Retrato de Isaac Asimov. Foto: Thierry Ehrmann

El MIT publicó hace algunos días un ensayo inédito del afamado escritor de ciencia ficción Isaac Asimov. En él, el autor reflexiona sobre los procesos mentales creativos que nos llevan a tener “ideas nuevas”.

Muy pocos lo saben, pero en 1959 Isaac Asimov colaboró con DARPA en un proyecto para explorar las condiciones apropiadas para las nuevas ideas y la creatividad. La Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (aunque en ese tiempo todavía se llama “ARPA”, es decir, no tenía aquello de “Defensa”) aparentemente estaba muy interesada en los procesos mentales de Asimov. El autor de Yo, robot y muchos  otros libros indispensables para la ciencia ficción, cautivó a los dirigentes de la Agencia a tal grado, que decidieron contactarlo para pedirle que trabajara con ellos.

En ese año, Asimov tuvo varias reuniones con representantes de DARPA y de la Allied Research Associates de Boston. El objetivo era que el autor develará el secreto de su creatividad para la Agencia y sus investigadores. Sabemos poco de lo que se dijo en esas reuniones o de las propuestas que se le hicieron al escritor. El caso es que se habrán tocado algunos temas delicados, dado que Asimov decidió no colaborar con ellos porque tenía miedo de que le fueran revelados secretos científicos de los que no pudiera escribir. En suma, se dice que rechazó la oferta porque no quería que su libertad de expresión se viera amenazada.

Aunque una relación de trabajo a largo plazo fue descartada, Asimov escribió un artículo sobre la generación de nuevas ideas para la Agencia. El texto permaneció inédito durante muchos años, hasta que hace unos días su amigo Arthur Obermayer lo publicara en el MIT Technology Review. El ensayo, antes exclusivo para los ojos de DARPA, ya es accesible para todos y contiene algunas claves esenciales para entender los procesos creativos aun en nuestros días.

Foto: Wikimedia Commons
Foto: Wikimedia Commons

El imperio de los excéntricos

No sabemos en qué medida los mejores escritores de ciencia ficción “predicen” lo que vendrá a futuro, o más bien qué tanto los científicos e inventores se inspiran en sus ideas para hacerlas realidad. Lo cierto es que la relación entre el género literario y la creación tecnológica es muy estrecha.

Como nunca, en nuestro mundo la creatividad tiene un valor económico de primer orden, incluso los procesos creativos que se convierten en capital económico y cultural están cada día más democratizados y son accesibles para mucha gente. Por lo que las “ideas nuevas” se han convertido en un insumo fundamental para el desarrollo en todo el mundo.

Asimov supo leer muy bien esta situación, y en 1959 ya proponía métodos para permitir que la creatividad se expanda en un ambiente de trabajo. Según él, la clave de la creatividad no está en la información disponible, sino en las inesperadas conexiones que se hacen con ella. En otras palabras, las ideas vienen de relacionar lo que parecía lejano y esta capacidad está reservada a personas peculiares.

“Una persona dispuesta a escapar de la razón, la autoridad y el sentido común debe ser alguien con una considerable confianza en sí mismo. Como estas personas son excepcionales, deben parecer excéntricas (al menos en este aspecto) en relación a los demás. Una persona excéntrica en un aspecto normalmente resulta excéntrica en otros”

No obstante, él mismo aclara que no basta con ser alocado y tener hábitos poco comunes. Alguien capaz de hacer estas conexiones extraordinarias no sólo necesita “pensar diferente”, también debe tener la información necesaria. Es decir, para realizar la conexión entre dos puntos, debe contar, de inicio, con los dos puntos de información.

Foto: Laffy4k
Foto: Laffy4k

Nos juntamos para chacotear

En general, el autor considera que una persona creativa trabaja mejor sola. Según él, por cada idea buena se le ocurre mil ideas tontas, las cuales no está dispuesto a compartir. Si en un grupo se señala una idea tonta, es probable que el autor de tal idea se inhiba y prefiera reservarse el resto de sus propuestas, incluso cuando algunas de ellas pueden ser interesantes.

