El presidente electo de los Estados Unidos no ha tocado nunca una computadora.

Más allá de si estás feliz o no de que Trump haya llegado a la Casa Blanca, hay una cosa clara: no es muy fan de la tecnología. Trump es un hombre que no usa celular ni email (aunque luego del escándalo de Hillary nadie puede culparlo). Según Gizmodo, en pleno 2016, el actual presidente electo de los Estados Unidos no sabe utilizar una computadora. Así es. No se acerca a un aparto ni siquiera para escribir sus propios tuits: los dicta.

En julio de 2015, The New York Times examinó la relación de este señor de 69 años con la tecnología, llegando a la conclusión de que ésta apenas existía. Trump viene de una era en la que no se esperaba que los altos ejecutivos fueran buenos tecleando. Para eso estaban las secretarias y los asistentes personales.

Este desdén, según The Next Web, no le hace bien a Estados Unidos, un país en el que las compañías tecnológicas han sido vitales en la creación de uno de los desarrollos más importantes del mundo. Y no le hace bien, tampoco, precisamente porque dicho desarrollo ha sido central en la creación de las políticas modernas de seguridad de los Estados Unidos. Sí, esas que ahora todos conocemos gracias a Snowden.

Desde luego, y como era de esperarse, con Trump las políticas no están muy lejos del hombre. Existe una grabación en la que él afirma su deseo de que el ejército de los Estados Unidos se comunique a la “antigüita”, vía correo postal, a través de cartas escritas a mano.

Luego de los atentados del 13 de noviembre en París y de los ataques que siguieron a esa fecha en los Estados Unidos, Donald Trump anunció su intención de tomar medidas para controlar el uso del internet por parte de terroristas. Su plan: “cerrar partes de la red” con la ayuda de algunos “cerebritos”.

“Estamos perdiendo mucho por culpa de Internet y tenemos que hacer algo. Tenemos que ir a ver a Bill Gates y a mucha otra gente que realmente entienden lo que está pasando. Tenemos que hablar con ellos y, quizás en ciertas zonas, cerrar ese Internet de alguna forma. Algunos dirán “oh, libertad de expresión, libertad de expresión”. Es gente muy ingenua. Tenemos a gente muy ingenua.”

En uno de los debates presidenciales, Trump incluso habló sobre “lo cyber” (¿?). “La seguridad de lo cyber es algo muy difícil y quizás sea demasiado difícil para llevar a cabo”, lo que deja en claro que no sólo el funcionamiento (creer que Bill Gates puede cerrar cachos del internet) sino la terminología misma de eso a lo que se refiere le es completamente ajena. Una vez más, lo mismo: soluciones inverosímiles a problemas que parece nunca haber entendido del todo.

Ya sea como vía de reclutamiento de ISIS, bajo la máscara de los hackers chinos o en la forma de la neutralidad de la red, al parecer el internet es algo que Donald Trump no comprende pero teme, cuya imagen ante él, como todo, resulta contradictoria o simplona: el uso del internet es un peligro, pero es un peligro en el que estamos atrasados, parecería decir, luego de dictar un tuit y escribir un telegrama.

Aunque esta posición nos resulte completamente ajena no es extraña entre el Partido Republicano. Personajes como Ted Cruz o Marco Rubio han declarado, al igual que Trump su deseo de reforzar la NSA a través del internet y criticado de igual forma el uso invasivo y criminal que le dan otros grupos o países.

De hacer lo que dijo que haría durante su campaña, numerosas empresas de tecnología deberán mudar sus fábricas de suelo norteamericano —lo que les significaría pérdidas millonarias—, o pagar el impuesto del 35% que, dijo, se aplicaría a todas aquellas compañías que deciden dar trabajo a extranjeros y no a sus propios compatriotas. Si estas políticas prosperan lo dirá sólo el futuro.

Sin embargo, si algo queda claro es que Trump ve en los miles de migrantes que anualmente llegan a los estados unidos una amenaza, y no lo que hasta ahora han sido: una de las piezas clave en el desarrollo tecnológico y económico de los Estados Unidos, emprendedores que han transformado la manera que nos comunicamos.

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