El malogrado Pono

¿Sabemos escuchar? La respuesta parece automática para todos aquellos que durante años hemos coleccionado LPs, CDs o más recientemente archivos en MP3.

Sin embargo, es imposible no plantearse esta disyuntiva después de poner las manos encima de Pono, el reproductor de alta fidelidad que tras años de trabajo ha podido presentar el legendario Neil Young en el CES 2015.

“En los últimos 15 años no podía escuchar música, sin darme cuenta de todo lo que me estaba perdiendo o no escuchando en los formatos que existían”, dijo Young en la presentación.

Finalmente, pudimos escuchar algunas canciones de Adele, Nora Jones, Red Hot Chili Peppers, Pearl Jam y Metallica a través de Pono, y la diferencia entre lo que habíamos escuchado hasta ahora y lo que nos ofrece este reproductor es abismal, dando cabida hasta el más mínimo detalle de cada canción.

Si bien el diseño del dispositivo puede parecer caprichoso y poco práctico para guardar en los bolsillos por su forma triangular, también hay que decir que es justo esa misma silueta la que hace que tenerlo en la palma de la mano sea menos latoso y mucho más fácil de sostener y transportar en pequeñas distancias. La interfaz es bastante sencilla y aunque el reproductor cuenta con botones externos, la navegación de títulos o mandos de control también se puede hacer a través de la pantalla táctil.

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Pono tiene botones físicos pero también se puede navegar con su pantalla táctil

¿El único problema? Sin lugar a dudas la gran inversión que se requiere hacer, pues no sólo se necesita comprar el dispositivo que estará a la venta la próxima semana con un costo de 399 dólares, sino que el precio de cada disco a través de la plataforma de PonoMusic será muy superior a lo que estamos acostumbrados a pagar. Por ejemplo, si un disco en MP3 se puede conseguir por menos de 150 pesos, los álbumes que ofrece en este momento Pono a través de su tienda online tienen un costo superior a los 350 pesos. Sin contar por supuesto, la inversión que se tiene que hacer también en un buen par de audífonos o bocinas que sean capaces de reproducir audio de alta resolución.

En conclusión, la oportunidad de escuchar cada cuerda, cada nota y cada canal en cada canción es una experiencia que vale mucho la pena para cualquier amante de la música, al grado que me atrevería a decir que es un ejercicio que nos ayudará a redescubrir muchas canciones, discos y hasta artistas. Aunque si son de aquellos que les cuesta trabajo diferenciar la calidad entre un formato u otro, mejor ahorrense su dinero.

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