En una nota publicada hace algunos días, explicábamos todas las complicaciones, mitos y realidades alrededor del virus del Ébola. Ya calmadas algunas de esas inquietudes sobre la presencia del temido bicho en nuestro continente, nos toca volver a la locura sanitaria con algunas recomendaciones de bacterias, virus y contagios célebres en el cine.

Todo mundo tendrá sus predilectas y no me creo un completo conocedor del sub-género ni mucho menos: por lo pronto, aquí van mis 10 películas favoritas en torno a crisis epidemiológicas. Aclaro de una vez, no incluí una multitud de películas posibles de zombis manteniendo el criterio lo más apegado posible a las paranoias médico-sanitarias menos esquematizadas. Y otra cosa, para que no me brinquen a la yugular después: detesto, con todo mi ser, la postura antiblogera, conservadora y chaquetona de Soderbergh con Contagion, así que si la menciono es sólo para dejar claros los otros puntos de elección y mi molestia quejumbrosa que la excluye de toda lista. Por lo demás, ¡pásenle a comentar y que se compartan las favoritas!

1. 12 Monkeys (1995)

Habrá quien critique mi cariño feroz por esta cinta pero, lo siento, la tremendamente abigarrada interpretación que hace Gilliam de La Jetée de Chris Marker –una joya por sí misma– es, sin duda, una de las visiones más macabras de un virus aniquilador. El futuro oscuro de las cloacas en donde los humanos, dicho por el propio Bruce Willis, “viven como gusanos”, es una magnífica representación de paranoia más moderna que adapta la devastación nuclear de Marker a nuestro profundo miedo de los gérmenes, bacterias y demás bichillos asesinos.Lo que tal vez me guste más de esta película, en el contexto de esta lista claro está, es que no se regodea en explicar la exterminación del hombre. No es culpa de nadie más que del loco que libera el virus, no es un castigo divino ni la voluntad ecológica de unos yupis resentidos, sino la iluminación de un hombre que, por sus anchas, decide reprimir el orgullo científico que lo formó.

El papel brillante de David Morse no aclara nada aquí y vemos la frialdad y resolución de una parca humana que no se vanagloria en explicaciones: cinco billones de personas mueren, los animales vuelven a dominar el mundo, sólo porque a un científico se le antojó tirar la toalla por todos. La ausencia completa de lección moral sobre la aniquilación, la pelea en el tiempo de científicos contra científicos mediando la vida de soldados desechables, hacen de esta oscura y entramada cinta mi versión favorita del apocalipsis viral en el cine. Queda mucho por ver, supongo, pero, por ahora, los galardones al viejo loco de Monthy Python por haberse burlado, una vez más, de todos nosotros.

2. The Andromeda Strain (1971)

Si no fuera porque la que ocupa el primer lugar de mi lista es un clásico que no puedo desplazar, esta sería, sin duda, mi favorita. Tremendo clásico de ciencia ficción que tiene toda la paciencia del protocolo científico sin nunca aburrir al espectador. El diseño de producción completamente desorbitado, la crueldad aguda de las imágenes –niños muertos, ancianos colgados y demás bellezas– y todo lo que logra de suspenso templado me parecen fenomenales. La cinta gira, con todo la intención de simular una crestomatía, alrededor de los protocolos científicos aplicados por un grupo insigne de doctores americanos para contener la presencia mortal de un organismo del espacio exterior capaz de erradica toda vida sobre la tierra.

Además de los logros increíbles en la trama y de una profunda muestra de procesos completamente pirados de sanidad, la cinta, en pura ciencia ficción instantáneamente clásica, considera la posibilidad de vida extraterrestre más allá de la limitada representación de humanoides grises con ojos enormes. Este anti-Maussan lujoso expone otra fuente de preocupación frente al contacto de elementos ajenos a la tierra: ¿cómo contener eso que no se rige por nuestra concepción usual de la biología, incluso, de la física? Imperdible en este subgénero, en todo lo que concierne a las películas de extraterrestres y en el corazón mismo de todo fanático de la ciencia ficción: chulada cinco estrellas.

