Retroreseña: Final Fantasy VI: El mejor de la saga y uno de los mejores RPG

Final Fantasy VI, al que conocimos como el III, es la joya de la corona de esta franquicia
(Foto: Square Enix)

En el caso de una franquicia como Final Fantasy, que cuenta con 15 títulos (más spin offs) en su serie principal, muchos consideran que el mejor es el primero que jugaron, porque, en la mayoría de esos casos, fue el juego que los introdujo al maravilloso y vasto mundo de los RPGs. Pero para, su servidora, Final Fantasy VI es la verdadera joya de la corona.

Sin duda, el juego que llegó a esta parte del mundo como Final Fantasy III es uno de los grandes RPGs, no sólo del SNES, sino de cualquier consola.

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En 1994, Sega y Nintendo luchaban por la supremacía de las consolas. La era de los 16 bits estaba por terminar y el duopolio tendría un competidor que llegaría para nunca irse: Sony con su PlayStation. Mientras tanto, Squaresoft estaba por lanzar el sexto juego de Final Fantasy (el tercero de este lado del mundo) y, inesperadamente, sería su última entrega para Nintendo en un buen rato.

Final Fantasy VI, entre la magia y el steampunk

(Foto: Square Enix)

La historia en Final Fantasy VI no es especialmente original, pero está tan bien desarrollada, que cada giro de la trama, introducción de personajes, conflicto y línea de diálogo es casi perfecta.

Tiene lugar en un mundo que fue casi destruido hace mil años durante una guerra legendaria que involucró a la magia. A raíz de la guerra, se perdió dicho poder. Como resultado, la gente comenzó a desarrollar tecnología para reemplazar la magia, como el facilitador principal. El mundo tiene una sensación industrial muy lúgubre, con locomotoras, naves aéreas tipo zeppelin y mechas pesados. En este mundo steampunk existe un poderoso imperio que acumula fuerza y ​​expande su alcance en un intento de dominarlos a todos. Por supuesto, un imperio dominante necesita más que tecnología para afirmar su dominio sobre las masas, por lo que el emperador Gestahl decide revivir la magia y usarla como fuente de poder supremo.

Así que tomamos el rol de un variopinto grupo de aventureros que se unen a una facción rebelde conocida como The Returners. El propósito poner fin al imperio antes de que Gestahl y sus fuerzas destruyan el mundo.

La importancia de los detalles

(Foto: Square Enix)

Si bien, el juego es bastante lineal durante la primera mitad, con una premisa bastante genérica, es cuando se nos va revelando el pasado de los personajes, sus luchas internas, a la par que la unión entre ellos se va fortaleciendo, que todo se vuelve más interesante. Y no sólo son los personajes principales, también los personajes secundarios (Duane y Katerine) tiene el suficiente contexto para que sean tan sólidos como los principales. Lo anterior, añade aún más profundidad a cada uno de nuestros protagonistas y a la historia.

Cuando llegamos a la segunda mitad, las cosas cambian. En vez de enfocarse en elaborar un plan de cómo derrotar a Kefka —el verdadero big bad boss del juego—, Final Fantasy VI toma otro camino, y es genial. En vez de seguir en línea recta, nos abre el mundo para su exploración, y, sobre todo, nos muestra cómo los personajes están tratando de lidiar y sobrevivir en el mundo arruinado. Son esas victorias personales el corazón de ese segundo acto.

Personajes

(Foto: Square Enix)

La idea detrás de la historia de Final Fantasy VI era que cada uno de los personajes es el protagonista. Todos los desarrolladores contribuyeron con ideas para los personajes y sus episodios unieron para formar lo que sería la trama principal. Así, cada personaje le fue otorgado un trasfondo, una personalidad, un objetivo.

Cuando uno cree que el personaje principal es Terra, resulta que -tras una serie de incidentes- ésta pierde el sentido y, repentinamente, tomamos el control de Locke un ladrón cazador de tesoros. Y no sólo eso, sino que junto a 11 moogles, tienen que hacer equipo y dividirse en tres grupos para luchar.

Esto es una manera de Final Fantasy VI de decirnos: “No soy como cualquier otro Final Fantasy u otro RPG: Soy especial”. Y vaya que sí lo es. En este juego robamos ropa de comerciantes, viajamos por un tren que va al más allá, cantamos ópera, tenemos un viaje en primera persona por unas vías subterráneas, luchamos contra la fuerza aérea del Imperio, alimentamos a un anciano moribundo por culpa de pescado en mal estado, mientras descubrimos que nuestros personajes son más de lo que aparentan.

