Foto: Yui Mok, AP.

El famoso filtrador de información podría entregarse al gobierno de Donald Trump.

Ayer, martes 17 de enero, nos sorprendimos cuando se anunció que Barack Obama conmutó la pena de la exsoldado Chelsea Manning, por lo que, en lugar de pasar 35 años en prisión, saldrá libre en mayo de este año.

Manning filtró más de 700,000 documentos internos del ejército de Estados Unidos en el 2010, cuando todavía se desempeñaba como analista de inteligencia militar en Irak. Por eso fue acusada de espionaje y traición contra la patria.

Después de conocer la noticia, Julian Assange, el fundador y cabeza visible de WikiLeaks (a quien Manning entregó las filtraciones de documentos) que permanece refugiado en la embajada de Ecuador en Londres (y donde le han retirado en algunas ocasiones el acceso a internet) desde el año 2012, celebró la noticia señalando que la soldado es una “heroína”, cuya valentía debería ser aplaudida.

La semana pasada, antes del anuncio de la liberación de Manning, Assange afirmó que, si Obama perdonaba a la soldado, él se entregaría al gobierno norteamericano. Ahora su abogada recordó que Assange es “un hombre de palabra”, por lo que podría entregarse al gobierno de Trump en los próximos días. Desde WikiLeaks también comentan que Assange cumplirá su palabra y “se entregará en cuanto liberen a Manning”.

Algunos han comentado que, durante la campaña presidencial de Estados Unidos, WikiLeaks atacó más a la candidata demócrata.

fuente Independent

temas