3. Panic in the Streets (1950)

Otra joyita que aparece con frecuencia en las listas de este tipo y que se gana, con todas las de la ley, un lugar en mis predilectas… incluso por encima de la increíble 28 days later. Y es que esta película sirve también como contraste para pensar las formas de paranoia y respuesta frente a un riesgo de pandemia ahora y a mediados del siglo pasado. Dirigida por el inconfundible Elia Kazan, Panic in the Streets inyecta el género detectivesco en una película de contagio epidemiológico en donde la búsqueda de un asesino se convierte en la frenética carrera de un doctor por encontrar una fuente de contagio de plaga neumónica antes de desatar el pánico completo de la población. Ésta es una increíble forma de retratar el egoísmo de la prensa sin llegar a las banalidades de Sodebergh. Bien narrada, actuada con toda la elegancia y eficacia, si no se dejan desanimar por un blanco y negro encantador, les recomiendo ampliamente este peliculón.

4. 28 Days Later (2002)

Clásico imperecedero, nadie lo discute. Voy a repetir lo que todos dicen: en serio, por más que lo parezca, en su peculiar acercamiento, esta película no es exactamente una película de zombis. Tremenda joya contemporánea que reactivó todo un género, esta cinta que, supongo, todos hemos disfrutado, se hizo con un presupuesto mínimo, un guión impecable y la sostenida actuación de Cillian Murphy que repite aquí honores.

El principio de la película en donde el personaje principal se pasea en bata médica por un Londres desierto –filmado, por cierto, la madrugada del primero de enero por cuestiones de presupuesto– es una de las grandes cosas que le han pasado al horror de supervivencia en los últimos años. Esta película refuerza el miedo a la incapacidad real del mundo frente a una epidemia de acción rápida y contagio eficaz. Y claro, ¿cómo olvidar las peculiaridades de ese contagio instantáneo, el final esperanzador y la más temible escena de infección con la gota de sangre en el ojo curioso?

5. Retreat (2011)

Llegamos a los últimos cinco lugares con una verdadera joyita. Película de presupuesto modesto que también se centra en una sola locación, Retreat mantiene una constante tensión entre mentiras y desinformación. Una pareja con problemas serios de relación regresa a una lejana isla escocesa para un retiro del mundo. La cosa se pone fea cuando, de repente, les cae un Billy Elliot ensangrentado –sí sí, el mismo Jamie Bell de las nalgadas en Nimphomaniac– que los encierra en el cottage rentado sosteniendo que huye de la rápida propagación de un virus letal en el continente.

La película juega con las sospechas de la pareja que se vuelven pronto nuestras propias sospechas: ¿será ésta una cinta más de home invasión? ¿Existe el virus? ¿Basta encerrarse con un tipo claramente peligroso para salvarse de otros, inciertos, peligros? Con actuaciones pegadoras del tremendo Cillian Murphy y Thandie Newton esta película es un buen ejemplo de cómo la desinformación y el miedo son los padres de toda buena catástrofe.

6. The Thaw (2009)

Esta película poco reconocida trata el tema espinoso del ecoterrorismo. Digo, todos tenemos un conocido vegano que se escandaliza por todo en redes sociales, claro, pero nunca te imaginas que pudiera llegar a decimar la población para salvar el planeta. Aquí la cuestión moral se balancea en ida y venida entre la culpa humana del calentamiento global y la locura radical de unos cuantos iluminados. Todo pasa en un lugar perdido en lo más lejano de Canadá en donde un grupo de jóvenes estudiantes se enfrenta con el plan macabro de un doctor medio pirado en amor al mundo que intenta infectar a la población con un insecto antiguo extraído de un mamut descongelado. ¿Bastante loca la premisa? Espérense a toda la fobia explotada de bichos roedores de carne, amputaciones salvajes y una de las escenas más crudas de muerte tóxica y vómitos marrones. Película que deja pensando, no cae completamente en lo moralino y seguro que les saca una buena diversión angustiosa.

