El pequeño robot cuenta con un armazón de metal sumamente resistente.

Kaushik Jayaram y Robert Full, un par de científicos de la Universidad de Berkeley, crearon un pequeño robot con forma insectoide. La mayor cualidad del armatoste es un exoesqueleto reforzado que le permite aguantar hasta 100 kilos de peso sin presentar ningún tipo de problemas.

Los dos ingenieros en robotica se inspiraron en el cuerpo de las cucarachas, esos menospreciados y sucios bichos, para dar forma a un dispositivo con una enorme capacidades de movimientos, muy flexible y con la posibilidad de alcanzar casi cualquier rincón. El robot cucaracha puede avanzar con una considerable velocidad a pesar de estar “aplastado”, por lo que es ideal para usarse en labores de rescate, ayudando a localizar a víctimas de  terremotos o alcanzar terrenos complicados.

Como es de esperarse, el robot sigue siendo un prototipo, pero los dos creadores esperan que cuando este listo puedan operar al mismo tiempo a cientos de robots que incluso puedan cargar a una persona sobre su lomo.

fuente Universidad de Berkeley

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