“Presiento que en lo relativo a la creatividad, se requiere aislamiento. La persona creativa se encuentra, en todos los casos, trabajando constantemente. Su mente está barajando información en todo momento, incluso cuando no es consciente de ello. (El famoso ejemplo de Kekulé trabajando en la estructura del benceno mientras dormía es bien conocido)”

De manera que el primer paso para la creatividad, es dejar al creativo en paz. Su mente, por sí sola, se ocupará de producir “ideas nuevas”. Los grupos de trabajo pueden ser un buen ambiente para desarrollar esas ideas, contrastarlas y complementarlas con las propuestas de otros creativos. Asimov llama a estas reuniones con el ingenioso sustantivo inglés “cerebration“, cuya traducción más cercana podría ser una “celebración de las ideas”, pero que se refiere específicamente a las reuniones creativas que todos conocemos.

Producir pensamiento creativo no es una tarea fácil. Se necesita construir un ambiente propicio para ello, en donde los excéntricos se encuentren, se escuchen y se permitan ideas alocadas. Después de todo, las buenas ideas siempre parecen “locas” cuando se enuncian por primera vez. Si organizamos una “cerebration” en una oficina oscura y nos proponemos estar encerrados una o dos horas sin distracciones; entonces es probable que no se nos ocurra nada bueno. Las mentes creativas trabajan mejor en ambientes cómodos.

“Para mejores resultados, ellos deberían sentirse en un ambiente informal. Creo que la jovialidad, el uso de los nombres de pila, las bromas, los chistes relajados son la esencia de todo esto; no porque se trate de divertirnos, sino porque estos aspectos motivan a los participantes a involucrarse en la loca creatividad. Para este propósito, creo que una reunión en casa de alguien o una cena en un restaurante es quizá más útiles que una reunión en una sala de juntas”

La creatividad nace de cuestionar la razón, y la locura es frecuentemente divertida. Así que para Asimov un aspecto clave de las juntas creativas son los chistes y el ambiente lúdico. Recomienda a DARPA que las “cerebrations” no se hagan con más de cinco personas (para no saturar el ambiente) y que cuenten con una especie de árbitro que haga preguntas y suavemente los haga concentrarse en el tema (sin arruinar la diversión, por supuesto).

Foto: Adventure Jay
Foto: Adventure Jay

Trabajo muy duro, como un esclavo… págenme dinero

Asimov considera que el mayor inhibidor de los procesos creativos es la responsabilidad. Estar obligado a tener “ideas nuevas” para obtener una paga hará que las mentes creativas se encuentren bloqueadas.

“Probablemente no haya nada más inhibidor que sentirse responsables. Las grandes ideas de todos los tiempos han venido de personas a las que no les pagaban por tener grandes ideas; les pagaban por ser maestros, funcionarios de patentes o simples oficinistas, o no les pagaban en absoluto. Las grandes ideas venían de cuestiones secundarias”

En una agencia de gobierno como DARPA es posible que los científicos involucrados no se sientan cómodos si el gobierno o la población se enteran de que se les paga por tener reuniones divertidas donde se cuenten chistes verdes. La responsabilidad no se lleva muy bien con el pensamiento creativo. Para resolver esto, Asimov sugiere que los sueldos se enfoquen en cuestiones secundarias para liberar la producción de buenas ideas.

En lugar de pagarle a los creativos por tener ideas, se les puede pagar por escribir pequeños informes, o por responder preguntas concretas respecto a las “cerebrations“. La idea es hacer de las reuniones algo casual y de la generación de ideas un proceso sin presiones. La gratuidad de las ideas debe considerarse con mucho cuidado. Aunque en nuestro mundo las “ideas originales” producen mucho dinero, hacer a una persona responsable por generar esas ideas puede resultar contraproducente. Un gadget, una app, ciertas soluciones tecnológicas y los procesos creativos en general se desprenden de la voluntad del creativo, de sus intereses y de la información que dispone; no de su sueldo.

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¿De dónde vienen las ideas?

Este artículo de Isaac Asimov para DARPA toca algunos de los aspectos que más preocupan a las empresas más exitosas del mundo actual. Una “idea nueva” está construida a partir de muchos aspectos divergentes difíciles de controlar. No sólo dependen de un ambiente estimulante, también requieren de personas excéntricas con pensamientos atrevidos y con conocimientos específicos. Asimov cree que es más fácil que las ideas surjan espontáneamente que obligarlas a aparecer.

La creatividad no es un proceso fácil de controlar o de predecir. Las empresas que trabajan con ideas novedosas sólo pueden tratar de construir ambientes propicios, lo demás depende de los creativos, su conocimiento, su osadía y su compromiso con la loca imaginación.

*Imagen principal: Thierry Ehrmann

vía Paleofuture

fuente MIT Technology Review

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