¿Por qué The Mandalorian es la saga de Star Wars que todos nos merecemos?

¡¡¡Opinión libre de spoilers!!!
(Foto: Lucasfilm)

La primera temporada de la serie de The Mandalorian que transmite Disney+ llegó a su fin y los fanáticos se están volviendo locos con el último capítulo no sólo por la aparición de Jason Sudeikis y Adam Pally o la excelente dirección de Taika Waititi. La locura de la serie de John Favreau es lo mejor que Star Wars que vimos este año e incluso mejor que la última trilogía.

Lejos de spoilear cosas sobre la serie, me enfocaré en tratar de explicar por qué John Favreau recupera todo el espíritu de Star Wars, pero para hacerlo hay que empezar hablando de la última trilogía y hacer una inevitable comparación.

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En primer lugar, hay que decir lo obvio, las últimas tres películas de La Guerra de las Galaxias son desarticuladas y están mal pensadas (eso no significa que no me gusten, pero hay que hacer honor a la verdad), sobre todo la decepción vino con The Rise of Skywalker y la culpa no sólo es de Disney, también es de los fanáticos.

Del episodio VIII al episodio IX

Star Wars: Episodio IX The Rise of Skywalker (Foto: LucasFilm)

Cuando se estrenó The Last Jedi, el mundo se enfuerció con Rian Johnson porque se salió del canon que todos esperaban, incluso se atrevió a ir más allá y poner la simiente para que la filosofía de la Fuerza no recayera de los privilegios de la familia Skywalker. A mí me parece una película buenísima, porque es propositiva y no repetitiva como en The Force Awakens: una película sin riesgos.

Bueno, el caso es que los fanáticos montaron en cólera y entonces Disney y Lucasfilm tuvieron que recular la historia para complacer a los fanáticos y crear en The Rise of Skywalker un producto lleno de fan service, sin muchos pies ni cabeza y que, durante toda una primera hora, se siente que están parchando el episodio anterior para poder contar lo que quieren.

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Es una lástima porque las tres películas tienen momentos memorables, pero es muy cerca a la segunda trilogía o incluso, para algunos, peor. Al final, y como decía Rian Johnson, una buena película debe tomar riesgos, algo que no pasó en la última entrega.

De cualquier manera, a mí me gustó The Rise of Skywalker porque no podía ponerme muy punky y exigirle mayor calidad a una trilogía que siempre estuvo cojeando.

Frente a esta persepectiva, John Favreau se levanta como un glorioso salvador de los productos live-action de Star Wars.

The Mandalorian o todas las reglas del Western

(Foto: Lucasfilm)

Todos los capítulos de The Mandalorian duran 30 minutos a excepción del último. Favreau sacrificó la duración de los episodios para poder mostrarnos un producto de calidad, digno de la pantalla grande. Pero más allá de eso y de que Herzog insistiera en que se utilizaran animatronics, The Mandalorian recupera la idea original de La Guerra de las Galaxias: contar un buen western intergaláctico.

Todos los westerns más o menos tienen los mismos elementos, los cuales también aparecen en El Mandaloriano. En primer lugar la acción se sitúa en lugares inhóspitos o indómitos que son susceptibles a los ataques de un enemigo. Muchas veces se trata de ciudades sin ley.

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En el western primigenio los personajes son completamente buenos, sin embargo, en cuanto avanzan las décadas se van complejizando. En The Mandalorian encontramos un héroe que presenta altibajos y no es del todo bueno, pues qué mercenario sería completamente buena persona. Esto es enriquecedor porque nos presenta a un personaje que, a pesar de existir abajo de un casco, nos muestra muchos matices

Entonces hay, aquí, una actualización de la perspectiva de Star Wars, donde los buenos son completamente buenos y los malos completamente malos, aquí la moral y ética se encuentran en entredicho para conseguir que triunfe no el bien, sino el deber hacer para el beneficio de los demás.

(Foto: Lucasfilm)

The Mandalorian es, también, El Llanero Solitario y John Favreu es lo suficientemente inteligente para renovar la figura de esa mítica leyenda del oeste, al tiempo que es capaz de mostrarnos buenos chistes en los momentos indicados y la cantidad de fan service necesaria para que nadie salga decepcionado.

No sólo eso, a diferencia de lo que pasa con la segunda y la tercera trilogía de Star Wars, donde todo el tiempo sentimos que en realidad son películas que se están peleando (no el mejor sentido) con la trilogía original, The Mandalorian rastrea de manera muy atinada las cosas que volvieron grande a la saga (como sucede también en Rogue One) y nos las presenta sin grandes aspavientos, más bien con la sutileza de quien es un fanático devoto.

Al final, más allá de la Fuerza, está la valentía y la entrega. The Mandalorian no es una película de gente poderosa, sino de valientes que están dispuestos a dejarlo todo con tal ser fieles a sus códigos de honor.

Si no la han visto, vayan y véanla, ya.

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