John Carmack cuenta varias anécdotas buenas y malas al lado de Jobs.

John Carmack, el creador de Doom y actualmente desarrollador de contenidos para Oculus VR, es un fan confeso de Apple desde hace décadas, incluso ha revelado que, cuando era adolescente, intentó robar una Apple II de la escuela secundaria en la que estudiaba por ser un fiel seguidor de sus ídolos: Steve Jobs y Steve Wozniak.

Ahora, en un largo post en su cuenta personal en Facebook, Carmack relató algunas anécdotas que muestran su fanatismo juvenil por Apple, e incluso como veía con reverencia a Steve Jobs (“Mi esposa me dijo una vez: “¿Por qué dejas todo lo que estes haciendo cuando Steve Jobs te pide que hagas algo? Tú no haces eso por nadie más”). Lo más interesante de sus palabras son que, a pesar de iniciar su carrera en Atari, Carmack sostiene que a Jobs no le gustaban los videojuegos.

Así describe Carmack su pasión adolescente por Apple:

“Apple, Jobs y Wozniak fueron figuras reverenciadas para mí, y querer tener una Apple 2 fue una característica definitoria de mi personalidad durante varios años de mi infancia. Más tarde, al ver una NeXT en una exhibición de informática, justo cuando acababa de vender mi primer software comercial, fue para mi como una visión del futuro. (¡Pero costaba 10 mil dólares!)”.

Carmack era tan fan de Apple que, cuando a Id Software, la compañía de videojuegos que fundó, comenzó a irle bien gracias al éxito de Commander Keen y Wolfenstein 3D, antes que comprarse un auto, o cualquier objeto del deseo de principios de los noventa, Carmack corrió a comprar una NeXT, la nueva apuesta de Steve Jobs en el mundo de la computación luego de ser despedido de Apple.

Su primera decisión luego de comprar su NeXT fue acordar con todo su estudio que su próximo juego sería desarrollado en esa computadora, la mejor del momento de acuerdo con Carmack. El resultado fue Doom.

John Carmack se dio cuenta de inmediato que Doom era un hit, e intentó convencer a Steve Jobs de que los dejaran poner un logo de NeXT al inicio del juego.

“Nos encantó trabajar en NeXT, y les propusimos lanzar Doom con un logo explícito que diría “Desarrollado con computadoras NeXT” cuando prendieras el juego, pero nuestra petición fue rechazada. Algún tiempo después del lanzamiento, cuando Doom había comenzado a dejar su marca cultural, oímos que Steve había cambiado de opinión y nos informaron que estaría feliz de que incluyéramos el logo que habíamos propuesto en el juego, pero ese barco ya había zarpado”.

A pesar de todo, a partir de este hecho Carmack y Jobs comenzaron una amistad epistolar, y se escribían muy seguido correos electrónicos intercambiando puntos de vista. Fue en estas conversaciones en las que Carmack notó que los juegos de video no le interesaban demasiado a Jobs.

“Varias cosas a lo largo de los años me hicieron concluir que, en su núcleo, Steve no tenía una idea positiva de los juegos, y siempre deseó que no fueran tan importantes para sus plataformas como resultaron ser. Nunca lo tomé como algo personal”.

Años después, cuando Steve Jobs regresó a Apple, Carmack volvió a tener un encuentro con él, y le sugirió que las nuevas computadoras de la compañía de la manzana fueran más amigables con los desarrolladores de videojuegos. Pero Jobs no estaba interesado en eso. Junto con un sinfín de anécdotas, que incluyen la insistencia de Jobs porque Carmack asistiera a una Keynote el mismo día de su boda, y que estuvo apunto de aceptar si no hubiera intervenido su futura esposa, Carmack relata que incluso estuvo a punto de eliminar la sangre de Doom 3 porque a Steve “no le gustaba” que el juego fuera tan violento, pero al final Jobs cedió y aceptó que un demo del juego acompañara el lanzamiento de MacOS 10.

Después de ser muy cercano a Jobs durante un par de años, y darle sugerencias para el desarrollo del primer iPhone, súbitamente Carmack dejó de formar parte del círculo cercano del fundador de Apple cuando discutieron por lo cerrado de iOS, que limitaba la creatividad de los desarrolladores. A partir de entonces, el Steve Jobs encantador con el que había colaborado desapareció, y en todas las siguientes ocasiones que convivió con él se comportaba sarcástico y burlón.

“Steve Jobs era una montaña rusa real, y después de estar en lo alto durante mucho tiempo, yo estaba ahora en el lado de abajo. Alguien de Apple me dijo que Steve les ordenó explícitamente que no me diera acceso al SDK del primer iPhone cuando finalmente estaba listo”.

La relación entre Jobs y Carmack nunca se recuperó después de eso. Aun así, Carmack lo recuerda con cariño. Paradójicamente, Bill Gates fue más amable con Carmack, al usar su juego para un comercial de Windows 95:

fuente John Carmack (Facebook)

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