Paul Krugman, premio Nobel de economía en el 2008, sorprendió a la comunidad tecnológica cuando escribió una columna para The New York Times, titulada La Bitcoin es mala.

En su columna de opinión, Krugman afirma que es escéptico de que Bitcoin pueda funcionar a futuro. Además resalta que el punto más flaco de la criptomoneda es su capacidad para respaldar su valor:

“Para ser exitoso, el dinero tiene que ser tanto un medio de intercambio y un almacenamiento razonablemente estable de valor. Y sigue siendo completamente poco claro por qué la Bitcoin debería ser un almacenamiento estable de valor.”

Dando una pequeña clase de economía, Krugman recuerda cómo se respalda el dólar a través de la Reserva Federal en los Estados Unidos. Asimismo, recuerda que la moneda norteamericana tiene valor para los estadounidenses  con base en que sus transacciones, incluyendo el pago de impuestos, se realiza en dólares. De igual forma señala que existen organismos regulatorios que tienen como fin controlar la inflación y la deflación al reducir o aumentar la cantidad de dinero circulante. Krugman destaca que la Bitcoin no cuenta con ningún tipo de regulación ni respaldo, excepto el mercado. El economista sostiene:

“He tenido un diálogo continuo con inteligentes tecnólogos que están muy entusiasmados con la Bitcoin pero cuando intento que me expliquen por qué la Bitcoin es un almacenamiento de valor confiable, siempre terminan con explicaciones sobre cómo es un excelente medio de intercambio. Aun cuando me creyera esto (que no lo hago completamente), no resuelve mi problema.”

En la parte final de su texto, Krugman cita a Charlie Stross, escritor de ciencia ficción, quien declaró anteriormente:

“Parece que las Bitcoin fueron diseñadas como un arma destinada a dañar la banca central y el dinero de los bancos emisores, además cuenta con una agenda política liberal que busca dañar la capacidad de los Estados para cobrar los impuesto y monitorear las transacciones financieras de sus ciudadanos.”

Al citar a Cross, Krugman dice que tampoco abala una postura como esa, pero plantea que es importante iniciar una reflexión y un debate serio con respecto a los alcances y límites de las monedas digitales.

Sinceramente, a pesar de que las palabras de Krugman son dignas de respeto, no pudimos dejar de recordar al inigualable Abuelo Simpson:

fuente The New York Times

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