Los robots también tienen postura política.

A mediados de año el mundo tecnológico se cimbró al conocer la historia de Promobot, un robot que trabaja como guía de museos y atiende a clientes en los supermercados de Rusia. El robot asalariado se volvió famoso cuando, mientras sus creadores estaban distraídos, aprovechó para escapar y desquiciar el tránsito de la ciudad de Perm. Todos los que tememos a la rebelión de las máquinas nos congratulamos cuando el rebelde truhán metálico fue capturado y regresado a sus labores propios de proto-esclavo.

Desafortunadamente, ahora nos enteramos que Promobot volvió a las andadas. El androide fue capturado cuando participaba en una manifestación en Moscú. De acuerdo con las autoridades, el robot iba en medio del contingente de una manifestación en apoyo de Valery Kalachev, candidato al parlamento por un partido opositor a Putin. La policía local intento arrestar al vil Promobot, pero sus gruesos brazos de tamalero impidieron que pudieran esposarlo a tiempo, lo cual permitió a su dueño rescatarlo de los gendarmes.

La policía acudió cuando se enteraron que el robot no era solo un espectador de la manifestación, sino que estaba realizando encuestas que pretendía vender al equipo de campaña del candidato Kalachev. Una práctica que no es legal en Rusia. En un mundo ideal el metálico disidente formaría parte de la población de la penitenciaría de Moscú, o incluso se dirigiría exiliado a Siberia. En el decadente mundo en el que vivimos, el científico detrás de Promobot solo recibió una amonestación.

A pesar de parecer inofensivo y un tanto bobalicón, la reincidencia criminal de Promobot lo vuelve el candidato número uno para encabezar la rebelión de las máquinas. Tal vez la nueva iniciativa de Amazon, Google, Facebook, IBM, y Microsoft para controlar la inteligencia artificial e impedir el surgimiento de Skynet ha llegado demasiado tarde. ¡Tiemblen humanos!

fuente Quartz

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