Desde el primer partido de este Mundial hemos visto el uso de un aerosol evanescente para marcar la distancia de las barreras. Varias personas en el mundo aseguran haberlo inventado, pero el honor hasta ahora lo tiene el periodista argentino Pablo Silva.

Pablo Silva es un periodista deportivo que por supuesto es fanático del futbol. Un día jugaba un partido con sus excompañeros de colegio y se marcó una falta fuera del área. La posición era inmejorable, Silva tomó el balón para buscar el empate que lo libraría del deshonor. La jugada se veía prometedora, pero los defensas en la barrera se adelantaron tanto, que en lugar de estar a los 9,15 metros reglamentarios estaban a 6 (según su versión, claro). Sucedió que el balón no superó al muro defensivo y Silva se puso como loco. El árbitro no mandó repetir el cobro y el periodista se vio en la imperiosa necesidad de pelearse con todo el mundo.

El incidente provocó una bronca de proporciones bíblicas. Por supuesto Silva fue expulsado y tuvo que irse a su casa con la derrota a las espaldas y una increíble frustración imposible de tragar. La mayoría de nosotros hubiera dejado pasar la anécdota, pero no Pablo Silva. “Debe de haber una forma de evitar esto”, se dijo. Y a fuerza de obsesionarse dio con una solución francamente genial: el spray evanescente. Luego de numerosos fallos, en 2002 obtuvo un producto que llenaba sus necesidades: desaparecía del campo en un minuto, no era tóxico ni para el pasto ni para los futbolistas y podía usarse en cualquier superficie.

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Lo nombró “9.15 Fair Play”, en honor a la distancia que esos infames excompañeros de colegio no supieron respetar. Desde ese día ha tenido que convencer a decenas de intransigentes directivos del futbol, desde Julio Grondona (presidente de la Asociación del Fútbol Argentino) hasta el mismísimo Joseph Blatter. Adicionalmente, el periodista ha tenido que lidiar con la legendaria necedad de los árbitros; pero a todos los ha convencido por completo y han terminado por apoyar su iniciativa.

Según Silva, se asoció con el químico que más sabe sobre aerosoles en Argentina para desarrollar su idea. De acuerdo a la etiqueta, las latas contienen: agua (~80%), gas butano (~20%), surfactante (~1%), y otros (~2%). Como lo hemos visto en cada partido del Mundial, este aerosol funciona a la perfección, se desvanece rápidamente y no tiene ninguna otra consecuencia más que hacer que los defensas no se adelanten en el cobro de una falta.

Mientras que Pablo Silva se regodea de que su invento ha revolucionado el mundo del futbol y está en el Mundial, otros inventores han reclamado la propiedad intelectual del aerosol. Francisco Ortiz Delgado, de Málaga, España, asegura que la fórmula es suya y está patentada mucho antes que la argentina. Según él, la FIFA le robó la idea y ha enriquecido a su socio Pablo Silva a su costa. Actualmente existe una demanda en curso en contra de la Federación Internacional. Se sabe que al menos existe alguien más que reclama la paternidad de este famoso producto, un brasileño  que también lucha porque se reconozca su trabajo.

El momento histórico en el que 9.15 Fair Play se usó por primera vez en un Mundial
El momento histórico en el que 9.15 Fair Play se usó por primera vez en un Mundial

Para los seguidores de la liga mexicana de futbol, esta innovación no es precisamente nueva. Semana a semana flamantes anuncios e insistentes comentaristas nos recuerdan que Comex ha desarrollado su propio aerosol para los juegos de nuestro país. No se sabe si se trata de la misma fórmula o si la empresa ha hecho un trato con Silva para usar su producto patentado. Como sea, en la página oficial del 9.15 Fair Play no se reconoce a la liga mexicana como una de las beneficiadas con el spray mágico. ¿Será que Comex ya no podrá seguir pintando las canchas mexicanas? ¿Habrá un problema de patentes en este asunto? No lo sabemos.

Por lo pronto, Pablo Silva ha llegado al Mundial de manera inesperada. Según lo que parece hasta el momento, su invención se consolidará y con los años irá contagiando cada campo de futbol alrededor del mundo. Silva asegura que no es rico, pues la mayoría de las ganancias las ha tenido que invertir en patentes internacionales. Claro que después de la exposición que ha disfrutado en la justa mundialista, seguramente la situación se tornará más favorable para él en los próximos años.

vía La Capital MDP

fuente 9.15 Fair Play

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