Tenemos a Edgar, quien detrás de su fachada de lujurioso, es un hombre capaz de sacrificarse por la felicidad de su hermano. A Locke, que tiene una necesidad de salvar personas -sobre todo mujeres- por su pérdida personal. En el misterio de Shadow hay atisbos de un hombre que ha sufrido por sus errores. Incluso en Gau encontramos una explicación a su estado salvaje.

Y claro, tenemos a un gran villano: Kefka. El payaso psicópata al que no le importa matar y destruir. El Joker de los videojuegos (en versión exitosa). Simplemente quiere ver el mundo arder… Y lo hace arder. Es un monstruo que disfruta de ser un monstruo. No necesitamos saber mucho de él, porque es de esos villanos que actúa y no habla

El momento

Final Fantasy es un juego de muchos momentos memorables. Cyan y el destino de Doma, Cyan en el Phantom Train, la ópera, el triunfo de Kefka… Pero me quedo con éste:

Música

Otra obra maestra de Nobuo Uematsu. Es uno que podemos escuchar de principio a fin. En lo personal, el tema de Terra y Dancing Mad son mi debilidad. Aunque la ópera y Searching for Friends son temas que escucho con bastante frecuencia.

Jugabilidad

(Foto: Square Enix)

El modo de juego es parecido al de sus antecesores: usa el sistema Active Time Battle (Batallas en Tiempo Continuo) para poder ejecutar la acción que el jugador elija: atacar, usar magia, o un ítem. Sin embargo, cada personaje cuenta con un habilidad especial y única. Por ejemplo, Celes cuenta con Runic, Locke con Steal, Edgar con Tools, Terra con Morph, etc.

Otro elemento novedoso es la aparición de un ataque poderoso cuando los puntos de vida de algún personaje están bajos, mejor conocidos como Desperation Attacks (Ataques Desesperados). Es algo parecido a lo que conocimos en Final Fantasy VII como Limit Breaks.

Los personajes son personalizables. Usando las Relics (Reliquias) podemos darle habilidades especiales. Por ejemplo, con las Dragoon Boots podemos hacer que un personaje adquiera Jump. O equipar más de un arma, proveer inmunidad a ciertos elementos, o usar ciertos hechizos si se está cerca de morir.

En cuanto a la magia, en un inicio, sólo dos personajes -Terra y Celes- tienen la opción de usar hechizos, pero casi todos los personajes pueden aprenderla (menos Umaro y Gogo) gracias a los magicites (magicita). Magicite es lo que queda de un esper cuando su poder mágico es completamente drenado. No obstante, su alma queda anclada al magicite, lo que permite su invocación.

Los magicite pueden ser equipados y, de esta manera, los personajes van aprendiendo magia. Cada magicite enseña una magia diferente y, una vez que se ha aprendido, el personaje la puede usar siempre que quiera, aún sin tener ese magicite equipado. En caso de que alguna magia esté repetida, sólo se aprenden las nuevas.

Dificultad

(Foto: Square Enix)

El gran problema de Final Fantasy VI es, precisamente su dificultad. Es bastante fácil. Por suerte, su historia, jugabilidad y personajes compensan bastante bien este defecto.

El Jefe

Kefka. El payaso psicópata con su risa que es icónica. El villano que TIENE éxito y logra su cometido. Kefka > Sephiroth.

El detalle

Final Fantasy VI es un juego divertido Y GRACIOSO. Nos da momentos genuinamente chistosos que nos arrancan más de un risa o sonrisa. Además, es el primero que incluye personajes secretos que pueden formar parte de nuestro reparto: Umaro y Gogo.

¿Qué lo hace Final Fantasy?

Cid, obviamente. La música de Nobuo Uematsu y el título. Lo que hizo fue introducir elementos a la serie, entre ellos Biggs y Wedge.

¿Ha envejecido bien?

(Foto: Square Enix)

Sí. Vaya que sí. Tenemos que tomar en cuenta que es un juego de transición entre el 2D y el 3D, así que Squaresoft -en tan sólo un año- desarrolló un juego que explotará todas las capacidades del SNES. Los personajes son detallados -muy detallados- para un juego de 16 bits, al punto que podemos apreciar sus expresiones y gestos faciales. También el overworld tiene un aspecto más profundo, con perspectivas en 3D en un juego 2D.

Sólo aléjense de la versión de iOS y PC, por favor.

Veredicto

Final Fantasy VI es una entrega que tiene todos los elementos para merecer el estatus que tiene: el mejor de la serie. Claro, habrá siempre quien no esté de acuerdo. Sin embargo, todos aquellos que no lo han jugado, deberían de darse el tiempo y comprobar por ellos mismos todo lo que se dice de este juego. Y los que ya lo hemos jugado, sigue resultando entretenido volver a él y revivir todos esos sentimientos, que, junto con la nostalgia, lo hacen tan entrañable.