7. Right at your Door (2006)

El mero chiste de esta película, que se juega el pellejo en la paranoia post-once de septiembre, es como revierte la locura de las precauciones sanitarias. No se las quiero quemar a aquellos que no la han visto pero, si sobreviven a los, por momentos, pesados ratos de drama llorón, van a encontrar una cinta bien actuada que se dispara de repente en ritmos frenéticos de edición y que captura bastante bien las culpas compartidas de los protagonistas con el terror frenético de una amenaza invisible. Filmada casi completamente en una sola locación, la cinta se desarrolla después de un ataque de terrorismo viral en Los Ángeles. La presencia constante de la lluvia de ceniza tóxica y la falta completa de información –que juega muy bien aquí con el papel de los medios en este tipo de crisis– mantiene un buen suspenso. La cosa, finalmente, se plantea así: si te quedas atrapado en una zona gigantesca de mortal contaminación, ¿te sentirías salvado en el santuario aislado de tu propia sala?

8. Outbreak (1995)

Otra vez con la nostalgia. Y ni modo, este clasicazo noventero de canal cinco que muchos de nosotros se sabe más o menos de memoria y que contiene un grupo compacto de actores dignos de la era (René Russo, Dustin Hoffman, Donald Sutherland, Morgan Freeman, Kevin Spacey, Cuba Gooding Jr.), sigue entrando en mis películas favoritas con todo y changos infecciosos. En serio, a pesar de no ser una gran película, ¿quién no recuerda con terror la compartida de galleta en el avión? ¿O el tosido en el cine, los ojos sangrantes del Spacey y las bombas termonucleares? Debatiéndose entre el humanitarismo capaz de los científicos que viven al límite –y que aquí son los verdaderos héroes- y los fríos cálculos de militares estadistas, esta cinta marcó un hito generacional en cuanto a la forma opulentosa de tratar las paranoias americanas de contagio africano. Nada más dejo una duda sobre la mesa: ¿la forma del virus ficticio Motaba no es peculiarmente similar a la realidad del Ébola?

9. Carriers (2009)

Éste es un apartado peculiar. La  cosa es que la primera vez que vi esta película no me gustó. Me pareció, con toda honestidad, un poco flojo el final melodramático de voz en off y flashbacks familiares. Ahora que la vuelvo a ver le encuentro más cosas y, entre ellas, la constante crueldad interna y su cursi pero bien planteado argumento que recuerda tanto a las viejas enseñanzas zombi: ¿qué ganamos si pagamos nuestra supervivencia con todo lo que nos queda de humanidad? Lo original de la película, también, es que se construye como una road movie familiar que degenera en un contexto completamente hostil de apocalipsis viral. El miedo constante y el contacto precario con los infectados le acaban dando un cierto encanto al final y la dejan bien plantada entre estas diez predilectas: ¿o no les parece bueno el dilema de dejar ahogarse a una niña que no puede ser más tierna frente al riesgo de un contagio letal?

10. Cabin Fever (2002)

Este completamente alocado debut de Eli Roth (recordado más como productor constante, gran oso judío home-runeador  de nazis y Hostel) se escurre a mis diez primero puestos por el contenido vomitivo, la calidad del suspenso juguetón y su enorme sentido del humor. En esta película, un estereotipado grupo de college kids con ganas de treparse como conejitos y beber como secuoyas –ya saben la alineación: el tarado divertido, el rubio líder con su novia en permanente estado cachondo, el tipo sensato y su amiga que no lo pela– llegan a una cabaña en un páramo perdido de aliento redneck para rentar una cabaña de desahogo semestral. Ahí se encuentran, en vez del cantado asesino, con un virus comedor de carne bastante violento y asqueroso.

Lo demás, si adivinaban todo el mismo esquema, es bastante divertido en su destrucción de asuntos previsibles: los que andan de calientes no son los primeros en morir, la cerveza salva vidas como bendito grial, los policías son los verdaderos asesinos y los hillbillys asquerosos aparecen como redentores de afabilidad inocente completamente exenta de racismo. Roth se divirtió a lo lindo con esta película y, si tal vez no es la elección más solemne de esta lista, seguramente se pelea el puesto de la mejor carcajada repugnante. Puro género y madera de culto.

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