Parece que Silicon Valley ha encontrado una solución para sus trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos.

Donald Trump no ha hecho otra cosa que cumplir todo lo que prometió en su campaña presidencial, y aunque muchos pensamos que se trataba de bluff republicano para ganar adeptos, como generalmente funciona la política en el mundo, hoy sabemos que darle el poder a un xenófobo, fascita, con ideas decimonónicas, tuvo sus consecuencias. Como diría el escritor Pável Granados: “La democracia es el sistema político que le ha entregado el aparato destructivo más mortífero al personaje más imprudente de nuestro tiempo”. Y ahora, los que no votaron por él y el resto del mundo tiene que pagar los platos rotos.

Luego de que el día de ayer, Sean Spicer, el secretario de prensa de la Casa Blanca, confirmara que los funcionarios de la administración redactaron una nueva orden ejecutiva para revisar, entre otras cosas, el programa de visas de trabajo H-1B. El señor secretario afirmó que la orden ejecutiva forma parte “de un mayor esfuerzo de inmigración” relacionado, obviamente, con la prohibición de inmigración del viernes, dirigida a los inmigrantes y refugiados de siete países que en su mayoría practica el Islam.

Según Bloomberg, la propuesta establece que: “Las políticas de inmigración de nuestro país deben ser diseñadas e implementadas para servir, en primer lugar, al interés nacional de Estados Unidos. Los programas de visa para trabajadores extranjeros… deberían ser administrados de una manera que proteja los derechos civiles de los trabajadores estadounidenses y las personas que residen actualmente de manera legal en el país, y dar prioridad a nuestros trabajadores olvidados: las empresas tienen que tratar de contratar empleados nacidos en Estados Unidos, primero”.

Aunque no sabemos bien a bien cuándo se firmará la orden ejecutiva, por lo pronto un pequeño grupo de empresarios se ha unido para facilitar a las compañías estadounidenses la creación de filiales en Canadá y trasladar a sus empleados que viven en Estados Unidos a una nueva sede en Vancouver, y lo más sorprendente es que todo podría ocurrir en un lapso de dos semanas.

No se trata de una organización sin fines de lucro, en realidad, como el capitalismo lo exige, es una compañía llamada True North y ofrece un paquete de 6,000 dólares que incluye pasaje aéreo para una persona en Vancouver, dos noches de alojamiento, y un día con profesionales de inmigración que podrán guiar a los empleados a través de todo el proceso.

Si bien el paquete es caro, lo interesante es que los trabajadores inmigrantes podrían mantener su empleo a pesar del nuevo edicto presidencial, pues True North, al alojar a los empleados, alojaría filiales de, por ejemplo, Google, Facebook, Microsoft, etc., lo que los mantendría laborando dentro del marco de la legalidad. Al parecer, tiempos oscuros, requieren medidas oscuras.

vía TechCrunch

fuente The True North

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