Las aventuras animadas de Goku están de fiesta.

El 26 de febrero de 1986 se emitió en Japón el primer episodio de un anime que marcaría toda una época, y a más de una generación de niños y jóvenes: Dragon Ball. La serie comenzó a emitirse tan sólo un año y tres meses después de que el primer episodio del manga comenzara a publicarse en la revista antológica Shōnen Jump. La confianza que Toei –el más famoso estudio de cine y animación de Japón– demostró en la historia de Akira Toriyama no fue una sorpresa, pues el autor ya había conseguido reconocimiento con su proyecto anterior: Dr Slump, un manga humorístico que también tuvo versión animada, del que, aparentemente, Dragon Ball heredaría el tono.

Las aventuras de Goku, un misterioso niño con cola, y sus amigos –inicialmente Bulma, Oolong y Yamcha– poco a poco se fueron diferenciando del anterior éxito de Toriyama, mezclando humor y acción por igual. Con el paso de los episodios cada vez se le dio más peso a las peleas, bajando la parte cómica en gran medida (supuestamente a sugerencia del editor de Toriyama), hasta dejarla en segundo plano.

Si bien el gran éxito mundial de la serie llegó cuando, para marcar un punto de inflexión y la madurez de Goku, se decidió colocar una “Z” al final del título de la animación, la parte inicial de la serie sigue siendo sumamente entretenida y, desde mi punto de vista, ha envejecido mejor que Dragon Ball Z, aun divirtiendo al espectador que ve las secuencias cómicas y entretener con sus más mundanas peleas, en las que podíamos ver técnicas increíbles, como el pedo mortífero del terrible Bacterian o el escupitajo que Jacky Chun le intenta aventar a Krillin en medio de una batalla en el Torneo de Artes Marciales.

Como era de esperarse, por la relativamente poca distancia entre el anime y el manga, la serie de televisión tuvo que recurrir a rellenar los capítulos con momentos que no aparecen en el original, la mayoría de ellos partes no muy trascendentes para la historia, aunque algunas muy divertidas. Un ejemplo es esta escena, que además fue censurada en México, que no aportaba nada al desarrollo de la historia, pero sí dejaba en claro la inocencia de Goku:

También se emitieron muchos capítulos “de relleno”, con historias originales que en general eran bastante sosos, en los que Goku enfrentaba a enemigos intrascendentes, como Oro, Plata, Ten Long o el cerdo InoShikaCho. Aquí puedes recordar algunos de ellos:

https://youtu.be/lBRxQsZ4bh8?list=PLRhZCETh6UQjv2NaVsqLgZNfKA3iq6nUW

El programa fue un éxito en Japón, atrapando la atención de los más pequeños, que se sentían cautivados por la historia de Goku. Gracias a esto, el gobierno japonés llegó a un acuerdo con Toei para que realizara dos episodios especiales que tocarían temas educativos: uno enfocado en la seguridad vial y otro sobre medidas de seguridad que podrían evitar un incendio doméstico.

En México, y en América latina en general, la serie nos llegó bastante tarde (7 años después de su emisión en Japón), y, por lo menos en nuestro país, no fue nada exitosa en un inicio. Así, en 1993 conocimos a Zero y el Dragon Mágico, una animación que contaba las aventuras de Zero (Goku), Bulma, Mao Mao (Oolong), Sedaki (Yamcha), y Cachito (Krilin).

La serie se emitió muy poco tiempo en México, aunque en Perú, Chile y Argentina sí se lanzaron varios episodios con este curioso doblaje inicial. A excepción de los primeros 5 capítulos, completamente mutilados, el resto de los episodios se mantuvo sin censura y traducidos directamente del japonés, siendo bastante apegados a su versión original.

Aparentemente la división americana de Toei se dio cuenta de que en Europa la serie era un éxito y los nombres originales eran muy famosos. Por ello, decidió redoblar Dragon Ball, conservando el título del programa y la mayoría de los nombres originales –con algunas excepciones, como “el Marciano” (Pilaf)–, y relanzó el programa en nuestro subcontinente.

Así, en octubre de 1996 a las tres de la tarde (un horario completamente familiar), el Canal 5 de Televisa volvió a transmitir de nuevo la serie con el nuevo doblaje. A pesar de ser una animación con 10 años de retraso, y estar más censurada que Zero y el Dragon Mágico, se ganó al publicó infantil y juvenil en muy poco tiempo, manteniendo la atención de sus fans a pesar de que tuvieron que esperar en más de una ocasión a que se doblaran nuevos capítulos.

El horario de la serie en nuestro país provocó que muchas escenas se censuraran, sobre todo las que estaban ligadas con chistes subidos de tono o las clásicas escenas en las que el maestro Roshi “morbosea” a los personajes femeninos. Una curiosidad en este sentido es la pelea entre Goku y el Ninja Púrpura (Murasaki), en la que el alumno más adelantado del maestro Roshi le entierra su báculo sagrado en el ano a su enemigo. La cómica batalla se transmitió sin censura inicialmente, pero en las retransmisiones actuales se ha editado para evitar que los niños vean el humorístico momento.

En otros países se vivieron otro tipo de censuras, por ejemplo en Estados Unidos, donde además de evitar transmitir las escenas más violentas, consideraron que el personaje de Mr Popo podía ser visto como un estereotipo racista, por eso tomaron la extraña decisión de colorarlo de un tono entre azul y morado:

El programa marcó un nuevo boom del anime en nuestro país, provocando que se transmitieran muchas series del género cada vez en mejores horarios. Además, su popularidad logró algo impensable para una serie de anime: que el lanzamiento de Dragon Ball Z ocurriera en el horario estelar del Canal 5,  8:30 de la noche, normalmente destinado para series de acción.

Sin duda se han lanzado muchas series y animaciones diferentes desde 1986, pero Dragon Ball ocupa un enorme lugar en el corazón de millones de fans alrededor del mundo.

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