En el día a día utilizamos más microchips de lo que pensamos, estos circuitos se encuentran presentes en cada vez más aditamentos de uso común desde su invención en los lejanos años cincuenta. Ayer Christie’s inició una subasta pública de uno de los tres primeros prototipos de  microchips que existieron en el mundo, pero ninguna oferta alcanzó el precio mínimo que se pedía.

Lo que la casa de subastas más importante del mundo estuvo poniendo a la venta es uno de los tres prototipos de un circuito integrado diseñado en 1958 por el ingeniero Jack Kilby para la compañía Texas Instruments, quienes se encontraban en una batalla tecnológica con otras empresas para conseguir “miniaturizar” circuitos. Christie’s esperaba recaudar una cifra superior a los 2 millones de dólares por el artefacto.

El prototipo de microchip se trata de una pieza importante en la historia de la tecnología porque pocos meses después de su construcción, realizada por Tom Yeargan el 18 de septiembre de 1958 bajo supervición y siguiendo los diseños de Kilby, fue presentado el primer microchip oficial que tomó como base este circuito integrado, abriendo con ello el camino para la edad moderna de la electrónica digital. Irónicamente, a pesar de que se le suele llamar a esta etapa como “la era del silicio”, el prototipo que se puso a la venta no esta hecho con silicio, sino con germanio.

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Bajo los estándares actuales el microchip original nos puede parece una pieza mal hecha y burda de las versiones modernas, pero para los coleccionistas especializados en tecnología es un trozo de historia. El circuito consta de una oblea de germanio de unos 11 mm de largo, con cuatro patas de oro y cobre, así como otros pequeños alambres de oro incrustado en una placa de vidrio. En su elaboración se gastaron 450 dólares de ese tiempo.

En el año 2000, 42 años después de crear su invento y 5 años antes de morir, Kilby recibió el premio Nobel de física reconociendo su trabajo como el padre de los microchips, en su discurso el inventor le dio crédito a su asistente Tom Yeargan, quien conservó en su poder el prototipo durante años.

La familia de Tom Yeargan, quien ya falleció, fue la que buscó vender el prototipo en la subasta pública que se llevó a cabo ayer en el Christie’s de Nueva York, pero las ofertas no lograron llegar a la cuota mínima para que alguien se hiciera del objeto. Así que el microchip permanecerá en manos de los descendientes de Yeargan por un poco más de tiempo.

vía Gizmag

fuente Christies

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