El Castillo Bran inspiró al escritor Bram Stoker a la hora de imaginar la morada de su vampiro. Ahora la realeza rumana lo ha puesto a la venta, ¿te gustaría comprarlo?

El escritor irlandés Bram Stoker nunca viajó a Rumania, pero sentía una fuerte fascinación por aquel país misterioso y lejano en donde la historia parecía haber sido escrita con sangre. Uno de sus príncipes más recordados, que vivió en el siglo XV, lo inspiró para crear a Drácula, el vampiro más temido y reproducido de todos los tiempos.

Se sabe que Vlad III, “el empalador”, hijo de Vlad II, “el dragón” (o “dracul”, en rumano; “dracula” significa “el hijo del dragón”), fue un príncipe especialmente sanguinario que gustaba de clavarle a sus víctimas una lanza por el recto. A veces prefería hacerlo con palos de punta roma para que el susodicho no sufriera excesivos daños internos, y su suplicio durara horas o incluso días.

Drácula-01

 

Como sea, Vlad III defendió las fronteras de Wallachia (hoy Rumania) de manera efectiva y con extremado valor; aunque las leyendas de que bebía la sangre de sus víctimas o gozaba con el dolor ajeno ya en su tiempo corrían por toda Europa. Se calcula que bajo sus órdenes se mataron 80 mil personas, 20 mil de las cuales fueron empaladas. Claro que hay que considerar que vivió tiempos extremadamente violentos y su padre, su hermano y él mismo murieron como víctimas de guerra.

Stoker supo de Vlad III por las leyendas que le llegaron. Si mientras el príncipe combatía otomanos, ya se contaban chismes sobre él por toda Europa, para la época en que se escribió Drácula (1897) su biografía ya no era sino un cúmulo de historias imaginarias. Además de todo, al escritor irlandés no le interesaban los hechos históricos, sino las leyendas, por eso Drácula se convirtió en el inmenso mito que hoy conocemos.

castillo-de-drácula01

De la misma manera en que se inspiró en Vlad III, Stoker tomó como modelo el Castillo de Bran para imaginar la casa del vampiro. Este castillo es el único en toda Rumania que se parece a la descripción que hace el escritor (un castillo sobre un promontorio, debajo del cual corre un río). Se trata, ni más ni menos, de una de las espléndidas propiedades de la nobleza rumana. No obstante, Vlad nunca se paseó por ahí, y mucho menos habitó sus espléndidas habitaciones, aunque en su época ya existía. Él prefirió la vida rústica y sencilla del Castillo de Poenari, hoy en ruinas, donde pudo empalar a gusto.

Construido en 1212, tiene todo el estilo brusco, intimidante y poderoso de los castillos medievales. Sin duda es el espacio idóneo para que un vampiro haga de las suyas, aunque en los alrededores crece más vegetación de la que imaginamos para el castillo de Drácula. Año con año miles de turistas arriban a Transilvania para visitar la construcción. Ciertamente por sí solo es un  monumento nacional que merece ser visitado, pero el hecho de que se le identificara como el Castillo de Drácula lo hace aún más popular.

castillo-de-drácula03

Los dueños actuales del Castillo de Bran son el Archiduque Dominic y sus hermanas Maria Magdalena y Elizabeth de la familia Habsburgo. En general podríamos decir que el Castillo está en buenas condiciones excepto si no eres un turista y quieres ir al baño. Los sanitarios para visitantes están bien equipados, pero los de la zona residencial quedaron destruidos desde la época comunista en Rumania. Al parecer Dominic no ha encontrado el tiempo para arreglarlos.

Si estás interesado en ser propietario de este magnífico castillo que inspiró la creación de Drácula tendrás que cumplir varios requisitos. Primero debes tener muy buenas relaciones dentro de la nobleza europea y el gobierno rumano. Además tendrás que estar dispuesto a que los turistas visiten tu casa cada que se les antoje por una módica cantidad. Y finalmente tienes que ser más que obscenamente millonario. No hay un precio “oficial” establecido, pero se rumora que el Archiduque ofreció la propiedad al gobierno de Rumania por unos 80 millones de dólares. Si cumples todos estos requisitos, podrías convertirte en el vecino más distinguido de Transilvania.

castillo-de-drácula02

La relación entre el Castillo de Bran y Vlad III sería inexistente si no fuera por la novela de Bram Stoker. Pero aún así no puedo resistir imaginar que el potencial comprador de esta propiedad medieval tendría que pagar unos mil dólares por cada una de las víctimas que Vlad, “el hijo del dragón” y “el empalador”, cobró durante su mandato. En todo caso, aunque yo no pueda pagar esa cantidad, sí podría ser uno de los molestos turistas que por 6.5 dólares entrarían a incordiar a los dueños del Castillo de Drácula. ¿Serás tú el afortunado dueño?

vía Global Post

fuente The Telegraph

temas