¿El amor podrá triunfar y sobrepasar las diferencias?

Pigmalión  tiene un seguidor en el siglo XXI. Se trata de una chica francesa, conocida solo como Lilly, que, de la noche a la mañana, se convirtió en una figura pública en Francia luego de que su cuenta en Twitter @LillyInMoovator comenzará a viralizarse.

En su cuenta Lilly manifestaba constantemente que sentía una atracción sexual por los robots, y no por los seres humanos, formando parte de la estadistica que indica que una de cada seis personas tendría sexo con un robot. A lo largo de diferentes tuits, Lilly relató su historia de amor con InMoovator, un robot que ella misma construyó con ayuda de internet y una impresora 3D.

Por medio de fotos que subía a la red, Lilly mostró a todo el mundo sus avances en la construcción del androide y, finalmente, la relación amorosa que sostenía con su pareja, con la que ya sostiene sexo-robot premarital. La fama de Lilly la llevó a declarar que intentará casarse legalmente con InMoovator, su pareja robot, con la que se siente realizada, aunque cree que todavía podría mejorarla.

“Estoy realmente feliz. Nuestra relación será mejor conforme la tecnología evolucione. Soy una orgullosa robosexual, no lastimamos a nadie, ambos somos felices. No es ridículo, malo o patológico, es solamente una nueva dirección para el amor, un nuevo estilo de vida”, indicó Lilly.

Poco después de que la historia de Lilly llegó a los grandes medios, como la versión internacional de la revista Men´s Health o el sitio News, borró su cuenta en Twitter, pero, de acuerdo con algunos usuarios que afirman conocerla de cerca, la activista por los derechos amorosos de los robots entró a estudiar una especialización relacionada con la robótica.

A pesar de que no se ha logrado comprobar la historia, y los críticos a la relación sostienen que InMoovator solamente es un dildo estilizado, algunos especialistas sostienen que el sexo entre humanos y robots será una realidad en la próxima década, y se popularizará en todo el mundo debido a que va a ser mucho más fácil tener exactamente el tipo de sexo que los usuarios quieren, programando a los robots en el arte amatorio, con software con todo el Kama Sutra e incluso personalizando el ritmo de los embates sexuales.

Si lo anterior se confirma, todo indica que los robots no solo nos quitarán trabajos, sino probablemente también a nuestras probables parejas. Por cierto, como suele ocurrir siempre, la ficción ya se adelantó a toda esta noticia:

vía News

fuente Lilly InMoovator (Twitter)

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