es divertido y accesible
Lo malo
  • A veces peca de predecible
  • Personajes-no-tan-memorables
  • Uno que otro pico de dificultad
Veredicto

Triangle Strategy es un juego salido de otro tiempo. Es un juego salido de una de las vetas más interesantes de la fantasía, uno que se mueve entre la pulcritud del relato histórico y el tierno dramatismo del anime. Su fascinación por el Medioevo, sus veladas referencias mitológicas e históricas, sus nombres tan icónicos como numerosos (“Había una vez en Norselia…”), todos esos gestos son señales de un trabajo que irradia seguridad en sí mismo y sabe lo que quiere de sí y del jugador. Sin duda es una de las joyas más interesantes del catálogo del Switch.

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